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EMPIEZA LA RECONSTRUCCIÓN DEL PAÍS

¿Hasta cuándo nos acordaremos de Haití?

¿Hasta cuándo nos acordaremos de Haití?

Niños haitianos juegan en el agua en Puerto Príncipe (Efe).

@Daniel Forcada.- 31/01/2010 (06:00h)

En medio de Puerto Príncipe, la estructura de una estación de servicio de la empresa Texaco cayó a plomo el pasado 12 de enero como una pieza de dominó empujada por otras fichas. Su imagen, completamente derrumbada, como tantas y tantas edificaciones del centro de la capital, era impresionante y estremecedora. Hoy apenas unos hierros retorcidos y algo de chatarra es lo único que queda de la gasolinera. Los haitianos, a falta de todo, se han llevado lo aprovechable que pudiera quedar de aquel montón de escombros. Un grupito se marcha con las chapas de hojalata a cuestas. Cualquier cosa sólida es mejor que los trozos de sábanas con los que han construido su vivienda improvisada en alguno de los campamentos de desplazados cercanos.

 

Otros, en cambio, ya han empezado a volver a sus antiguas casas o a lo que queda de ellas. Se mueven entre las ruinas rastreando qué pueden sacar de debajo de las piedras. Muchas edificios, los mejor construidos, permanecen en pie, pero vacíos. La población tiene miedo a volver y, a que de nuevo, todo tiemble con alguna réplica. Sufren de estrés postraumático y por eso, muchos cocinan junto a las puertas de su casa, pero duermen en los campos de refugiados.

 

Pero donde mejor se aprecian los cambios tras estas dos primeras semanas de intenso trabajo es en los hospitales, que ya han dejado de ser un caos para volver a una normalidad llevadera. En el hospital de la Paz, donde el Summa 112, la DYA de Navarra y otras organizaciones españolas han centrado sus esfuerzos, ya no hay camillas en los pasillos, ni se atiende a los pacientes en cualquier parte. “El trabajo ha sido muy bueno, excelente”, explica Alberto Lafuente, médico anestesista de Clínica Universitaria de Navarra y coordinador de los dos equipos de médicos y enfermos que han venido desde la Comunidad Foral como voluntarios.

 

“Encontrado un hospital absolutamente caótico, lleno de miseria, de fallecidos y lo hemos dejado en una situación completamente contraria, en la que ya los haitianos son los dueños del hospital y en la que todos los departamentos (laboratorio, radiología, etc.) están funcionando”, añade. “Unos pocos llegamos al día siguiente del terremoto y, realmente, no sabría describir nuestra primera impresión. Fue una sensación de ver todo el trabajo que teníamos que hacer y pensar: ¿por dónde empezamos? ¿Dónde nos vamos a ubicar y qué vamos a hacer? El principio fue un poco caótico, pero una vez que la la Agencia Española de Cooperación Internacional decidió en qué hospital íbamos a trabajar, con qué modelo de ayuda de emergencia y cómo lo íbamos a gestionar, la verdad es que se hizo todo francamente fácil”.

 

Mientras, en Carrefour, 650 niños siguen jugando en el patio de su orfanato. “Intentamos mantener a los niños ocupados jugando a diferentes juegos para que no piensen en la comida”, revela Henri Bernard, uno de los responsables del centro. Su situación es dramática. Forman parte, como muchos aquí, de los olvidados del desastre, de aquellos que no se han marchado a alguno de los gigantescos campos de desplazados y a los que las ONG todavía no han llegado con su ayuda. “No estamos pidiendo comida, la estamos implorando”, explica, angustiado, John Dubois, un hombre que se pasa los días de un lado para otro buscando suministros con los que alimentar a los niños. Antes del terremoto, el orfanato recibía ayudas públicas suficientes para hacer frente a los gastos de cada día. Todo eso, por supuesto, ha cambiado y ahora la situación solo permite que los niños se alimenten dos veces al día, en el desayuno y en la comida.

 

“Nuestra memoria tienda a durar lo que duran las noticias”, explica Kevin Hernández, coordinador de Acción Humanitaria y Emergencia de la ONG ADRA España, que ha participado en situaciones catástrofes similares como en la del tsunami. “En 2004 y 2005, las noticias sobre el tsunami eran realmente detalladas. Supimos que una niña de nombre Pami se había reencontrado con sus padres después de meses separados en campos de desplazados diferentes. En 2006, solo algunos recordábamos que las victimas superaban los 200.000, y en 2008, solo se recordaba que fue un gran desastre. Pero las historias diarias han desaparecido. Nuestro trabajo, como en el de muchas otras organizaciones, es el de no olvidar la realidad, y actuar bajo la sombra del día a día, lejos de la luz de una cámara”.

 

Poco, muy poco, ha cambiado el panorama en Haití. Pero el día a día ya no interesa. Los periodistas se fueron primero -por las malas- del aeropuerto de Puerto Príncipe y ahora lo van haciendo de la ciudad. Y conforme apagan sus focos, los huérfanos de Carrefour o los desplazados de Puerto Príncipe desaparecen aún más del mapa para solo volver a ser noticia cuando el hambre impulsa a miles de personas a asaltar los camiones de comida de las ONG, como pasó este jueves. Pero dejando lo extraordinario a un lado, ¿hasta cuándo nos acordaremos de Haití?

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 5 COMENTARIOS

5 .- #1 Mi hija de 5 años el otro día utilizó el mismo argumento para confesar que había decidido dejar de creer ante un problema de difícil solución: 'recé, pero no me funcionó. Así que tuve que buscar otra alternativa' me confesó, para indicarme que otra vez que buscara una solución más efectiva y creible.

petrapacheco

4 .- A veces es mejor olvidarse cuanto antes.
los periodistas nos llenan de imágenes espeluznantes y de 902 y 905 con llamadas para donativos para limpiar nuestra conciencia egoista y nuestro complejo de superioridad.
Pero los periodistas van allí a hacer su trabajo, las ONG a desarrollar su modelo de negocio, y las empresas a lo que van siempre, a ganar dinero.
Con tanta ayuda como dicen que se ha recibido podría regenerarse por completo toda la isla. Y sin embargo, el dinero se esfuma sin que realmente beneficie a la población.
Pan para hoy, hambre para mañana.
Van a necesitar un terremoto cada 8 meses, me parece.

petrapacheco

3 .- Vergonzoso, me da asco:
El otro Haití es el que recibe cientos de millones de euros en donaciones y sin embargo no ve ni uno. Eso sí, el FMI le hace un préstamo de 114 millones... ¿CÓMO ES POSIBLE QUE CON CIENTOS DE MILLONES DE EUROS RECIBIDOS DE TODO EL MUNDO DEBAN PEDIR UN PRÉSTAMO DE 114 AL FMI? Ésta es la realidad: seguirán no en la miseria como antes del terremoto, sino peor aún. ¿DÓNDE ESTÁ EL DINERO QUE TODOS HEMOS DONADO PARA AYUDAR A ESTA POBRE GENTE? ¿QUIÉN SE LO HA QUEDADO PARA QUE DEBAN PEDIR PRESTADO AL FMI?
De verdad que a veces parece que tanta publicidad de que hay que ayudar solo busca recaudar a costa de la muerte de los más pobres.
Me da por pensar que ese dinero quedará finalmente en las manos de los acreedores internacionales de Haití, como anticipo a cuenta de su deuda pendiente...
PENOSO, ASQUEROSO, NO HAY ADJETIVOS.
Lástima que la gente solo se preocupe de si le rebajan la sanción a Cristiano Ronaldo...

DEFLACION

2 .- Haiti estaba recluido en el desván donde castigamos los errores del poder, y el terremoto lo ha devuelto a la luz pública.

Luego no digamos que no lo sabíamos:

http://doctorsito.wordpress.com/2010/01/28/protectorado/

juanvfm

1 .- Pronto. Nos olvidaremos de Haití más bien pronto. La desgracia ha sido tanta que ni siquiera alcanzamos a comprenderla en toda su magnitud...

:_[[

Dirán cualquier cosa pero a mí, estas catástrofes, son las que me dejan bien clara la inexistencia de Dios.

www.capablancafueelmejor.com

Capablancka, J.T.


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