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EN LA TIERRA DEL CÓLERA

“Les dices que van a morir y te miran con resignación”

“Les dices que van a morir y te miran con resignación”

Foto de archivo de un niño en Haití (Efe)

@María López 27/11/2010   (06:00h)

Uno, dos, cuatro, diez… la morgue en Haití es un camión de hojalata repintado de azul sobre el que viaja la muerte celebrando funerales sin rostros. El cólera avanza como una mancha de aceite atrapando a su paso a niños y mujeres, derrumbando a hombres y ancianos. La enfermedad no hace distinciones y el pánico se apodera de ellos. El brote comenzó en San Marcos, la ciudad de la que acaba de regresar el doctor Jesús Sánchez Martos. Allí, la cátedra se abandona para bajar en mangas de camisa a la trinchera de la enfermedad. ¿Los medios? El Hospital San Nicolás, una sola ambulancia y 300.000 pacientes -tantos como habitantes tiene Córdoba, Granada o Vigo-.

Sánchez Martos ha trabajado estos días codo con codo junto al Padre Ángel y no puede evitar emocionarse al describir la radiografía de la tragedia. “La situación es dramática. Los enfermos, la mayoría niños y ancianos, están en el suelo, sobre colchonetas, sobre sábanas y con trapos que ellos mismos traen. El patio del hospital se ha convertido en una parte más del servicio de urgencias. No da abasto. Con cuatro palos y plástico se han fabricado toldos para evitarles el sol. Allí el termómetro marca hasta 36 grados, imaginaos lo que eso significa cuando están con fiebre, vómitos y diarreas. Duermen sobre sus propios restos y excrementos, rodeados de basuras, las gallinas corren sueltas picoteando la orina de los enfermos. Es tremendo”.

Los haitianos son conscientes de que contraer la enfermedad es sinónimo de muerte. En España o en cualquier país desarrollado “bastaría un suero oral o por vía, como los que mandan cuando un niño tiene gastroenteritis. Un tratamiento adecuado evitaría su muerte. Estamos ante una enfermedad que cursa con vómitos y diarreas muy profusas y que en sólo cuestión de horas puede acabar con la vida de una persona. Terminan deshidratándose”.

¿Cómo es la mirada del cólera?

Sus ojos profundos y oscuros no se alteran cuando se les comunica que tienen la enfermedad. Sánchez Martos tiene clavada la mirada del cólera. “Es una mirada de consuelo y de resignación. Cierro los ojos y todavía los estoy viendo. Te miran resignados a morir. Es muy duro y al mismo tiempo sorprende. Viene cualquier madre con un bebé de seis meses en sus brazos y son conscientes de que pueden perderle. Se ponen a un lado, junto a ellos, cogen una cartulina y piensas que van a abanicarse cuando de pronto comprendes para qué sirve y qué es lo que están haciendo con el trozo de papel. Están esperando a la muerte o la vida, pero durante la espera evitan que las moscas se acerquen al pequeño”.

El doctor ha regresado a las clases, las consultas, los atascos, y en Madrid no pasa un día sin que se pregunte qué habrá sido de muchos de ellos. “Recuerdo una muchacha de 29 años a quien encontraron inconsciente. Tenía un coma diabético. Los médicos oriundos dijeron: Esta señora al final del pasillo, se va a morir. La familia se resigna y se va al final de ese pasillo. Ha llegado su hora, se tiene que morir. Gracias a que llevábamos insulina pudimos mantenerla con vida unos días. ¿Qué habrá pasado después? Es muy duro”.

Ellos tienen esa fortaleza marcada a fuego por la dureza de la vida. “Aquí sería impensable, pero allí he visto a una niña de solo cinco años cuidar de su hermano Francisco, de dos años. Me acerqué al ver que estaban solos y me contaba que su mamá estaba trabajando. Ella con una vía puesta en el brazo cuidaba de su hermano y le daba sorbitos con la botella cada dos por tres”.

Su generosidad desborda. “Una mañana le pasé al Padre Ángel una botella de agua para que se la diera a un niño y en vez de echársela él a la boca se la entregó a su madre”. Sacas un paquete de galletas “y si tú hicieras esto aquí te lo arrebatarían. Allí no. Allí se esperan. No te piden. Te miran con cara como diciendo me encantaría que me dieras una pero no te la piden”.

"Las fuerzas internacionales fueron a hacerse la foto"

El cólera se ha cobrado la vida de 1.500 personas y son más de 60.000 los afectados. Se espera que pueda haber más de 200.000 en cuestión de meses.

“La situación está descontrolada” -comenta impotente Sánchez Martos-. “Las fuerzas internacionales se pusieron en la foto y ahora no les interesa ni a ellos, ni a los medios de comunicación. Ya sabíamos que iba a pasar y nadie ha hecho nada por evitarlo. No descarten que mañana estemos hablando de fiebres tifoideas o de peste porque esto está desbordado de basuras y hay pocas ratas. Hagan la lectura, están pasando hambre, mucho hambre y hay tan pocas ratas porque seguramente son lo único que tienen para llevarse a la boca. Sumen que no tienen agua potable, que viven entre basura, que hay un mercado negro total y absoluto, todos quieren vivir”.

Puerto Príncipe sufre el azote del cólera y la resaca del terremoto. “Lo que menos entiendo, y eso lo digo desconcertado, es que si se han entregado tantas máquinas y grúas, ¿cómo es posible que sigan los escombros, que el palacio presidencial siga igual? No es que lo hayan reconstruido, es que sigue todo lleno de escombros. Ninguna fuerza internacional ha dado solución a las basuras. Haití no tiene árboles pero sí montañas y nadie ha resuelto el problema en el viajan ahora todas las enfermedades”.

"Un hombre que no envía las cosas, las lleva"

Jesús Sánchez Martos ha regresado con un sentimiento de “rabia, impotencia, decepción y desesperanza”. Sí le queda el sabor de haber estado allí y la experiencia de haber compartido ese momento con el Padre Ángel, el presidente de Mensajeros por la Paz. “Tiene 82 años, no duerme más de cuatro horas, toma un tazón de leche con galletas y se pone en marcha hasta que vuelve a comer a las ocho de la tarde. Sube a coger cajas, vacunas, atiende a los enfermos, no es un hombre de despacho. Ni si quiera pide agua y claro, viéndole a él, no te puedes quejar ni de hambre, ni de sueño, ni de sed. He descubierto a un hombre que no envía las cosas, las lleva”.

Ahora el trabajo se hace desde Madrid. Tras mantener una entrevista con el Obispo de Puerto Príncipe diseñan un proyecto continuista. “De nada sirve la llegada puntual de voluntarios. Hay que canalizar la ayuda y les falta organización  y logística. Hemos propuesto crear una figura que ya ha dado resultado en otros países. Los llamo mediadores de salud. Formar a médicos y enfermeras requiere mucho dinero y muchos años. Nosotros podemos ayudar pero tienen que ser ellos los que sigan andando. Allí tienen mano de obra y posibilidad de construir hospitales. Formar a un ciudadano para atender lo más esencial -traumatismos, fiebres, vómitos…- puede hacerse en unos cuatro meses. De momento estamos trabajando en ello. Ojalá que el proyecto acabe poniéndose en marcha”.

Haití “sigue olvidada pero cada vez está más necesitada”, y al mismísimo padre Ángel no le tiembla la voz cuando dice que “se nos tenía que caer la cara de vergüenza. Nadie ha hecho nada después del terremoto”. Haití vuelve a caer en el saco del olvido y el terremoto debería ser hoy otro, el que sacudiera las conciencias. A la espera de que ese “movimiento sísmico” se produzca, a sus 82 años, ni si quiera el cólera ha podido con su fe. “Siempre queda un hilo de esperanza”.

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 5 COMENTARIOS

5 .- #4 ...."triste pero cierto" asi es la Españakañiyole

el farero

27/11/2010, 20:29 h.

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4 .- Para entender de qué va el mundo, es decir de qué vamos nosotros: esta noticia tiene hasta ahora sólo cuatro comentarios e imagino que no se encuentre entre las diez más leídas hoy en EC.

Recaredo II

27/11/2010, 20:09 h.

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3 .-

El Padre ANGEL es un autentico pastor,un autentico angel.En Haiti esta dejando toda su vida con su Mensajeros de la Paz

Mientras que hace¿el Obispo Camino?...enseñarnos un condon para decirno que esta pinchado.

el farero

27/11/2010, 17:41 h.

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2 .- Tremendo testimonio, en un mundo globalizado que desequilibrios tan brutales, pero siempre hay seres humanos que dignifican al hombre. Aquí nos quejamos por la espera para que te hagan una radiografía, y allí se mueren por no tener suero, aquí los niños patalean porque a la madre se le ha olvidado la consola en casa, y allí una niña de 5 años sola cuida de su hermano de 2. INcreíble. Por qué nos quejamos tanto y hacemos tan poco. Enhorabuena por el reportaje, es el primer paso para concienciarnos

ondajoma

27/11/2010, 09:10 h.

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1 .- El otro día escuchaba a un contertulio decir que la solución para Haití pasa por invadir el país, derrocar su gobierno y empezar otra vez desde cero.

Todo lo demás no servirá más que para prolongar la agonía de sus habitantes.

:_[[

.-#/The Best Oranges around the World\#-.

Capablancka, J.T.

27/11/2010, 09:04 h.

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