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Bagdad (Efe)
@Daniel Iriarte. Estambul 21/11/2010 (13:04h)
El consulado iraquí en Madrid está lleno de carteles de “Visite Irak”. Pero cuando Nacho Prieto solicitó un visado turístico el pasado septiembre, el cónsul le dijo: “Eres la única persona que lo ha pedido desde 2003”. Prieto es el primer turista español que ha viajado en solitario a Irak, de donde acaba de regresar sano y salvo, aunque bastante impresionado.
¿Viajar a Irak? Lo que a muchos les parece una pesadilla, otros lo hacen por ocio. El proceso de reconstrucción y el descenso de la violencia en el país han empezado a atraer turistas, no sólo peregrinos iraníes, sino también visitantes occidentales. A modo de indicador, las compañías aéreas están volviendo a establecer vuelos regulares a las diferentes ciudades iraquíes: en dos años han pasado de apenas seis a veintisiete.
La mayoría de la oferta turística se concentra en las tres provincias kurdas del norte del país, donde las autoridades intentan promocionar el turismo bajo el lema “El otro Irak”. Desde el final de la Guerra del Golfo y el establecimiento de una zona de exclusión aérea, la región es independiente de facto y está bajo el control de las autoridades kurdas, que se jactan de que ningún extranjero ha muerto en su territorio en todo este tiempo. Por ello, ya son varias las agencias de viaje, especialmente las norteamericanas, que ofrecen paquetes al Kurdistán iraquí.
Allí, el nivel de seguridad es muy alto, y ofrece atractivos como la posibilidad de visitar las antiguas mazmorras de Saddam Husein en Suleimaniya, hoy reconvertidas en museo. También actividades más convencionales, desde pasear por la vieja ciudadela de Erbil, presuntamente el asentamiento humano continuado más antiguo del mundo, hasta hacer rafting en el lago Dukan. Existe incluso un blog, con información para mochileros que decidan aventurarse en la región.
En el resto del país, el panorama es bastante diferente. El único lugar que recibe visitantes occidentales de forma regular es el parque arqueológico de Babilonia, donde tres días a la semana llegan autobuses turísticos con escolta armada desde Jordania. Un negocio en auge y, a juzgar por las tarifas -de 18 euros para un visitante estándar, a 3.000 euros por día si uno quiere rodar un documental-, muy lucrativo para las autoridades del parque.
Pero Bagdad sigue siendo un punto demasiado caliente. “Desde luego no se puede hablar de Bagdad como destino turístico, es una zona de guerra”, asegura Prieto a El Confidencial. “Todos los días se escuchan explosiones, y se oyen los cohetes katiushas que la resistencia arroja sobre la Zona Verde. Pero al mismo tiempo existen ciertas dinámicas ya creadas. Por ejemplo, los ataques contra la Zona Verde ocurren entre las 4 y las 6 de la madrugada, por eso mi guía me decía medio en broma que durante el día no hay nada que temer, que los terroristas están durmiendo. Del mismo modo, los coches bomba explotan de 10 a 12 de la mañana. Fuera de esas horas es relativamente seguro, puedes andar más o menos tranquilo”, nos explica en Estambul, donde descansa de su viaje.
“Un turista solo no puede salir a la calle”
De hecho, Prieto, que en España es fotógrafo -“aunque no de prensa”, se apresura a explicar-, no pudo conseguir un visado turístico como tal, sino que tuvo que hacerlo como periodista freelance. Contactó con un guía local de confianza, el amigo de un amigo, que le enseñó Bagdad y los alrededores. “Un turista solo no puede salir a la calle. Hay muchos puestos de control en los que te puedes encontrar en situaciones complicadas, donde no controlas lo que pasa”, relata. “Mi guía me resolvió todo, en los sitios en los que no podía pasar me buscaba a alguien que tuviera acceso para que me acompañase”, dice.
¿Qué hay para visitar en Bagdad? Al parecer, bastantes cosas: las ‘Espadas de la victoria’ (dos gigantescas manos que empuñan sendas cimitarras, construidas a mayor gloria de Saddam Husein), el museo arqueológico (“que a pesar de lo que se ha dicho, sigue cerrado, hay que pedir que te lo abran”, asegura Prieto), la ribera del Tigris, el zoo…
“La cantidad de dinero a desembolsar es alta. Yo pagaba a dos personas, porque mientras una me acompañaba, otra se quedaba en el aparcamiento, pero en eso no pensé en escatimar”, cuenta Prieto. De esta manera, explica, se aseguraban de que no les ponían una bomba lapa en los bajos del coche durante la visita. “Los hoteles son caros y las prestaciones están bajo mínimos. Lo que se paga es la protección”, afirma. El hotel en el que se alojó, el Al-Hamra, fue objeto de un atentado con un camión bomba hace ocho meses, que tenía como fin el asesinato de occidentales. Los atacantes lograron penetrar el perímetro de seguridad, pero el conductor murió en el tiroteo e hizo explotar la carga antes de tiempo, volando los cuatro edificios de viviendas que había junto a la entrada.
Hoy, la cosa está algo más tranquila. “La experiencia ha sido increíble y no me arrepiento, pero no lo repetiré, sería una temeridad”, nos cuenta. “Desde luego, si un amigo me pregunta si se puede ir de turista a Irak, le digo que no”, asegura.
A pesar de todo, Prieto no está solo en esto: agencias como la británica Hinterland Travels ofrecen la posibilidad de visitar, en diecisiete días, todo Irak, desde Erbil a Basora, pasando por Babilonia, Ur y Bagdad. A pesar de los precios desorbitados, los viajeros no llevan escolta armada, pues la compañía cree que la mejor medida de seguridad es el mantener un perfil bajo y no llamar la atención de posibles agresores.
Prieto lo confirma. “Pero el mejor salvoconducto es ser español: allí, el que no es del Madrid es del Barça, y eso te abre todas las puertas”, dice. “Si llego a ser de cualquier otro sitio, no veo la mitad”, comenta.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
5 COMENTARIOS
5 .- Si no fuera por la triste realidad iraquí, lo que sostiene éste artículo sería para partirse de risa...
Pues nada, señor articulista, que usted disfrute sus vacaciones en Irak...
4 .- buenooooo, me parece un poco prematuro, creo que el autor del artículo tiene intereses en la industria turística, si estoy equivocado le pido disculpas
3 .- Luego habrá que ir a rescatarlos con dinero público.
2 .- Seguridad? ninguna, el riesgo es grande
1 .- Pues, nada, nada. Que vaya una excursión de progres solidarios. Que los secuestre un comando terrorista, que alguno quedará, y que el Gobierno español pague [bajo cuerda] unos cuantos millones de euros.