La Unión Europea (UE) quiere que el G-20 acuerde en la próxima cumbre de Pittsburgh (EEUU), que se establezcan reglas vinculantes sobre las remuneraciones variables en el sector financiero (los archiconocidos bonus) y se adopten sanciones a nivel nacional en caso de incumplimiento.
Así figura en el borrador de declaración -que todavía puede ser modificado- que los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete pactaron anoche en el Consejo Europeo Extraordinario que tuvo lugar en Bruselas. El objetivo de la UE es que las remuneraciones en el sector financiero sean más transparentes y evitar que, como sucedió en el pasado, los incentivos lleven a los directivos a asumir más riesgos de lo razonable.
Precisamente, la cumbre viene salpicada por un escándalo desvelado por el diario británico The Times, según el cual, un grupo de 45 ejecutivos de Barclays habrían fundado una sociedad en las Islas Caimán con la esperanza de reducir los potenciales recortes en concepto de primas y salarios que planea el G-20.
Estos financieros han creado Protium, una empresa vinculada a la entidad británica, con el objetivo de gestionar los activos tóxicos del banco, valorados en 12.600 millones de dólares. El periódico señala que estos directivos percibirán al menos 400 millones de dólares en un plazo de diez años.
“Algunos comportamientos están volviendo”
"Ahora que las cosas han empezado a ir mejor, algunos comportamientos están volviendo", advirtió el miércoles el primer ministro sueco y presidente de turno de la UE, Fredrik Reinfeldt, en una declaración previa a la reunión del jueves. La demanda de limitar las remuneraciones bancarias y, en concreto, las bonificaciones a los directivos, partió del presidente francés, Nicolas Sarkozy, que fue el primero en hablar de "sanciones" y que ya obtuvo el apoyo expreso de la canciller alemana, Angela Merkel, y del primer ministro británico, Gordon Brown.
No obstante, la posibilidad de fijar reglas vinculantes ha sido recibida con reservas por otros socios del G20, principalmente Estados Unidos.
Por otro lado, los Veintisiete también hablaron de los planes de impulso. Están de acuerdo en que hay que mantenerlos hasta que la recuperación esté realmente consolidada, pero también coinciden en que es necesario empezar a diseñar ya una estrategia coordinada para su retirada y para la vuelta a unas finanzas públicas sostenibles.
Otro asunto en la agenda de la reunión de Pittsburgh será la financiación de la lucha contra el cambio climático -dentro de los trabajos preparatorios de la cumbre de la ONU de diciembre en Copenhague-, así como el rechazo del proteccionismo y el impulso de las negociaciones multilaterales para avanzar en la liberalización comercial.