Un INCENDIO CON MÁS DE 60 VÍCTIMAS

Cuatro gráficos para entender por qué siempre hay incendios en Portugal

Eucalipto, cambio climático e irresponsabilidad humana, algunas de las claves del incendio que está asolando el centro de Portugal

Foto: Foto: EFE.
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El incendio que afecta al 'concello' de Pedrógão Grande, área centro de Portugal, es uno de los más devastadores de los últimos años. Tanto por el número de víctimas como por las hectáreas calcinadas. Un incendio más que engrosará la fatídica estadística que combina incendios y periodo estival en la península Ibérica. ¿Un fuego que puede evitarse o con el que hay que aprender a convivir y combatir, tal y como señalan algunos estudios?

Cuatro gráficos para entender por qué siempre hay incendios en Portugal

Portugal, campeón de incendios en Europa

En Europa, Portugal es el Estado que más sufre las consecuencias del fuego. Durante los últimos 30 años, es el país que más incendios ha afrontado y en el que más hectáreas han sido calcinadas. Aun así, no es un problema aislado, España le sigue de cerca tanto en el número de fuegos como en la superficie arrasada.

Aunque ambos países son los más afectados, es un problema que concierne al sur de Europa en general. Francia, Italia y Grecia también sufren las consecuencias del clima seco y de las temperaturas elevadas del verano que favorecen la aparición de los incendios.

Cambio climático

El problema del fuego tampoco es coyuntural. Un estudio de la Agencia Europea de Medio Ambiente proyecta unas condiciones desalentadoras para el futuro. El estudio concluye que la península Ibérica, el sur de Francia e Italia y Grecia estarán más expuestos a los incendios en 50 años debido “al aumento de los periodos de sequía y las olas de calor” como consecuencia de la acción del cambio climático.

¿Qué tiene que ver el eucalipto?

El 'concello' de Pedrógão Grande, región que en su mayoría se ha visto golpeada por las llamas, se caracteriza por contar con una plantación intensiva de pinos marítimos y eucaliptos. Un hecho habitual en la península ibérica, ya que estas plantaciones suministran buena parte de la madera de la industria papelera. Una especie, oriunda de Australia, que fue introducida a mediados del siglo XIX tanto en España como en Portugal. Más tarde, a mediados del siglo XX, se utilizó en diferentes procesos de reforestación debido a su rápido crecimiento y a la madera que permite producir.

A pesar de que son la materia prima principal de la industria papelera ibérica, los eucaliptos cuentan con unos compuestos volátiles inflamables, como se explica en el informe ‘Wildfires and landscape dynamics in Portugal: a regional assessment and global implications’. Es decir, en caso de incendio, estas plantaciones ayudan a la propagación del mismo.

Greenpeace ya apuntó al problema que suponía el aumento de los eucaliptales en la península Ibérica. En 2011, apuntaba que “las masas puras y mixtas de eucalipto han llegado a ocupar 760.000 hectáreas en España y 650.000 hectáreas en Portugal, lo que supone el 7% de la superficie mundial de plantaciones de eucalipto”. Además, solicitaba un cambio en las políticas de gestión de los eucaliptos por los riesgos que conllevaba.

La acción del hombre

En el caso del incendio de Portugal, las primeras pesquisas apuntan a un rayo como desencadenante del fuego. En cualquier caso, la causa humana está, en la mayoría de los casos, en el inicio de las llamas.

Como referencia, en 2014, el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente advirtió de que el 95% de los incendios forestales en España y Portugal son intencionados o causados debido a despistes, imprudencias, falta de atención o irresponsabilidad humana, de acuerdo al Ministerio de Agricultura y al informe ‘Wildfires and landscape dynamics in Portugal’. Por su parte, el proyecto de Civio ‘España en llamas’ detalla que de los 223.818 incendios ocurridos en España entre 2001 y 2014, el 55% se inició de manera intencionada.

Además, para que este hecho devenga catastrófico existen una serie de ingredientes que, como señala Greenpeace, lo agravan. Entre ellos, la falta de gestión forestal preventiva, ya sea por falta de manos o recursos, lo que puede convertir un verano muy caluroso en un infierno para los bosques.

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