aumenta en 29 su número de escaños

Elecciones Reino Unido: el inesperado resurgir de Corbyn, que viene para quedarse

Absolutamente nadie, ni los partidarios ni los detractores del líder del Partido Laborista, esperaban unos resultados tan buenos. Aquellos que esperaban su descalabro tendrán que esperar bastante

Foto: Jeremy Corbyn a su llegada a la sede de su partido en Londres, el 9 de junio de 2017. (EFE)
Jeremy Corbyn a su llegada a la sede de su partido en Londres, el 9 de junio de 2017. (EFE)

“La política ha cambiado y no va a volver a la caja de la que salió”, afirmaba esta madrugada el líder laborista Jeremy Corbyn, insistiendo en que el inesperado respaldo recibido por su partido se debe al rechazo de los británicos a las recetas de austeridad. “Estoy muy orgulloso de la campaña que ha llevado a cabo mi partido, un manifiesto para la mayoría, no para unos pocos”, ha subrayado.

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Tal vez no le falte razón. Prácticamente nadie esperaba un resultado tan bueno para los laboristas como el conseguido por Corbyn, que gana 30 escaños en lo que parecía una batalla perdida de antemano. Y lo ha hecho sin el respaldo del ‘establishment’ laborista, e incluso con cierto distanciamiento de sus aliados naturales de otros países.

Hace apenas unas semanas, su carrera política parecía estar acercándose a su fin a gran velocidad. Corbyn, con su izquierdismo de vieja guardia y sus llamamientos a la nacionalización y al gasto público, horrorizaba no solo a los conservadores sino también a muchos miembros de su propio partido, especialmente a los partidarios del ‘nuevo laborismo’ y las terceras vías blairianas. La mayoría de los críticos le consideraban inelegible, el peor candidato posible para afrontar unas elecciones que los tories daban por ganadas de antemano. Se hablaba, incluso, de escisión centrista en el partido.

La cadena de dimisiones en la cúpula laborista y la pérdida de una moción de censura dejaron al líder laborista bastante tocado, y a la formación laborista totalmente dividida. Muchos esperaban un descalabro en estas elecciones para terminar de darle la puntilla. El resultado ha sido el contrario: Corbyn consolida su liderazgo y confirma el tirón que tiene entre las bases.

Y de hecho en estos últimos meses ya había habido varios indicadores de la popularidad de Corbyn a ras de suelo: el voto de muchos militantes durante las primarias laboristas el pasado septiembre; el aumento de afiliaciones durante su mandato, que salvó al candidato de la defenestración que le preparaban las elites de su propio partido, y las encuestas de opinión antes de estos comicios, en las que llegó a estar a apenas tres puntos de Theresa May. De modo que muchos corbynistas se mostraban bastante esperanzados, aunque probablemente no aspiraban a la remontada conseguida ni en sus mejores sueños.

Partidarios de Corbyn durante un acto de campaña en Harrow, el 7 de junio de 2017. (Reuters)
Partidarios de Corbyn durante un acto de campaña en Harrow, el 7 de junio de 2017. (Reuters)

"El fin de la era Blair"

De estos, uno de los que ha aportado un análisis más sólido ha sido su portavoz económico, el marxista John McDonnell. “Hemos intentado llevar a cabo una campaña extremadamente positiva”, ha dicho a la BBC. “La hemos modelado alrededor del carácter de Jeremy. Si recuerdan cuando se presentó al liderazgo, su eslogan entonces era una política honesta, un discurso directo, y eso es lo que hemos intentado, a través de una campaña positiva. Y si esto se ha reflejado en esta clase de niveles de apoyo, creo que esto cambia ahora la naturaleza del discurso político en gran medida en nuestro país. Creo que la gente se ha hartado de la política teatral y de algunas de las tácticas sucias que se han usado recientemente. Creo que sobre todo va a mejorar la política en este país”, ha asegurado.

El influyente semanario británico The Economist ha analizado esta victoria, calificándola de “verdadero final de la era Blair”. “Desde mediados de los años 80 los Laboristas han asumido que la única forma que había de tener alguna opción de llegar al poder era anclarse en el centro: abandonar las políticas de izquierda como la nacionalización de industrias o el apoyo a las ‘luchas de liberación nacional’ y abrazar el mercado y la alianza occidental. Corbyen era uno entre un puñado de parlamentarios que se opusieron a este argumento. Tony Blair y sus aliados le trataron como un irritante y un excéntrico”, se lee en el artículo.

“Corbyn ha redefinido los parámetros de lo posible. Ha demostrado que al Partido Laborista le puede ir bien defendiendo lo que ‘realmente’ cree, en lugar de anclarse en el centro. Ed Miliband, el líder anterior, perdió las elecciones de 2015 en parte porque siempre parecía estar disculpándose. En contraste, Corbyn siempre ha estado orgulloso de su pasado socialista. También ha demostrado que los tabloides no son los rottweilers que el laborismo temía”, añade.

Existe incluso la posibilidad de que el Partido Laborista pueda formar un Gobierno en minoría. Ahí, es poco probable que la polarizante personalidad de Corbyn le vaya a ser de ayuda a la hora de aglutinar a sus socios y aliados, y está en cuestión la viabilidad efectiva de una coalición semejante. Pero lo que ha quedado claro es que el viejo izquierdista es, para sus rivales dentro y fuera de su propio partido, una poderosa fuerza a tener en cuenta. Corbyn ha regresado, y por la puerta grande.

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