silencio del 90% de los parlamentarios

Los 751 eurodiputados reciben 4.300 euros al mes para alquilar oficinas… fantasma

La dieta GEA supone unos 40 millones de euros en el presupuesto comunitario y se lleva la palma por ser el dinero más opaco que reciben los diputados del Parlamento Europeo

Foto: La nueva mesa del Parlamento Europeo, con el presidente Antonio Tajani en el centro. (EFE)
La nueva mesa del Parlamento Europeo, con el presidente Antonio Tajani en el centro. (EFE)

Un punto de encuentro para los diputados y los ciudadanos, una forma de acercar la burocracia de Bruselas a los europeos. Es el objetivo de las oficinas nacionales de los grupos políticos del Parlamento Europeo, un gasto que los miembros de esta Cámara deberían cubrir con una dieta creada también para este propósito. Pero el fin real de este honorario, que asciende a 4.342 euros al mes para cada diputado, no deja rastro. No hay ningún tipo de control sobre cómo se gasta.

Como revela una investigación en la que han colaborado 49 periodistas de los 28 países de la Unión Europea, nueve de cada 10 diputados comunitarios no han querido detallar el destino de las dietas para gastos generales o GEA, como se denomina esta cuantía por sus siglas en inglés (General Expenditure Allowances). Tan solo 130 diputados han especificado cuánto destinan a sus oficinas nacionales. Un tercio del Parlamento no ha sabido identificar cuál es la dirección de su despacho local.

El equipo de reporteros ha preguntado, por correo electrónico y por teléfono, a 748 de los 751 representantes nacionales en Bruselas, dejando al descubierto casos de diputados que canalizan este dinero a sus formaciones políticas o incluso a sus cuentas personales. El GEA supone unos 40 millones de euros en el presupuesto comunitario y se lleva la palma por ser el dinero más opaco que reciben los diputados del Parlamento Europeo.

Sin documentación oficial

La misma Cámara Baja comunitaria no audita ni pide a sus miembros rendir cuentas sobre este gasto. No existe ninguna documentación oficial al respecto. Los eurodiputados, tal y como queda patente tras analizar los cientos de respuestas para esta investigación, tienen diferentes interpretaciones del reglamento que informa sobre el uso del GEA. Muchos de ellos aseguran dedicar este gasto a material de oficina, facturas de internet o incluso gastos de viaje para visitas, donaciones a ONG o pagos directos a sus partidos en el país de origen.

Uno de cada cuatro eurodiputados tiene sus oficinas locales en despachos con conexión directa con sus partidos políticos

Son comunes los casos de partidos nacionales que subalquilan a sus eurodiputados una de sus sedes en el país de origen, o una parte de ellas. Al menos 192 de ellos, un cuarto del Parlamento, tienen sus oficinas locales en despachos que tienen conexión directa con sus partidos, como ha podido comprobar esta investigación.

Los 16 miembros del Partido Popular español, por su parte, se encuentran entre los 250 parlamentarios que no han querido dar detalles sobre el lugar donde llevan a cabo su trabajo para el Parlamento mientras se encuentran en su país de origen. Eso es, de acuerdo con el calendario europeo para 2017, unas nueve semanas al año.

El reglamento comunitario no permite que los eurodiputados financien su propia formación política nacional utilizando estos fondos. Sin embargo, el diputado puede alquilar su oficina local en la sede de su partido "bajo una serie de determinadas condiciones". Unas condiciones que son simples líneas guía y cuyo cumplimiento no está regulado ni controlado.

En casos más extremos, el dinero va directamente a las cuentas bancarias de los diputados. Ocho europarlamentarios alemanes de diferentes formaciones han resultado ser ellos mismos los dueños de los despachos en los que se sitúan las oficinas locales.

Entre ellos destaca Manfred Weber, presidente del Partido Popular Europeo (EPP). Su oficina se encuentra a escasos metros de su residencia privada en un pequeño pueblo de la poco poblada campaña bávara, muy lejos de ser un punto de encuentro para la ciudadanía y sus representantes en Bruselas.

Gastar la GEA hasta el último céntimo

¿De qué forma, pues, pueden los eurodiputados alquilar espacios de trabajo en su país de origen? "Las oficinas deberían utilizarse exclusivamente para el ejercicio del mandato europeo. Como tal, la oficina debería quedar separada de la sede nacional del partido y no ser utilizada por otros miembros de la formación", detalla Marjory van den Broeke, portavoz del Parlamento Europeo. Pero, admite, no hay ningún control interno o externo del cumplimento de esta norma: "Al ser el GEA un pago a tanto alzado, los diputados no necesitan presentar ningún tipo de cuentas o comprobantes de gasto". La administración comunitaria no tiene ninguna información de las oficinas nacionales de los europarlamentarios.

Al acabarse un ejercicio, los diputados pueden devolver al Parlamento la parte del GEA que quede sin utilizarse. Pero tampoco hay un control de este movimiento. Según la propia Cámara, entre cinco y 20 eurodiputados han restituido alguna cantidad desde 2010, por un total de entre 100.000 y 600.000 euros. No existen datos precisos al respecto, a pesar de que la partida de los GEA suponga 40 millones de euros anuales del presupuesto europeo. Con cifras parecidas, desde los fondos europeos se financiaron 20 proyectos de investigación en España en 2016 para facilitar el retorno de científicos nacionales que desarrollaban su tarea en el extranjero.

Nick Aiossa, responsable europea de Transparencia Internacional, destaca al respecto "la gran hipocresía en la gestión de las finanzas [europeas]". "Nunca podría imaginarme que los parlamentarios concedieran 40 millones a algún Estado miembro sin pedir ni un resguardo fiscal", argumenta.

Pero los miembros de la Cámara Baja europea no parecen dispuestos a aumentar esta fiscalización. El pasado 27 de abril, el Parlamento Europeo votó seis enmiendas para promover la transparencia de la dieta de gastos generales. Los eurodiputados solo aprobaron la primera, relativa a definir y publicar las normas de uso de esta dieta. Las cinco restantes fueron rechazadas. Estas enmiendas instaban a los eurodiputados a depositar la GEA en una cuenta bancaria separada, a guardar todas las facturas, a devolver el dinero no consumido, a que el Parlamento Europeo auditara una muestra del 5% de los gastos de la GEA y a publicar anualmente el desembolso por categorías: comunicaciones, alquiler de oficinas, suministro de material…

La última palabra sobre este gasto la tendrá el Tribunal Europeo de Justicia. En 2015, el grupo de los periodistas que ha participado en esta investigación pidió al Parlamento tener acceso al detalle de los gastos de los eurodiputados. La petición fue rechazada.

Además de los GEA, se pedían los detalles de unos gastos que, solo en 2014, ascendieron a más de 474 millones de euros. Los reporteros pidieron acceder a esos registros desde julio de 2011, pero la Eurocámara les denegó la información el pasado septiembre por dos motivos principales: la protección de los datos personales de los eurodiputados y por la carga excesiva de trabajo administrativo que implicaría compilar todos los justificantes. El 13 de noviembre de 2015 presentaron una demanda judicial contra la respuesta de la Eurocámara, que está pendiente de sentencia.

The MEPs Project

Este artículo es parte de The MEPs Project, una investigación llevada a cabo por 48 periodistas de 28 países de la Unión Europea. En noviembre de 2015, este grupo de periodistas demandó a la Eurocámara ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea para que se publiquen los detalles de los gastos de los eurodiputados. El caso está pendiente de sentencia.

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