un miembro de su entorno, "persona de interés"

Trump viaja a Israel mientras el cerco se estrecha por la investigación sobre Rusia

El presidente estadounidense ha hecho enfadar a sus aliados israelíes al no trasladar la embajada de EEUU a Jerusalén y revelar información clasificada. Y su viaje no está aliviando la presión

Foto: Donald y Melania Trump montan en el Air Force One en Riad para dirigirse a Israel, el 22 de mayo de 2017. (Reuters)
Donald y Melania Trump montan en el Air Force One en Riad para dirigirse a Israel, el 22 de mayo de 2017. (Reuters)

Donald Trump viaja hoy a Israel desde Arabia Saudí en la segunda etapa de su primer viaje oficial como presidente. Por la mañana visitará Jerusalén, y por la tarde se desplazará a Tel Aviv, donde permanecerá durante otra jornada. En estos dos días se reunirá con líderes israelíes y palestinos, esperando relanzar el moribundo proceso de paz.

Pero no parece que los israelíes estén demasiado contentos con Trump estos días. El jueves pasado, el presidente estadounidense descartó mover la embajada de EEUU a Jerusalén como había prometido hacer durante la campaña (un paso que, según todos los expertos, enterraría definitivamente toda capacidad norteamericana de mediación en el conflicto al aceptar unilateralmente las reclamaciones israelíes sobre la ciudad). Un “agravio” que se suma al escándalo por la revelación de información clasificada sobre el Estado Islámico al ministro de Exteriores ruso Serguéi Lavrov durante la visita oficial de éste a la Casa Blanca, que había sido proporcionada por Israel bajo una petición de máxima cautela.

Los funcionarios israelíes han reaccionado con furia, alegando que la imprudencia de Trump ha puesto en peligro a su fuente, infiltrada en el corazón del ISIS. Danny Yatom, ex director del Mossad, incluso ha pedido que Israel castigue al estadounidense. En este contexto, está por ver si el carisma de Trump –y su amistad con el primer ministro Benyamín Netanyahu- consigue algún resultado significativo. Pero visto su paso por Riad, donde Trump básicamente aceptó las tesis saudíes sobre la situación en Oriente Medio y la amenaza de Irán a cambio de un contrato multimillonario de armamento, es poco probable que pueda mantener la iniciativa ante los experimentados negociadores israelíes y palestinos.

Y si Trump pensaba que con este viaje iba a conseguir aliviar la presión por los presuntos contactos de su equipo con Rusia, se equivocaba. A pesar de la destitución fulminante del director del FBI James Comey, la investigación de dicho organismo no se ha detenido. Al contrario: un miembro del círculo presidencial, actualmente funcionario de la Casa Blanca, es considerado “persona de interés” por esta institución, según ha revelado este fin de semana el diario Washington Post. Esto significa que, aunque no está imputado por ningún cargo, está siendo investigado como sospechoso de posible connivencia con el Kremlin durante el periodo previo a las elecciones de 2016.

Un miembro del Servicio Secreto vigila mientras el helicóptero presidencial Marine One despega de la Casa Blanca, el 17 de mayo de 2017. (Reuters)
Un miembro del Servicio Secreto vigila mientras el helicóptero presidencial Marine One despega de la Casa Blanca, el 17 de mayo de 2017. (Reuters)

"Alguien cercano al presidente"

“El alto asesor de la Casa Blanca bajo escrutinio por los investigadores es alguien cercano al presidente”, afirma el Post, que cita a fuentes conocedoras de la investigación, que sin embargo no han querido identificar al funcionario por su nombre. “La revelación se produce mientras la investigación parece estar entrando en una fase más activa, con los investigadores pasando de unas tareas que han permanecido ocultas en gran medida al público a la conducción de entrevistas y al uso de un gran jurado para expedir citaciones. Se espera que acelere en intensidad en las próximas semanas”, indica el diario.

Del mismo modo, según esas fuentes, los investigadores mantienen su interés por varios ex asesores de la candidatura de Trump que ya no ocupan ningún cargo en su equipo, como el antiguo asesor de Seguridad Nacional Michael Flynn –que se vio obligado a dimitir por mentir al Congreso sobre sus contactos con Rusia- o su antiguo jefe de campaña Paul Manafort. La CNN, además, ha revelado que los abogados de la Casa Blanca se están preparando para un posible caso de ‘impeachment’ contra el presidente, un escenario que consideran remoto pero para el que prefieren estar prevenidos.

Las especulaciones sobre la posible destitución de Trump se desataron después de que Comey asegurase que éste le pidió que cerrase la investigación sobre Flynn, lo que, según algunos críticos, equivaldría a obstrucción a la justicia. En todo caso, para ello sería necesario probar que había intencionalidad por parte del presidente, lo cual, por ahora, parece realmente difícil.

Pero eso no significa que no pueda producirse un ‘impeachment’ por otros motivos. Según la Constitución estadounidense, un presidente puede ser obligado a dejar el cargo si los legisladores consideran, mediante votación, que ha cometido “traición, soborno u otros crímenes y comportamientos inadecuados de carácter grave”. Queda por ver qué revela la investigación del FBI. Pero muchos miembros del ‘establishment’ de Washington ya han advertido de que, si se prueba que su equipo de campaña conspiró con Moscú para alterar los resultados de las elecciones estadounidenses, “traición” es un término que define bastante bien ese comportamiento. Y eso, además de con una destitución presidencial, se castiga con la cárcel.

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