ROHANI CONTRA LOS CONSERVADORES EN LA REPÚBLICA ISLÁMICA

Trump no 'sanciona' a Irán e impulsa a los reformistas en las elecciones de mañana

Trump extiende la exención de las sanciones decretada en el acuerdo nuclear de 2015. La decisión, un día antes de las elecciones en Irán, supone mantener "el peor pacto de la historia”

Foto: Un iraní sigue en su smartphone las noticias sobre las elecciones, en Teherán. (Reuters)
Un iraní sigue en su smartphone las noticias sobre las elecciones, en Teherán. (Reuters)

¿Continuará la lenta apertura o un conservador aislará de nuevo a Irán? Este jueves, un día antes de la primera ronda de las elecciones presidenciales en la República Islámica, el Gobierno de Donald Trump extendió la exención de las sanciones contra Irán decretada en el marco del acuerdo nuclear de 2015. La decisión supone que Trump no modifica el que ha definido reiteradamente como "el peor acuerdo de la historia”. Con las perspectivas de mejoras económicas que posibilita el pacto como el mayor logro del presidente Hasan Rohaní, candidato a la reelección, Trump complica las cosas a sus rivales más aislacionistas.

Durante la campaña electoral, el presidente de EEUU amenazó con tumbar el acuerdo. Ahora, anuncia una nueva ronda de sanciones contra dos altos cargos de defensa y una empresa radicada en China por su vinculación en el programa de misiles balísticos de Teherán. Washington apunta que "esta revisión no disminuye la determinación de EEUU a seguir haciendo frente a la actividad desestabilizadora de Irán en la región, tanto en apoyo al régimen del presidente sirio, Bashar al Assad, como a organizaciones terroristas como Hizbulá, o las milicias violentas que socavan los gobierno de Irak y Yemen".

Las elecciones iraníes de este viernes se presentan como un duelo entre dos clérigos con diferentes visiones del país: Hasan Rohaní, el actual mandatario, 'moderado' y pragmático, favorito en las encuestas, y el clérigo conservador Ebrahim Raisí, la opción predilecta del 'establishment' religioso y militar de la línea dura y que acaba de recibir el apoyo del actual alcalde de Teherán, el exmilitar Mohamad Baqer Qalibaf, retirado ya de la lucha por la presidencia.

Los conservadores se unen así bajo una candidatura para combinar sus votos y acortar su desventaja en las encuestas. Rohaní tiene un 29,7% de intención de voto, frente al 13% de su principal rival, que sumaría el apoyo del 5,4% de simpatizantes de Qalibaf. El porcentaje clave, no obstante, podría ser el 51,3% de indecisos, según los últimos datos del think tank Fondo Carnegie para la Paz Internacional.

La campaña está marcada por las visiones económicas opuestas: Rohaní no es solo el arquitecto del acuerdo nuclear, un gran hito para "acabar con el aislamiento internacional y la iranofobia", también está considerado como un 'imán' para la inversión extranjera. Mientras, los conservadores pretenden extender los subsidios a las clases más desfavorecidas y estimular la industria nacional. Raisí ha prometido crear empleo -el paro es una de las mayores preocupaciones en un país donde dos tercios de la población tienen menos de 35 años- y reducir la dependencia del exterior.

Seguidores del candidato conservador Ebrahim Raisí a las puertas de la mezquita Mosalla, en Teherán. (Reuters)
Seguidores del candidato conservador Ebrahim Raisí a las puertas de la mezquita Mosalla, en Teherán. (Reuters)

¿Importa quién gane?

Los dos principales candidatos cerraron este miércoles la campaña en Mashad, la ciudad más santa de Irán. El país se prepara para una batalla electoral reñida y dinámica, al menos para los estándares iraníes, regidos por las férreas obligaciones del sistema teocrático. Para algunos analistas, el resultado es menos importante que las señales que arroja la campaña hacia una transición política mucho más significativa: la opaca lucha para suceder al Líder Supremo, el Ayatolá Alí Jamenei, quien ejerce la máxima autoridad desde hace 28 años.

El hombre más poderoso de Irán es el Líder Supremo. El presidente juega un papel importante en el complejo sistema de controles y equilibrios de la República Islámica, pero no tiene la última palabra en las decisiones políticas y sociales clave. El Líder Supremo, por otra parte, no solo controla las fuerzas armadas y los servicios de inteligencia: también tiene capacidad de veto en las decisiones más trascendentales y dirige una administración paralela que supervisa a las diversas carteras del Gobierno.

La candidatura presidencial del conservador Raisí ha desatado las especulaciones: algunos analistas sostienen que se está posicionando para reemplazar al Líder Supremo. Fue el propio Jamenei quien designó el pasado año a Raisí para dirigir la Astan Quds Razavi, una organización caritativa islámica que controla miles de millones de dólares, el mausoleo de Mashad -el más sagrado de Irán- y una multitud de empresas. Jurista con enorme experiencia en la supervisión del cumplimiento de las normas de la República Islámica, Raisí fue uno de los cuatro jueces responsables de la ejecución de miles de disidentes en verano de 1988. Sus buenas relaciones con las agencias de inteligencia, la Guardia Revolucionaria y el círculo cercano a Jamenei lo convierten en el claro favorito.

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