LIDERA LOS SONDEOS para las elecciones de 2018

Lula ante el juez: la justicia de Brasil intenta obstruir el regreso del icono de la izquierda

Sergio Moro, el juez que aterroriza a los corruptos de Brasil, interroga al expresidente, ahora que Lula pretende regresar a la arena política para ganar las presidenciales de 2018

Foto: Captura del video cedido por la Justicia Federal de Brasil, del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva durante su declaración ante el juez federal Sergio Moro. (EFE)
Captura del video cedido por la Justicia Federal de Brasil, del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva durante su declaración ante el juez federal Sergio Moro. (EFE)

“Estoy siendo víctima de la mayor caza jurídica que un presidente o político brasileño jamás ha tenido”. Con estas palabras tajantes el expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva ha resumido el interrogatorio al que le sometió el juez Sergio Moro, azote del caso Lava Jato. Se trata de la mayor operación contra la corrupción llevada a cabo en la historia reciente del país tropical.

Ha sido la declaración más esperada del año. Cinco horas de preguntas que han atraído a millares de defensores y detractores de Lula a Curitiba, cuartel general de la operación Lava Jato y ciudad históricamente ‘enemiga’ del Partido de los Trabajadores (PT). Incluso han llegado autobuses desde Bolivia para apoyar al expresidentes caído en desgracia, que han acampado en tiendas de campaña junto a los demás defensores de Lula. Ha sido necesario desplegar un fortísimo cerco policial con más de 3.000 agentes para evitar que se produjeran disturbios en un día que ha conseguido paralizar el país y que será recordado por muchos como histórico.

Lula en la actualidad lidera los sondeos y sigue siendo el líder más valorado de Brasil, a pesar de los escándalosLa acusación principal contra Lula se refiere a un triplex en Guarujá, un balneario costero a unos 100 kilómetros de São Paulo, que OAS, una de las principales constructoras de Brasil, le habría donado a cambio de favores. La empresa supuestamente invirtió unos 303.000 euros en la reforma y los muebles de este piso de lujo, además de pagar 367.400 euros por un deposito y el alquiler por cuatro años. Lula también está acusado de haber recibido 3,7 millones de reales (algo más de un millón de euros) en comisiones de OAS cambio de conseguir contratos con la estatal Petrobras.

El expresidente, además, debe responder por los delitos de corrupción, blanqueo de dinero, tráfico de influencias y organización delictiva. La Fiscalía General del Estado le acusa de favorecer a la constructora Odebrecht en contratos en obras de Angola, financiados por el banco público BNDES (Bando Nacional de Desarrollo Económico y Social). También estaría implicado en la llamada Operación Zelotes, que investiga un esquema de evasión fiscal en empresas. Finalmente, en las últimas semanas su nombre ha sido citado en diversas delaciones premiadas de exdirectivos de Odebrecht detenidos, que están colaborando con la Justicia a cambio de una reducción de su pena.

Como en todas sus anteriores declaraciones, Lula, de 71 años, ha negado ser el propietario del inmueble de Guarujá, que en los registros figura a nombre de OAS. Sin embargo, reconoce haberlo visitado a principios de 2014 junto a su esposa Marisa Letícia, fallecida el pasado mes de febrero. El expresidente ha declarado que en aquel momento consideró el piso inadecuado porque “tenía 500 defectos” y ha destacado que nunca pidió una obra a OAS, como la instalación de un ascensor privado.

Al final del interrogatorio, ha hecho una defensa apasionada de su trayectoria desde que fue elegido en 2003, destacando que asumió la presidencia cuando todos los intelectuales y economistas decían que Brasil estaba acabado y en un momento en el que el país debía 30 billones de dólares al FMI. “Yo tenía un compromiso de fe y era consciente de que no podía errar”, ha afirmado Lula, que ha hablado en calidad de imputado ante le juez Moro. También ha destacado que la presidencia de la República no fue concebida para un metalúrgico sin diploma universitario.

"No tenemos pruebas, pero sí convicciones"

En otras partes de su declaración, el expresidentes ha recordado el momento en el que fue acusado por el procurador Deltan Dallagnol, coordinador del equipo de jueces que instruyen el caso Lava Jato, de ser “el comandante máximo” del esquema de corrupción que involucra Petrobras y de haber movido 6,2 billones de reales en propinas (1,79 billones de euros). En septiembre de 2016, Dallagnol presentó un polémico documento en Power Point para ilustrar el esquema de corrupción en la petrolera estatal y profirió una frase que indignó a todos los defensores de Lula: “No tenemos pruebas, pero sí tenemos convicciones”. “Estoy siendo juzgado por lo que hice en el Gobierno, por la creación de un Power Point mentiroso, que es pura ilación”, dijo ayer Lula ante el juez Moro.

Cabe destacar que desde el ‘falso’ arresto de Lula del año pasado, cuando fue escoltado por la Policía para que prestase declaración por su presunta implicación en el caso Lava Jato, la gran mayoría de los medios de comunicación y de la opinión pública ya le han condenado. Le consideran no solo culpable, sino también el cerebro que urdió la trama de corrupción que acabó mermando las cuentas públicas y los activos de Petrobras, la mayor empresa petrolera de América Latina, dilapidada por el espolio de empresarios y políticos arrestados por casos flagrantes de corrupción.

Simpatizantes de Lula da Silva en Curitiba, durante su declaración ante el juez Moro. (Reuters)
Simpatizantes de Lula da Silva en Curitiba, durante su declaración ante el juez Moro. (Reuters)

Durante el interrogatorio el expresidente ha destacado en varias ocasiones que hasta la fecha no se ha encontrado ninguna prueba contra él. De lo contrario, ya estaría entre rejas, como ha acontecido con el mayor empresarios el país, Marcelo Odebrecht, y con otros destacados políticos como el expresidente de la Cámara de los Diputados, Eduardo Cunha, directo responsable del impeachment contra Dilma Rousseff, o el exgobernador del Estado de Río de Janeiro, Sérgio Cabral.

Lula se ha mostrado en todo momento preocupado con el tratamiento de su imagen durante la declaración. De hecho, solicitó que su fotógrafo oficial pudiese grabar el interrogatorio y que este fuese retransmitido en directo. Pero el juez Moro lo ha prohibido para evitar que se transformase en un acto político del exmandatario, que pretende presentarse a las elecciones presidenciales de 2018.

El juez evitó que el interrogatorio se transformase en un acto político de Lula, que pretende presentarse a las presidenciales de 2018Lula en la actualidad lidera en los sondeos y sigue siendo considerado el líder más valorado de Brasil, a pesar de los escándalos y de las acusaciones de corrupción. Según datos recientes del instituto Datafolha, Lula pasaría al segundo turno con un 30% de votos. No obstante, el director del instituto de opinión Paraná Pesquisas, Murilo de Oliveira, subraya que Lula es tan querido como odiado, ya que es víctima de la fuerte polarización que vive el país.

Durante la declaración, Lula ha recordado todos los ataques de la prensa nacional que, según él, han intentado “masacrar” su figura pública: decenas de portadas de las principales revistas brasileñas y más de 18 horas de emisión en su contra en el principal telediario del país, “que equivalen a 12 partidos entre el Barcelona y el Atlético de Madrid”, como él mismo ha recalcado. “El proceso de persecución al que estoy sometido es imperdonable”, ha afirmado. “Pensé hoy que mi acusador me mostraría un contrato, un documento, un pago o algo que hice para apoderarme de ese apartamento que dicen que es mío. Que después de dos años de ser masacrado por ellos [los medios de comunicación] habría un documento", afirmó el exmandatario a la salida de los tribunales.

A pesar de todo, el león de la política brasileña ha vuelto a reiterar que pretende presentarse a las elecciones presidenciales de 2018, en el que se enfrentará a un personaje todavía poco conocido en Europa, y que si duda dará mucho de que hablar: Jair Bolsonaro. Es un exmilitar con posiciones de extrema derecha, que defiende la dictadura brasileña y la familia tradicional, y se declara abiertamente homófobo. Es el Le Pen brasileño al que Lula intentará sobreponerse. “Nunca quise ser presidente de Brasil tanto como ahora”, ha afirmado desafiante el expresidente y precandidato después de cinco horas de interrogatorio. “Quiero hacer más, hacerlo mejor y probar una vez más que la élite brasileña no tiene la capacidad para arreglar este país”, ha agregado Lula ante periodistas y seguidores reunidos delante del tribunal de Curitiba en un discurso de claro tintes electorales.

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