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Le Pen convierte el debate con Macron en un pugilato callejero

El culmen llegó cuando se intercambiaron acusaciones sobre las denuncias judiciales que pesan sobre la candidata y las insinuaciones de esta en torno a su rival

Foto: Debate entre Le Pen y Macron antes de las elecciones. (Reuters)
Debate entre Le Pen y Macron antes de las elecciones. (Reuters)

Descalificaciones, golpes bajos y caos en el turno de palabra. El único debate entre Marine Le Pen y Emmanuel Macron, antes de la cita final con las urnas del domingo, se convirtió en una pelea callejera que no ofreció nuevas pistas para los indecisos.

[Las frases del debate: "Es un cínico"]

Los aspirantes a la Presidencia francesa se tenían ganas después de su clasificación para la final del 7 de mayo. Los ataques e insultos que los equipos de ambos contendientes se intercambiaron en los últimos días se repitieron en su cara a cara ante los telespectadores.

Le Pen convierte el debate con Macron en un pugilato callejero

El culmen llegó cuando se intercambiaron las acusaciones sobre las denuncias judiciales que pesan sobre la candidata y las insinuaciones de esta en torno a posibles futuras informaciones sobre su rival.

Al final de las más de dos horas y media de programa, la discusión se crispó en un insufrible «y tú más», quizá interesante para los programas de telezapping, pero muy alejado de la exposición ordenada y respetuosa de las ideas en aspirantes a la Jefatura del Estado.

Marine Le Pen salió en tromba y consumió casi la primera hora en atacar agresivamente a Macron, sin explicar cuáles eran sus soluciones a las cuestiones que los dos desbordados moderadores le proponían. Desplegó la letanía habitual sobre el líder de En Marche!: el candidato de la banca, del liberalismo, de la oligarquía…

En ese período inicial Macron le dió dos revolcones corrigiéndole en dos casos concretos de fusiones de empresas francesas en las que Le Pen estuvo mal informada. A las invectivas políticas – ya conocidas- de la representante del Frente Nacional, Macron respondía con datos e información, especialmente en las cuestiones económicas. En ese punto, la experiencia profesional y la preparación del benjamin de los candidatos le hizo ganar muchos puntos.

La candidata ultraderechista a la presidencia de Francia por el Frente Nacional, Marine Le Pen (i), y su rival, el socioliberal del movimiento En Marche !, Emmanuel Macron (d). (EFE)
La candidata ultraderechista a la presidencia de Francia por el Frente Nacional, Marine Le Pen (i), y su rival, el socioliberal del movimiento En Marche !, Emmanuel Macron (d). (EFE)

Marine Le Pen se presentó como la candidata del pueblo y desplegó todo su programa de política social, claramente rubricable por partidos de izquierda y sindicatos. Emmanuel Macron le preguntó cómo pensaba financiarlo sin entrar al trapo. En ese apartado, Macron dudaba en decir claramente que el país necesita reformas dolorosas. Sabía que perdía puntos.

Las cargas y descalificaciones de Le Pen, que Macron no se esperaba tan virulentas, también hicieron a veces perder el control al exministro de Hollande, que repitió en varias ocasiones a su enemiga política que «solo decía tonterías».

Macron flaquea sobre el islamismo radical

Macron tuvo un gran bajón y se dejó desbordar cuando se abordó la lucha contra el terrorismo y el islamismo radical. Ahí Le Pen llevó la iniciativa y desbordó la postura buenista de su adversario. Macron fue empujado hasta las cuerdas y golpeado por su falta de respuesta y sobre su supuesta complacencia hacia la Unión de Organizaciones Islámicas de Francia (UOIF), una asociación impropia de un país laico, cuyos líderes han expresado su apoyo al político centrista.

Macron parecía perder puntos también ante la cuestión sobre los jóvenes franceses que caen en la radicalización islamista. Para él, necesitan en su mayoría un tratamiento siquiátrico. Echó mano del argumento social, para explicar la deriva de esos jóvenes franceses hacia el terrorismo contra sus compatriotas. Un argumento que se acerca más a la izquierda melenchonista que a sus excompañeros socialistas.

Cuando Macron parecía casi grogui, Le Pen lanzó un gancho demoledor recordando las declaraciones del aspirante en Argelia, donde calificó de crimen contra la humanidad la acción de Francia en ese territorio.

Emmanuel Macron pudo recuperarse agarrándose también a otro hecho histórico y recordó a Le Pen sus recientes declaraciones sobre la nula responsabilidad del Estado francés en las redadas antijudías de julio de 1942, y en especial la de Vel d’Hiv (el Velódromo de Invierno de París).

A partir de ese momento, Macron se levantó y encajó de nuevo con explicaciones que querían ser racionales la metralla de la hija de Jean Marie Le Pen. Intentó desmontar el plan europeo de Le Pen, el desastre que según él viviría Francia si abandona el euro y la Unión Europea.

Marine y la táctica Trump

Pero era ya tarde para un intercambio serio, respetuoso y clarificador para la audiencia. Marine Le Pen quiso «trumpizar» el encuentro y lo consiguió. Pero los debates presidenciales sirven – tradicionalmente- para intentar convencer a los que no están todavía contigo.

En los sondeos efectuados tras el pugilato, los franceses consideraron que Macron fue más convincente por una diferencia de 63% a 34%. Cifras parecidas reflejaban también el proyecto de En Marche! como el mejor, y a su candidato como el más próximo a las preocupaciones de los ciudadanos. Entre los simpatizantes del resto de partidos, el apoyo a Macron fue mayoritario. Incluso un 12% de los votantes del FN consideraron a su rival como ganador. Pero una cosa son los telespectadores interesados por la política y otra los votantes que elegirán al nuevo inquilino del Elíseo para los próximos cinco años.

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