"no será un sufragio directo ni universal"

El salto adelante de Maduro: por qué busca una nueva Constitución para Venezuela

La oposición está alarmada ante la posibilidad de que el Gobierno chavista utilice la Asamblea Constituyente para redefinir el marco político del país, por lo que se opone al proceso

Foto: Fotografía cedida por la oficina prensa del Palacio de Miraflores, del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, el 1 de mayo de 2017. (EFE)
Fotografía cedida por la oficina prensa del Palacio de Miraflores, del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, el 1 de mayo de 2017. (EFE)

No era un secreto, ya el presidente Nicolás Maduro lo dejó caer en su programa dominical de hace dos semanas y Diosdado Cabello (PSUV) repitió la idea a los pocos días. El presidente de la Asamblea Nacional Julio Borges también lo advirtió el pasado domingo. Pero ayer se materializó: Maduro firmó el decreto para la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente (ANC). ¿Qué significa esto, con qué se come y por qué ha encendido las alarmas en la oposición?

¿Es inconstitucional lo que ha decretado Nicolás Maduro?

No. En la vigente Constitución Bolivariana de 1999, promovida por Hugo Chávez, se contempla en los artículos 347, 348 y 349 la posibilidad de ir a Constituyente a iniciativa del presidente en Consejo de Ministros, con dos tercios de la Asamblea Nacional, dos tercios de los Concejos Municipales o con la petición del 15% del padrón electoral.

¿Para qué sirve una ANC?

Según el artículo 347, para transformar el Estado, hacer un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva constitución. Aquí empiezan los matices. Maduro firmó el decreto de convocatoria a la ANC con la Constitución de 1999 en la mano. La llamó “la pionera, la originaria” y dijo que esto era para mejorarla. Elías Jaua, designado presidente de la Comisión para la Activación de la ANC, explicó en una entrevista en el canal del Estado que este nuevo proceso lo ve “más bien como para proteger la Constitución, ampliarla y protegerla”. Pero la Constitución contempla añadir o modificar artículos, su revisión parcial o sustitución de una o varias normas que no modifiquen su estructura y principios fundamentales a través de otras figuras distintas a la ANC, la enmienda y la reforma (artículos 340 y 342).

La ANC era una de las vías que proponían desde Voluntad Popular (partido de Leopoldo López) y Vente (organización de María Corina Machado) desde 2014 para acabar con el mandato del presidente Nicolás Maduro. Ahora rechazan esta vía.

¿Por qué el rechazo de quienes antes apoyaban una ANC?

La ex diputada explica a El Confidencial que el decreto firmado ayer “no es para una Asamblea Nacional Constituyente, porque para el régimen no hay Constitución, no es un tratado para la paz, sino una declaración de guerra contra los ciudadanos y la nación”. Añade que es “la usurpación del único poder que le quedaba por usurpar a Maduro, el constituyente, y lo hace de modo impositivo para hacer una Asamblea del PSUV” y que se diferencia de la vía apoyada por ella en que “se planteó de modo democrático, apelando a la esencia de la Constitución y con un proceso a través de los ciudadanos, con bases comiciales democráticas y con inclusión para todo el país”.

La Guardia Nacional Bolivariana dispara gases lacrimógenos contra los manifestantes durante las protestas contra Maduro en Caracas, el 2 de mayo de 2017. (Reuters)
La Guardia Nacional Bolivariana dispara gases lacrimógenos contra los manifestantes durante las protestas contra Maduro en Caracas, el 2 de mayo de 2017. (Reuters)

Uno de los puntos de controversia es que, sin profundizar mucho más, Maduro dijo que la mitad de los elegidos para el proceso constituyente (250 de 500 personas) lo serían por “la clase obrera, campesinos, indígenas” y que sería “un proceso ciudadano y no partidista”. En el precedente de 1999, los constituyentes encargados de redactar una nueva carta magna fueron elegidos a través del voto popular. También insistió en que el voto sería “secreto y directo”. No mencionó el “universal”.

Colette Capriles, profesora en Filosofía Política de la Universidad Simón Bolívar, habla de Asamblea Nacional “Corporativa” –al estilo, por ejemplo, de la nombrada por Primo de Rivera en 1927–, “porque hay 250 delegados elegidos por la corporación, que es el partido (PSUV) y la comuna. No es una elección universal. Incluso mencionó la representación por sectores. La otra mitad se supone que son de elección municipal, pero son 250 electos y los municipios en Venezuela son 350”.

Mismo punto señala el abogado constitucionalista Pedro Afonso del Pino. “Parece que esos 250 serán de representación sectorial del poder popular, que no serán electos por sufragio universal, directo y secreto, sino por voceros, las comunas y los CLAP”. Y sobre los otros 250 se pregunta: ¿Quién diseñará las circunscripciones territoriales? Pudiéramos estar en una elección que no represente a la mayoría del país”.

¿Por qué no hay claridad en las bases para esta ANC?

A ello responde del Pino. “La Constitución no establece las bases comiciales de la ANC, qué miembros debe tener, cuánto debe durar, cómo se eligen los constituyentes”, dice. Tampoco que la nueva Constitución deba ser votada bajo ningún mecanismo. “Es una falta muy grave de nuestra Constitución que genera un vacío sin precedentes. Nunca se ha convocado una ANC con la Constitución actual”.

Advierte del Pino que el proceso constituyente puede ser “el gobierno de una Asamblea sin Constitución. Es un peligro, una locura e irresponsabilidad. Puede ser la dictadura de la Asamblea”.

El presidente de la oposición y líder opositor Julio Borges durante una rueda de prensa en Caracas, el 1 de mayo de 2017. (Reuters)
El presidente de la oposición y líder opositor Julio Borges durante una rueda de prensa en Caracas, el 1 de mayo de 2017. (Reuters)

¿Qué ha llevado a Maduro a tomar esta medida? ¿Significa que habrá elecciones pronto?

El presidente dijo que se necesitaba “transformar el Estado, sobre todo la Asamblea Nacional”, de mayoría opositora desde las elecciones de diciembre de 2015. Elías Jaua dijo que se ha actuado “viendo lo acontecido en los últimos días [desde el 1 de abril hay protestas dirigidas por la oposición tras las sentencias que le quitaban poder a la Asamblea Nacional] estamos obligados a evitar una guerra en Venezuela”. Apuntó algo que puede ser clave en el desarrollo del proceso y del futuro texto: “La Constitución [de 1999] no pudo evitar el golpe de Estado [de 2002]”.

Explica el constitucionalista Juan Manuel Rafalli que “Maduro está en una posición difícil y hará esto para que el Consejo Nacional Electoral diga que no se puede hacer ninguna elección hasta dentro de un tiempo. Es la estrategia chiquita de un hombre que está ahogado”.

"Crear otro tablero electoral"

En el caso del politólogo Guillermo Tell Aveledo dice que esta “es la más radical del arsenal de cartas que pudo poner Maduro sobre la mesa” y lo califica como una ruptura del chavismo y su etapa personalista hacia otra marxista-leninista “donde supera la necesidad de hacer elecciones burguesas. Camina hacia está fórmula soviética porque una elección normal pasa por una derrota del PSUV. Además busca cohesionar a esa élite, fracturada y en quiebre, la reacomoda y le quita a la oposición la bandera del llamado a elecciones”.

Colette Capriles dice que Maduro “tenía que resolver cómo llegar a las elecciones presidenciales bien, con mínimo. Esta medida reconfigura la espada de Damocles sobre él, que es el tiempo constitucional que no podía evadir. Las otras dos elecciones [regionales, municipales] podía transformarlas, pero en esta no tiene suficiente fuerza política”. Y recalca: “Es el salto hacia adelante. Puede salirse del tablero electoral y crear otro sin que las elecciones sean un problema”.

La valoración positiva de Maduro subió de 22,1% (septiembre) a 30,8% (febrero) de acuerdo con el estudio de la firma Venebarómetro. En cambio, según el mismo informe, 74% de los venezolanos cree necesario un cambio de gobierno y un 83,3% opina que la situación del país es negativa. El 56,8% cree que para superar la actual crisis se deberían hacer elecciones generales (una figura que no existe en el país), contra el 33,9% que lo considera incorrecto.

Las elecciones regionales (Comunidades Autónomas) debieron haberse dado en diciembre de 2016 y las municipales en el transcurso de este año. Aún no hay cronograma electoral. Sobre la celebración o no de comicios Jaua respondió en VTV, sin especificar si se refería a estas dos solamente o también a las presidenciales de 2018. “Hay que crear comisiones de estabilidad para poder ir a un proceso electoral. ¿Alguien puede pensar que podemos ir a elecciones en una situación de inestabilidad? Como dice el presidente Maduro, apoyamos las elecciones, pero debe haber una garantía para hacerlas. Y que no sean un pretexto para una escalada superior de violencia”. A oídos de la oposición, suena a la peor de las excusas.

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