ambos bandos las promueven, según los expertos

"Maduro está huyendo al exilio": las 'fake news' toman la calle en Venezuela

En el conflicto entre el Gobierno chavista y la oposición, la desinformación está jugando un papel importante a la hora de tratar de confundir al adversario y minar su moral

Foto: Opositores venezolanos comienzan un plantón en Caracas, siguiendo una convocatoria nacional, el 24 de abril de 2017. (EFE)
Opositores venezolanos comienzan un "plantón" en Caracas, siguiendo una convocatoria nacional, el 24 de abril de 2017. (EFE)

"Nicolás Maduro y Cilia Flores están a punto de salir por rampa 4 [el terminal exclusivo del presidente de la República] del aeropuerto de Maiquetía rumbo al exilio. Las luces de la pista de La Carlota, en Caracas, están encendidas en mitad de la noche, señal inequívoca de que un avión va a despegar, tal y como hizo el dictador Marcos Pérez Jiménez en 1958. El pueblo en armas se ha defendido, está en San Martín, muy armado, han matado a 30 colectivos [miembros de grupos civiles armados afectos al Gobierno]. Hay un contingente del Ejército que ha decidido no reprimir más, la Guardia Nacional no tiene fuerza, es el fin. Viene ya un estallido social, va a pasar hoy". (Fin de la cita)

“Todo está súper confirmado. Es verídico. Me lo dijeron hoy”.

En las aulas de Comunicación Social se le solía llamar propaganda gris y es tan vieja como las guerras. Ahora son las archinombradas “fake news”, noticias falsas en castellano de toda la vida. En Venezuela hay un auténtico festín. En diversos formatos, para todos los gustos, colores y sentires políticos.

Los últimos días han estado llenos de audios de origen desconocido y fuente anónima, que pasan de un contacto a otro a través de whatsapp, de cadenas de texto en los que la Fiscal General de la República dimite, se avisa que el día del plantón convocado por la oposición se quemarán todos los coches que se vean circulando o donde se advierte que todo es una maniobra de distracción para implantar en Venezuela una moneda similar al CUC, el peso convertible cubano.

Tal ha sido el atracón que muchos medios digitales han hecho campaña en redes sociales para informar a la ciudadanía de cómo distinguir rumores de noticias reales. En clave de humor, el showman conocido como profesor Briceño ha hecho una “Guía para no caer en noticias falsas” y la web de humor El Chigüire Bipolar ha enviado un audio similar a los que circulan con rumores haciendo una parodia de estos y llamando a la población a informarse en “medios confiables”.

A juicio de Bernardino Herrera, comunicólogo e investigador de la Universidad Central de Venezuela, hay un auge de las noticias falsas “porque los medios tradicionales no están informando. Hay un vacío muy fuerte, no hay radio o televisión que haga reportajes en tiempo real y las redes sociales se han convertido en la principal fuente”.

Periodistas contra el rumor

El “Servicio de Información Pública” es una iniciativa de un grupo de periodistas venezolanos que busca contrarrestar estos audios. Es un reporte similar a los boletines de radio que se distribuyen por whatsapp con las novedades en las protestas. “Obedece a una preocupación, porque la gente no sabe qué está pasando, hay contrainformación, rumores. También porque pensamos que en Venezuela todo el mundo lo que tiene a mano es un celular y si estás camino a una marcha es lo que usarás para informarte”, explica Yaya Andueza, periodista. Aclara que este servicio es de coyuntura, “es información en marchas, información auditiva rápida, que ayuda a saber cada media hora y así bajar los niveles de incertidumbre”.

Andueza opina que detrás de tantas noticias falsas hay un laboratorio cuyos objetivos son “desarticular, desmontar y, sin lugar a dudas aterrorizar y, en la medida que hagas eso, neutralizas. Incluso hace que dudemos de lo que hemos visto y dicho. Eso implica que ese mecanismo perverso de manipulación funciona y funciona muy bien”. Sobre esto, Herrera explica que se hace “desde una sala situacional del Gobierno” y los mecanismos que usan son “falsificar cuentas, voces, suplantar personalidades, hackear cuentas y llevar a un grado de desinformación bastante severo”. Se alimenta de la cantidad de noticias, “tan abundantes que ni las redes sociales tienen capacidad para procesarlas”.

Miembros de la Guardia Nacional custodian la entrada de la Fiscalía en Caracas, el 25 de abril de 2017. (Reuters)
Miembros de la Guardia Nacional custodian la entrada de la Fiscalía en Caracas, el 25 de abril de 2017. (Reuters)

El sentido detrás de tanta noticia falsa “es desprestigiar las redes sociales, crear un estado permanente de angustia y expectativa falsa”, dice Herrera. Para Anzueza, “hay noticia falsa porque hay interés político en desvirtuar la información”.

El pasado lunes 24, con la novena convocatoria oficial de oposición a salir a la calle, las noticias falsas no solo vinieron en forma de audios anónimos. El Defensor del Pueblo Tareck William Saab lanzó varios tuits donde daba por muerto a dos personas en Mérida cuando, a esa hora, sólo se había producido un fallecimiento. Luego rectificó. Igual le pasó a una diputada de oposición que dijo que había tres muertos en Barinas, para después decir que solo era uno. Y la política de oposición María Corina Machado, que difundió en sus redes una orden de arresto en su contra de origen muy dudoso. Por solo dar un detalle, en el membrete aparece la leyenda “205 y 157”, años de la Independencia y la Federación respectivamente. Pero para 2017 los años correctos serían “207 y 158”. El documento aún se puede ver en su cuenta de Twitter.

La difusión de audios falsos y rumores fue especialmente fuerte en la noche del 20 al 21 de abril. Si bien hubo disturbios en distintas zonas de Caracas –con especial crudeza en El Valle, con al menos 8 muertos–, hubo multitud de cosas que no ocurrieron. Como la salida de Maduro del país, ni por La Carlota ni por rampa 4. También se difundió una foto con unas supuestas luces antiaéreas en el Palacio de Miraflores, otra con tanques en los alrededores, o audios donde se hablaba del desalojo de la casa de la familia de Cilia Flores, la esposa de Maduro.

"Guerra de cuarta generación"

Para Maryclen Stellig, socióloga y analista de medios, esto es parte de lo que ella llama “frente de batalla comunicacional transmediático”, donde todo un laboratorio psicológico lanza noticias falsas con el objetivo de alterar la tranquilidad, potenciar la angustia y la necesidad de agredir al otro y salir a la calle”. Cuenta que la citada noche se hizo aún más fuerte, “enloqueció la gente, sobre todo de la oposición, que tenía la necesidad de dar una idea de batalla final, de generar la creencia de que es el fin de todo, que hay que lanzarse a la calle a defender la causa”. A su juicio, la estrategia es crear la pérdida de los límites de la seguridad física y psicológica. La meta final: “Desgastar al Gobierno, tumbarlo”.

Aunque en esta “guerra de cuarta generación”, como la califican desde el Gobierno, la noticia falsa puede servir a dos señores. “Ambos bandos [Gobierno, oposición] tienen laboratorios. Aquí no hay puros e impuros, es un conflicto”, dice Leoncio Barrios, psicólogo y analista social. Explica que la noticia falsa se fundamenta en la economía racional y afectiva que hace que “tendamos a reducir el conflicto interno, estar equilibrados y cuanta menos información que nos haga ruido recibamos, mejor”.

Nicolás Maduro durante un encuentro con sus partidarios en Caracas, el 25 de abril de 2017. (Reuters)
Nicolás Maduro durante un encuentro con sus partidarios en Caracas, el 25 de abril de 2017. (Reuters)

Es uno de las claves del éxito de las 'fake news', compartir aquello que afiance nuestras creencias y valores igual que nos rodeamos en redes sociales de gente afín. “La gente no filtra estas noticias, las pasa como reales porque van a favor de sus objetivos. Se actúa más por emotividad que por raciocinio. Es un 'quiero creer' frente a lo que es”, apunta Barrios. La otra es la aparente “complicidad, exclusividad” que tiene la información. “La recibes en tu teléfono, en algo personal, donde está tu información íntima, que es algo tan tuyo, diferente a un televisor compartido por muchos”.

Y esto se nutre de un contexto como el venezolano, polarizado, “donde se tiende a ser irracional, intolerante”. Barrios cuenta que tras las experiencias del Caracazo y del golpe de Estado de 2002, donde hubo a la vez censura y un uso interesado de los medios, ahora el panorama es más complejo por el desarrollo de las redes y la fuerza que tienen. “Los laboratorios actúan y, a la vez, hay comunicadores sociales con actitudes que tienen características de fanatismos. Y eso no tiene componentes racionales, llámese ISS, oposición o chavismo. Eso es actuar sin pensar”.

Al caos cotidiano de las colas, la búsqueda de comida, medicamentos, gas, agua, cortes de luz, se une el ya cuasi habitual caos operativo de no poder planificar para hoy o para mañana, con la incertidumbre de qué pasará –habrá marcha chavista, marcha opositora, plantón, festivo decretado en último momento–. Y en medio de tanto reto, el de vencer el “Todo está súper confirmado. Es verídico. Me lo dijeron hoy” que llega de a través de un familiar y de “la amiga, del primo, de mi cuñado que vive al lado de Miraflores”.

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