la operación abre numerosos interrogantes

El bombardeo de Trump en Siria: ¿incidente aislado o antesala de una intervención?

La mayoría de los analistas considera que todo va a depender de la reacción siria y de que no se produzcan provocaciones. Pero es posible que Damasco esté intentando arrastrar a EEUU a la guerra

Foto: Manifestación contra el bombardeo estadounidense en Siria, en Nueva York, el 7 de abril de 2017. (Reuters)
Manifestación contra el bombardeo estadounidense en Siria, en Nueva York, el 7 de abril de 2017. (Reuters)

La nueva Administración estadounidense es “más decidida”, “más clara en sus líneas rojas” y “más dispuesta a aumentar la moral americana”, opinan diplomáticos y analistas de seguridad internacional contactados por este diario. Es su conclusión tras la operación militar en Siria de esta semana, lanzada a tan sólo 2 meses y medio de su investidura, y en la primera situación que exigía una respuesta. Tres días después de que el ejército sirio gaseara la localidad siria de Jan Sheijún, donde murieron al menos 86 personas, la marina estadounidense golpeó con misiles de crucero la base aérea siria de al Shairat.

Es el primer ataque norteamericano al ejército sirio e inevitablemente cuestiona la relación entre Trump y Rusia, el principal valedor del presidente sirio Bashar Al Assad. Ambos habían dado pasos firmes en la lucha contra el ISIS en Siria. En los últimos meses, el ejército americano ha desplegado más tropas en las proximidades de Raqqa y también ha intensificado la campaña aérea contra el Daesh. Este último episodio abre numerosos interrogantes: la intervención en Al Shairat, ¿entorpece la lucha contra ISIS? ¿Puede generar un enfrentamiento entre Rusia y EEUU? ¿Altera las conversaciones de paz o el papel de los Assad en la transición política? ¿Anuncia un cambio de estrategia norteamericana o el desembarco de más soldados estadounidenses?

“La Administración norteamericana ha dejado claro que se trata de un incidente aislado”, recuerda a El Confidencial Ünal Çeviköz, antiguo embajador turco y ex oficial de la OTAN, “pero también ha insistido en que responderán a futuras represalias o si se vuelve a repetir un ataque similiar como una agresión química”. El diplomático cree que el uso “desproporcionado de fuerza” también podría desatar una nueva agresión estadounidense: “Puede que esto se repita en Idlib porque parece que el régimen está preparando un ataque masivo sobre esta ciudad, como ocurrió en Alepo, algo que podría cambiar la actitud de Estados Unidos [en Siria]”.

Pero la prioridad en la agenda norteamericana es la derrota de ISIS, e iniciar una confrontación con Damasco podría deteriorar la lucha antiterrorista. No será hasta que la misión se dé por cumplida, al menos tras la liberación de Raqqa, “cuando se cuestionará el papel de Assad”, sigue Çeviköz. “Si Assad mantiene la actitud agresiva que ha tenido hasta ahora, es probable que EEUU busque otras opciones", opina. "Podría tratarse de otra campaña aérea porque la solución en Siria contra Assad requiere botas sobre el terreno”.

Por ello, de momento la relación entre EEUU y Rusia seguirá centrada en expulsar al Daesh de su principal capital y en acabar con los focos de grupos afines a Al Qaeda. El incidente en Al Shairat “no afectará a estas relaciones”, dice Çeviköz, “porque creo que el ataque químico a Jan Sheijún no se realizó en coordinación con Moscú, no darían luz verde a un ataque químico porque en 2012 fue precisamente Rusia quien calmó los ánimos en este asunto y se empeñó en retirar el arsenal”, argumenta el diplomático. “Creo que se decidió de manera unilateral por el gobierno de Damasco, el 'establishment' sirio o la élite militar”. Según ha trascendido, Estados Unidos informó a Moscú antes de lanzar el ataque.

El general Ali Abdullah Ayoub, jefe del Estado Mayor sirio, visita a un piloto herido en el ataque estadounidense a la base de Al Shairat, en una foto difundida por la agencia oficial SANA. (Reuters)
El general Ali Abdullah Ayoub, jefe del Estado Mayor sirio, visita a un piloto herido en el ataque estadounidense a la base de Al Shairat, en una foto difundida por la agencia oficial SANA. (Reuters)

Assad pone a prueba a Trump

Sin embargo, el régimen de Damasco se encuentra en el mejor momento desde el inicio de la guerra en 2011. La captura total de Alepo, el desgaste de las conversaciones de paz y el auge de los grupos yihadistas han permitido a Bashar Al Assad recuperar parte de su imagen y crédito en el exterior. Así, el cabeza de la familia Assad se erige como la única figura capaz de liderar una transición. ¿En este escenario, cuál es la lógica de lanzar un ataque químico de tal magnitud?

“La victoria total [de Assad] será por aplastamiento y sometimiento a aquellos que están fuera de la zona del régimen”, afirma Haizam Amirah Fernández, investigador principal del Mundo árabe y el Mediterráneo para Elcano. Por lo que el ataque en Jan Sheijún se trata de un mensaje en clave interna para polarizar a la población: o bien para forzar el traslado a las zonas del régimen o, por el contrario, motivar el reclutamiento yihadista.

Pero también es una prueba a la comunidad internacional, en este caso al nuevo presidente de la Casa Blanca. “Es precisamente lo que ocurrió en 2013, cuando se puso a prueba a Obama, que había hablado de las líneas rojas [si el ejército sirio utilizaba armas químicas]", recuerda Haizam. "Ahí a Assad le salió bien. No sólo no hubo castigo sino que se convirtió en un socio, tras el acuerdo internacional [con Estados Unidos y Rusia] para destruir el arsenal de armas químicas de Siria”.

“[La intervención de Estados Unidos] pretende dejar claro que la impunidad absoluta ya no es la norma”, mantiene Haizam. Durante años, Bashar Al Assad, avalado por sus aliados Rusia e Irán, ha incumplido el protocolo de Ginebra en el uso de armamento ilegal contra la población civil. “Assad creía que la impunidad era total. Ahora la impunidad está alterada. Veremos si el régimen busca una escalada mayor para arrastrar a Estados Unidos”.

El incidente de Al Shairat contra el ejército sirio podría ser otro síntoma de la distancia de la Administración de EEUU con el gobierno de Rusia. “Hace apenas 48 horas que Steve Bannon, hasta ahora uno de los asesores más influyentes del Presidente [Trump], ha sido expulsado del Consejo de Seguridad Nacional”, apunta el analista de Elcano. Junto con Michael Flynn (asesor en seguridad nacional), “otro defenestrado en la Casa Blanca”, eran los principales promotores de los planes de cooperación con Rusia y Assad.

El lanzamiento de misiles Tomahawk desde buques estadounidenses en la madrugada del viernes marca el inicio de la política exterior de Trump. “La duda es cuántos frentes intenta abarcar este cambio por parte de Washington”, argumenta Haizam. “Por ejemplo, cuál es la conexión con Corea del Norte, así como con China, que precisamente ahora está de visita en Estados Unidos”. El investigador se refiere al mensaje que ha enviado Washington de que no tolerará ningún desafío y de que acturará con determinación contra aquellos que representan una amenaza para su seguridad.

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