la previsión de crecimiento sube al 2% para 2017

Último presupuesto pre-Brexit: austeridad pese a las buenas cifras económicas

La resiliencia económica del Reino Unido sigue sorprendiendo a los escépticos. Pero el ministro del Tesoro Phillip Hammond prefiere guardar para cuando vengan las vacas flacas

Foto: Theresa May. (Ilustración: Raúl Arias)
Theresa May. (Ilustración: Raúl Arias)

El Gobierno británico ha presentado este miércoles su último presupuesto antes de iniciar oficialmente los trámites para el divorcio con la UE. Pero paradójicamente, el ministro del Tesoro, Philip Hammond, apenas hizo mención al Brexit. Es más, en contra de lo que se esperaba, tampoco anunció una provisión específica para afrontar el eventual coste de la salida del bloque. La cifra aún no se ha concretado, pero fuentes comunitarias ya hablan de unos 70.000 millones de euros.

Durante su discurso, el Chancellor apenas presentó nuevas medidas y decidió continuar la estela de la austeridad a pesar del sólido crecimiento que sigue mostrando la economía británica. La “resiliencia”, según el propio tory, “sigue confundiendo a los analistas”. Según los datos de la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR, en inglés) -que supervisa las finanzas públicas-, la previsión de crecimiento económico ha aumentado al 2% para 2017, frente al 1,4% pronosticado en noviembre.

El déficit presupuestario también se reducirá en 2017 al equivalente de un 2,6% del PIB, comparado con el 3,8% del ejercicio pasado. Y la deuda neta acumulada alcanzará un pico del 88,8% del PIB en 2017-18, para caer posteriormente “por primera vez en 20 años” hasta situarse en un 79,8% en 2021-22. Contra todo pronóstico, el PIB nacional creció un 1,8% el año pasado, y en la actualidad se da el índice de desempleo más bajo en más de un decenio, del 4,8%.

Con todo, Hammond prefiere guardar las vacas gordas para cuando vengan tiempos difíciles. A pesar de la pose de tranquilidad y las bromas que protagonizaron su intervención en la Cámara de los Comunes –algo poco habitual en un político más bien serio- si hay una palabra que pueda definir a su presupuesto es cautela. “No es momento para la complacencia”, señaló.

Los buenos datos dan al Ejecutivo alrededor de 30.000 millones de libras de margen de maniobra para el final de la década. Pero el responsable del Tesoro quiere lograr “que el Reino Unido vuelva a vivir dentro de sus posibilidades”. “El presupuesto avanza nuestro plan para preparar al país para un futuro mejor. Proporciona una plataforma fuerte y estable para las futuras negociaciones [de salida del bloque]”, recalcó.

Phillip Hammond llegando a Downing Street, el 8 de septiembre de 2016. (Reuters)
Phillip Hammond llegando a Downing Street, el 8 de septiembre de 2016. (Reuters)

Escasas variaciones

Desde el triunfo del Brexit, el Chancellor siempre se ha mostrado muy prudente. Es más, la supuesta “falta de optimismo” de la que le acusaban los euroescépticos de su propio partido, llevó incluso a los llamados “Tres Brexiteers” (Liam Fox, David Davis y Borish Johnson) a bautizarle como el “profeta del desastre”. Su discurso se ha “positivizado” algo desde el pasado otoño. Pero al presentar los números ha quedado claro que la procesión va por dentro. Pese a los esfuerzos del Ejecutivo por transmitir confianza en el proceso del Brexit, la precaución de Hammond da pistas sobre los baches que se avecinan en el camino.

En las escasas 64 páginas que componen el presupuesto apenas hay nuevos anuncios. Se incluye tan sólo un aumento en la partida de Asistencia Social de más de 2.400 millones de euros, tras las críticas de las propias filas tories al Gobierno por su falta de atención ante la crisis del Sistema Nacional de Salud (NHS).

Por contra, se subirán los impuestos a los autónomos. Hammond defendió que de esta manera se evitará que los ciudadanos opten por esta frecuente forma de empleo sólo para escapar a la presión fiscal. Pero lo cierto es que el anuncio fue de lo más polémico al romper la promesa al respecto en el manifiesto del Partido Conservador.

Por otra parte, ante la reducción del número de inmigrantes que se prevé por el Brexit, el Chancellor señaló que destinarán alrededor de 1.500 millones de euros para la creación de nuevas escuelas y educación técnica. Para que salgan las cuentas, los distintos ministerios tendrán que llevar a cabo recortes en sus presupuestos de entre el 3 y el 6% hasta 2020, cuando se supone que el Reino Unido ya no formará parte de la UE. “Seguiremos invirtiendo en el futuro del Reino Unido, sin rehuir las difíciles decisiones de política fiscal y de gasto público”, recalcó Hammond, quien reconoció que la inflación y la debilidad de la libra -que ha vuelto a alcanzar un nuevo mínimo en las últimas siete semanas- son hoy por hoy las debilidades de la economía británica.

Es cierto que los ajustes no son tan radicales como los llevados a cabo por el Gobierno de David Cameron, pero se alejan de las promesas que hizo Theresa May al mudarse a Downing Street el pasado verano, cuando prometió dejar atrás las políticas de austeridad. Se espera que antes de que finalice marzo, la líder tory solicite de manera oficial el artículo 50 del Tratado de Lisboa para dar comienzo a las negociaciones que sacarán al país del bloque.

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