sonko, el criminal que vivía en un centro de asilo

¿Por qué se habla de Gambia en Suiza?

El exministro de Interior de Gambia, Ousman Sonko, mano derecha del controvertido presidente Yahya Jammeh ha sido descubierto en un centro para solicitantes de asilo

Foto: El nuevo presidente de Gambia, Adama Barrow, mientras saluda a sus simpatizantes a su llegada al aeropuerto de Banjul, Gambia, el 26 de enero de 2017 (Efe).
El nuevo presidente de Gambia, Adama Barrow, mientras saluda a sus simpatizantes a su llegada al aeropuerto de Banjul, Gambia, el 26 de enero de 2017 (Efe).

El pasado miércoles el Ministerio Público de Berna anunció haber detenido y abierto una investigación contra el exministro de Interior de Gambia, Ousman Sonko (48 años), por sospecha de crímenes contra la humanidad. Sonko, mano derecha del controvertido presidente Yahya Jammeh (51 años), ha sido descubierto, por la televisión suiza, en un centro para solicitantes de asilo.

En efecto, Ousman Sonko, responsable de la huida de miles de gambianos y de graves crímenes contra los derechos humanos de su país, presentó una solicitud para recibir refugio en Suiza y desde el 14 de noviembre de 2016 reside en un centro de solicitantes de asilo del poblado de Lyss (Cantón Berna). En 2016 Suiza recibió 1054 solicitudes de asilo de personas que aseguran haber sido víctimas de la política del terror instaurada por la dictadura de Jammeh.

Pero lo que más indigna a la opinión pública del país helvético es que ha sido gracias a una noticia de la televisión pública suiza SRF que las autoridades correspondientes se han enterado de quién es realmente Sanko y su vinculación con la dictadura que reinó Gambia durante 22 años.

Fin a 22 años de terror en Gambia

Sonko fue despedido de su puesto, sin que se conocieran las causas, en septiembre de 2016 después de haber colaborado durante 6 años como Ministro de Interior en el régimen de Yahya Jammeh. A ambos se les acusa de ser los responsables de torturas, persecuciones y asesinatos a los opositores del régimen.

Yahya Jammeh abandonó Gambia el 21 de enero. Llegó al poder en 1994 gracias a un golpe de estado que sumió al país durante 22 años en un régimen de terror y pobreza. El diciembre pasado, el exmilitar perdió las elecciones frente a Adama Barrow, empresario inmobiliario de 51 años. Desde entonces la pequeña nación de África occidental se ha visto envuelta en un ambiente de tensión política debido a que el exdictador no quería abandonar su cargo. Jammeh presentó un recurso en la Suprema Corte objetando los resultados por presuntas irregularidades en el proceso electoral. A pesar de que la comisión aceptó que algunos resultados contenían errores, Barrow seguía siendo el ganador.

El jueves 19 de enero terminaba oficialmente el mandato de Jammeh. El viernes abandonaba el país desde Banjul rumbo a Guinea Ecuatorial, donde otro gran dictador, Teodoro Obiang, le abría las puertasPese a la inestabilidad política, Barrow juramentó su cargo, pero por motivos de seguridad, lo hizo en la embajada de Gambia en la vecina Senegal. Mientras tanto Jammeh perdía apoyo internacional, tropas senegalesas y de otros países de África occidental con el apoyo de Naciones Unidas ingresaban a Gambia para asegurar que el presidente electo pudiera asumir su cargo.

El jueves 19 de enero terminaba oficialmente el mandato de Jammeh, el viernes 20 abandonaba el país desde Banjul rumbo a Guinea Ecuatorial, donde otro gran dictador, Teodoro Obiang, le abría las puertas. Jammeh ha exigido una amnistía por todos los delitos que ha cometido y que han sido confirmadas sin reparo y con desdén por el dictador. Antes de salir de Gambia, en una alocución televisiva, dijo que no sería necesario “derramar ni una gota de sangre. He decidido hoy en buena conciencia renunciar al liderazgo de esta gran nación con gran gratitud a todos los gambianos”.

Mientras tanto en Suiza, la organización Trial Internacional, ONG que combate la impunidad contra los crímenes de lesa humanidad, con sede en Ginebra, ha actuado de inmediato al dirigir una demanda penal contra el exministro. “Nos parece extremadamente importante que un país como Suiza pueda dar la señal de que, efectivamente, la impunidad es un flagelo que debe ser combatido tanto en Gambia como aquí”, declaró Philip Grant director de Trial.

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