destroza su poder adquisitivo

Gasolinazo, inflación y efecto Trump: el cóctel que hunde a los mexicanos

La subida en un quinto de la gasolina, la inflación y la fuerte depreciación del peso por la victoria de Donald Trump amenaza con arruinar el poder adquisitivo de los mexicanos

Foto: Un manifestante disfrazado de político estadounidense durante una protesta en Ciudad Juárez, México, el 14 de enero de 2017 (Reuters).
Un manifestante disfrazado de político estadounidense durante una protesta en Ciudad Juárez, México, el 14 de enero de 2017 (Reuters).

La mezcla es explosiva. Aumentas en un quinto la gasolina, le añades unas pizcas de inflación y le sumas una fuerte depreciación del peso frente al dólar, provocada en los últimos meses por la elección de Donald Trump como presidente de los EEUU. El resultado es un cóctel caro y del peor garrafón posible que va a sumergir las finanzas de los mexicanos en una terrible resaca durante 2017.

Y es que el gasolinazo -la subida del 20% que ha experimentado el precio de los combustibles en México desde el 1 de enero y que ha desatado violentas protestas- supone un reto más para el decreciente poder adquisitivo de los aztecas, que desde 2015 viene lastrado por una creciente inflación impulsada por un débil peso, una divisa que ha perdido casi un 50% de su valor frente al dólar.

“En sólo dos años, nuestro poder adquisitivo se ha reducido entorno a un 10%”, asegura el economista de la Universidad de Guadalajara, Antonio Ruiz, dado que los salarios no se están actualizando al mismo ritmo que los precios. Mientras que la inflación el año pasado fue del 3,36% -la mayor desde 2014- algunos productos como el pollo o la leche han crecido más de un 8%. Solo el aguacate, fruta esencial en la dieta mexicana, subió más de un 50%.

Pero si el impacto en los bolsillos ya era severo, ahora el incremento del 20% de las gasolinas va hacer que todo se encarezca. Los economistas, de hecho, ya dan por mala la estimación del Banco de México (Banxico) de una inflación superior al 3% en 2017 y el consenso se sitúa por encima del 5%. “El impacto aún es incipiente porque las empresas tienen mucho stock a precios de 2016, pero a partir del segundo trimestre del año los precios van a aumentar considerablemente”, augura Oliver Ambía, académico del Tecnológico de Monterrey.

Un buen chorro de 'gasolinazo'

Félix Hernández, taxista en la Ciudad de México desde hace 22 años, gastaba en diciembre 209,4 pesos al día por 15 litros de gasolina. Hoy por lo mismo paga un 25% más (244,8 pesos). ¿Cómo explicarle a Félix que esta subida se debe a la liberalización del mercado de los combustibles en México? ¿Cómo explicarle que Pemex, la petrolera estatal, no podía seguir subsidiando el precio de los combustibles y que por eso ahora le toca pagar más?

Esas son las razones del gasolinazo. En 2013, México inició una reforma energética para permitir la inversión privada en el sector petrolero, que representa un tercio de los ingresos del Gobierno y estaba monopolizado desde hace más de 70 años por Pemex. Como parte de esa reforma a una ley constitucional, se establecía un calendario para liberalizar el mercado de los combustibles y una fecha a partir de la cual Pemex dejaría de subsidiar el 20% del precio de la gasolina, el 1 de enero de 2017.

'Estamos ante un proceso de empobrecimiento de la población alarmante', dice el profesor Albert Pérez. Los expertos ven probable que productos básicos como leche o huevos marquen una inflación cercana al 20% a lo largo de 2017“Pemex no puede seguir manteniendo este subsidio, sería una irresponsabilidad”, afirma Luis Miguel Labardini, socio de la consultora energética Marcos & Asociados, quien considera que dicha subvención es uno de los factores que ha llevado a la empresa al borde de la bancarrota. El resultado del monopolio estatal y del subsidio a la gasolina de Pemex, según Labardini, ha sido una enorme desinversión en el sector de distribución de los combustibles y es necesario la llegada de iniciativa privada para su modernización.

Pero la entrada de esta medida ha llegado en el peor momento posible. México importa el 60% de todas las gasolinas que consume de EEUU y ocurren dos cosas: los precios del combustible son en dólares y el barril de petróleo no ha parado de subir desde que los miembros de la OPEP acordaran hace semanas recortar la producción. Resultado: el combustible importado es muy caro para México.

“Es posible que los precios de la gasolina vayan a más, pero lo importante es que hemos pasado de un mercado controlado por Hacienda a uno liberalizado”, aclara el analista. Mientras tanto, Félix, el taxista, asegura que ahora debe trabajar una o dos horas más para compensar el golpe, puesto que las tarifas de los taxis son las mismas que antes del gasolinazo. “Tienen que subir las tarifas, van a tener que hacerlo, o los taxistas vamos a organizar más protestas”, advierte.

Una mujer durante una protesta contra el gasolinazo en Monterrey, México, el 15 de enero de 2017 (Reuters).
Una mujer durante una protesta contra el gasolinazo en Monterrey, México, el 15 de enero de 2017 (Reuters).

Una pizca de inflación

Por primera vez en dos años, Víctor Navarrete subió el precio de sus tacos. Víctor, de 30 años, es el encargado de uno de los muchos puestos de comida callejera que abundan en la Ciudad de México y aunque el costo de la carne o del maíz subía, él prefería asumir el impacto y mantener un precio competitivo para sus clientes. Desafortunadamente, con el gasolinazo le ha sido imposible. “Hemos aumentado el precio un 5% en enero”, explica Víctor, quien espera no tener que volver a tocarlos este año por miedo a perder clientes.

Pero el aumento de los combustibles es el último incremento en el gasto que ha visto el taquero de los muchos que ha sufrido desde 2015, cuando la moneda comenzó a devaluarse. Afirma que entonces un kilo de ternera costaba 70 pesos, pero a principios de este año rondaba los 120 pesos. El kilo de tortilla de maíz -la torta sobre la que se pone la carne en los tacos- costaba unos 10 pesos hace dos años, hoy son 18.

En los poco más de 15 días del año, aún no se han notado incrementos notables de precios en los supermercados. Pero el profesor Abel Pérez de la Universidad Autónoma de Chapingo, especializada en ciencias agronómicas, ve bastante probable que productos básicos como la leche o los huevos sufran una inflación cercana al 20% a lo largo de 2017, ya que los ganaderos tienen muchos gastos en dólares, como las medicinas para los animales.

Y además de elevar los costos de transporte, el gasolinazo va a alzar los costos de producción agrícola. “Los combustibles representan un 6% de los costos de producción del maíz, lo que va a repercutir directamente en el precio de las tortillas”, comenta Pérez. En el caso del maíz, el panorama no es nada halagüeño porque el país a pesar de ser un importante productor, consume tanto que tiene que importar más de EEUU. “Estamos ante un proceso de empobrecimiento de la población alarmante”, añade.

Y una depreciación a lo Trump

Todo con Donald Trump es exagerado, hasta las depreciaciones. Como el resto de monedas emergentes, el peso mexicano comenzó a experimentar una fuerte devaluación siguiendo la caída de la cotización de las materias primas. Entonces llegó Trump bramando contra los mexicanos y el tratado de libre comercio -el Nafta, en inglés-. Y el peso se desplomó progresivamente hasta un 25% más hasta convertirse en la segunda moneda más devaluada de 2016, sólo superada por la lira turca.

'Los 100 primeros días de Trump van a ser claves para saber qué ocurrirá con el NAFTA y despejar otras incógnitas'Lamentablemente para México, parece imposible que el peso gane terreno. Además de las bravatas de Trump contra el país, la FED volvió a elevar en diciembre las tasas de interés y se espera que haya tres nuevas subidas este año, lo que está reduciendo la cantidad de dólares en el mercado y, por ello, encareciendo a la moneda estadounidense frente al resto.

Un dólar excesivamente alto, como el de ahora, es un importante lastre para la economía mexicana, ya que el país importa más que exporta. “Tenemos una balanza comercial negativa en 19.000 millones de dólares, es decir, compramos más productos del exterior de los que vendemos”, explica el académico Ruiz de la Universidad de Guadalajara.

Aunque en México se manufacturan muchos productos para su exportación como los coches, gran parte de los insumos tienen que ser importados, lo que encarece drásticamente la producción para las compañías locales. También todos los aparatos de tecnología como móviles u ordenadores que se producen en Asia también resultan más costosos para los mexicanos.

Para poner cierto orden -o aún más desorden- el profesor Ambía del Tecnológico de Monterrey anhela que llegue ya el viernes para que Donald Trump se instale en la Casa Blanca y tome por fin los mandos de EEUU. “Sus 100 primeros días van a ser claves para saber qué ocurrirá con el NAFTA y despejar otras incógnitas”, indica el economista, quien al igual que sus colegas no presagia un buen año para la economía azteca.

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