HOY ANUNCIARÁ SU GABINETE DE MINISTROs

Los retos que esperan a Paolo Gentiloni, la respuesta exprés de Italia a la inestabilidad

El nuevo primer ministro italiano trata de formar gobierno a toda velocidad: el jueves debe acudir al Consejo Europeo en Bruselas con plenos poderes, para evitar un peligroso vacío institucional

Foto: Paolo Gentiloni ofrece una rueda de prensa tras reunirse con el presidente de la República, Sergio Matarella, el 12 de diciembre de 2016 (EFE)
Paolo Gentiloni ofrece una rueda de prensa tras reunirse con el presidente de la República, Sergio Matarella, el 12 de diciembre de 2016 (EFE)

Italia que se afana en hacer sus deberes en un tiempo récord. Paolo Gentiloni, el sustituto de Matteo Renzi, trabaja a toda velocidad para conformar un gobierno capaz de encarar ‘in extremis’ los múltiples desafíos que esperan sobre la mesa.

El primero y más inmediato es el Consejo Europeo de este jueves, donde de ninguna manera la silla de Italia puede quedar vacante. Por eso, el país necesita pisar el acelerador y tener listo en apenas dos días un ejecutivo solvente y un primer ministro que pueda acudir a Bruselas con plenos poderes para calmar a una Europa que mira con interés y cierta preocupación hacia Italia.

Tras la dimisión del hasta ahora primer ministro, Matteo Renzi, después de su derrota en el referéndum para cambiar la constitución, que se celebró el pasado día 4, el escenario de incertidumbre política contemplaba varias posibilidades: convocatoria de elecciones inmediatas, el más improble; un gobierno de unidad nacional o Gran Coalición, abierto a todos los grupos políticos, que el propio Renzi sugirió; o un nuevo gobierno que se ocupe de las tareas pendientes lo antes posible, que ha sido la opción finalmente elegida y es la que mejor puede encajar en las necesidades nacionales e internacionales de Italia y en su actual situación.

La mayor parte de su plantilla de ministros es idéntica a la que hasta ahora estaba en el cargo, nombrada por Matteo RenziEste nuevo gobierno nace con un importante matiz de continuidad con el anterior, ya que Gentiloni, un comunista del ala católica del Partido Demócrata e hijo de aristócratas romanos, está estrechamente vinculado a Renzi y es heredero directo de los escaños del primer ministro saliente. Es decir, contará con los mismos apoyos con los que contaba Matteo Renzi, aunque deberá esmerarse por conseguir nuevos aliados. Por eso, en cuanto recibió el encargo del Presidente de la República, Sergio Mattarella para formar gobierno, comenzó sin demora las consultas con todas las formaciones políticas para conformar un nuevo gabinete.

La mayor parte de su plantilla de ministros, que ha jurado el cargo la misma tarde de su formación, a la mayor premura posible, es idéntica a la que hasta ahora estaba en el cargo, nombrada por su predecesor, Renzi. De hecho, cuando presentó la lista con los nuevos titulares de loa ministerios a Sergio Mattarela, Gentiloni comentó que su gobierno “continuará la labor de innovación” desarrollada hasta la fecha por el anterior Primer Ministro.

Uno de los principales cambios con el que Gentiloni inaugura su Ejecutivo es la creación de los Ministerios de Cohesión Territorial y del Sur y el de Deportes, encargados a Claudio de Vicenti y Luca Lotti, respectivamente. En palabras del nuevo Primer Ministro la creación del Ministerio para el Sur se debe a que Italia “no puede ignorar las formas de malestar, especialmente en las zonas más débiles de la clase media, sobre todo el sur, donde el desempleo es una emergencia más dramática que en otros puntos”. Se convierte así en su primera iniciativa para paliar las tradicionales y cada vez más acusadas diferencias norte – sur que dividen el país.

El nuevo primer ministro, Paolo Gentiloni (Reuters)
El nuevo primer ministro, Paolo Gentiloni (Reuters)

Recambio en Exteriores

La cartera de Exteriores, hasta ahora en manos de Gentiloni, pasa al conservador Angelino Alfano, figura clave en la alianza del pasado y el actual Gobierno, que hasta el momento era ministro de Interior, cartera que pasa a Marco Minniti, del Partido Demócrata. De esa misma formación es también la nueva titular de educación Valeria Fedeli, hasta ahora vicepresidenta del Senado.

Una de las ministras clave de Renzi, encargada de las relaciones con el Parlamento y de las reformas constitucionales que no se aprobaron en el referéndum, Maria Elena Boschi, pasa a ser subsecretaria de Presidencia en el nuevo gabinete de Gentiloni. El ministerio de Desarrollo económico pasará a Carlo Calenda, en sustitución de Federica Guidi. Salvo estas variantes, el resto de ministerios permanecerá en las mismas manos que estaban.

Se esperaba que la Alianza Liberalpopular y Autonomías (ALA), cuyos 18 senadores pueden ser fundamentales para conseguir la investidura en la Cámara Alta, obtuviesen algún ministerio en el nuevo Gobierno. Pero de momento, el ALA y su polémico y ultraconservador lider, Denis Verdini, examigo y colaborador de Silvio Berlusconi se han ido con las manos vacías.

La ley ‘Italicum’, promovida por Renzi para favorecer la gobernabilidad, podría ser incostitucional y está a la espera de que el próximo 24 de enero el Tribunal Constitucional se pronuncie al respectoNadie sabe hasta qué punto llegará este Ejecutivo y si conseguirá agotar la legislatura vigente, que acaba en febrero de 2018. Su principal labor será elaborar una ley electoral y aunque en su discurso al aceptar el cargo no mencionó ningún plazo, Gentiloni permanecerá en el gobierno sin fecha de caducidad siempre y cuando Mattarella no disuelva el Parlamento y continúe recibiendo el apoyo de sus aliados .

El nuevo gobierno lleva impreso en su letra pequeña la gran exigencia de elaborar una nueva ley electoral para armonizar el caos de las dos que actualmente están en vigor: una para la Cámara de los Diputados, conocida como ‘Italicum’ y otra para el senado, la llamada, ‘Consultellum’ Las dos son completamente diferentes y además, contradictorias.

Para empezar, una de ellas, el ‘Italicum’, podría ser incostitucional y está a la espera de que el próximo 24 de enero el Tribunal Constitucional se pronuncie al respecto. Esta norma que pretende premiar a las mayorías para favorecer la gobernabilidad fue ideada por Renzi como una de sus principales reformas, y pasaba por suprimir la capacidad legislativa del Senado con la reforma constitucional que finalmente no fue aprobada por los italianos en el referéndum. La ley electoral que regula actualmente los escaños del senado, aprobada por el gobierno de Berlusconi, ya fue declarada en parte incostitucional en 2013 y fue la responsable del completo bloqueo que se produjo tras las últimas elecciones generales de 2013, en las que ningún líder consiguió hacerse con los votos necesarios en el Parlamento para ser investido Primer Ministro.

Un empleado camina sobre el logo del banco Monte Paschi Di Siena en Roma, en septiembre de 2013 (Reuters)
Un empleado camina sobre el logo del banco Monte Paschi Di Siena en Roma, en septiembre de 2013 (Reuters)

"Oposición sin descuentos"

Así, Gentiloni tiene por delante el reto de plantear un nuevo sistema electoral, y para ello deberá batallar en pro del consenso con las principales fuerzas políticas, que se presentan extremadamente divididas y con pretensiones muy dispares, lo que sin duda será una tarea ardua. El principal punto de debate en el que los partidos no se ponen de acuerdo es el umbral electoral, es decir, el número mínimo de votos necesario para garantizar la investidura del futuro Primer Ministro.

Otra de las tareas pendientes que el nuevo Ejecutivo tiene sobre la mesa y que urge sobremanera es dar solución a la crisis de Banca Monte Paschi di Siena, el tercer banco de Italia y la entidad bancaria más antigua del mundo y que está al borde del hundimiento. El banco se encuentra en pleno proceso de depuración de sus créditos morosos, lo que incluye una ampliación de capital de 5.000 millones de euros, que tiene que cerrarse antes de fin de año, ya que el Banco Central Europeo les ha denegado una ampliación de plazo para culminar la operación.

Es posible que una gran parte de ese capital provenga de inversores extranjeros, sobre todo del fondo soberano Qatar, que podría invertir 1.000 millones de euros. En todo caso y si el proceso de captación de capital fracasa, el Gobierno está listo para un posible rescate de la entidad. Pero para eso es necesario que un gobierno sólido valide el decreto correspondiente para que el estado pueda llevar a cabo una inyección de capital en la entidad. Y los plazos apremian.

Otro de los frentes abiertos del nuevo Gobierno, que Gentiloni deberá abordar con premura es la situación en la región afectada por el terremoto del pasado verano. Han pasado más de tres meses, llega el frío y los damnificados necesitan un lugar estable donde vivir, por lo que la reconstrucción de las zonas golpeadas por el seísmo es también una tarea pendiente de primera necesidad para el nuevo Ejecutivo.

El de Paolo Gentiloni será el gobierno número 64 en 70 años de democracia y el cuarto que llega al poder sin pasar por las urnasGentiloni además deberá lidiar con el Forza Italia, de Berlusconi, que le ha manifestado su “oposición sin descuentos” y pide que se agilice la reforma de la ley electoral para que los italianos pasen por las urnas a la mayor brevedad posible. Tampoco contará con el apoyo del partido xenófobo, Liga Norte, que bajo la guía de su polémico líder, Matteo Salvini, en constante campaña electoral, ha rechazado participar en las consultas, porque considera que el nuevo Gobierno será “una fotocopia” del de Renzi. También ha adoptado esta postura el otro bastión de la ‘furia’ populista en Italia: el Movimiento Cinco Estrellas, que considera la ronda de consultas como “un juego de palacio” en el que han dejado claro que no van a participar y piden elecciones inmediatas.

El de Paolo Gentiloni será el gobierno número 64 en 70 años de democracia y el cuarto que llega al poder sin pasar por las urnas, después de las administraciones de Mario Monti, Enrico Letta y Matteo Renzi. Al nuevo primer ministro se le considera un político pragmático y de perfil bajo, diplomático y antimundano, siempre leal y afín a Renzi -de hecho desde las filas del Movimiento Cinco Estrellas ya le han apodado “Renziloni”-, pero opuesto a él en estilo y carácter. También le han bautizado como “Paolo, el frío”, y es su frialdad y mesura lo que más le separa de las formas del hasta ahora Primer Ministro. Por delante, en suma, tiene retos muy complicados, y el plazo de tiempo del que dispone es muy limitado.

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