comienza hoy en el tribunal supremo

Diez claves de juicio del Brexit: ¿se puede revocar la salida de Reino Unido de la UE?

El referéndum ha abierto una batalla legal sobre cómo Londres debe firmar el divorcio. Se plantean muchas preguntas, todas ellas dirigidas a una sola cuestión: ¿se puede revocar el Brexit?

Foto: Un castillo de arena con la bandera británica en Clacton-on-Sea, Reino Unido (Reuters).
Un castillo de arena con la bandera británica en Clacton-on-Sea, Reino Unido (Reuters).

Los once jueces del Tribunal Supremo de Londres, máxima autoridad judicial del Reino Unido, se sentarán este lunes para escuchar los alegatos sobre una de las cuestiones más complejas a la que se enfrenta un país que no tiene Constitución escrita como tal. El resultado del histórico referéndum celebrado en junio ha abierto una batalla legal sobre cómo el Ejecutivo debe ahora firmar el divorcio con Bruselas. Se plantean muchas preguntas y todas ellas dirigidas a una sola cuestión: ¿se puede revocar el Brexit?

A continuación se ofrecen diez claves para entender un juicio sin precedentes:

¿Cuál es el origen de la disputa legal?

Tras la victoria del Brexit, el Gobierno de Theresa May ha anunciado que a finales de marzo de 2017, solicitará de manera formal a Bruselas el artículo 50 del Tratado de Lisboa para dar comienzo a los dos años de negociaciones que definirán la salida del Reino Unido del bloque comunitario. Dos ciudadanos anónimos han llevado al Ejecutivo a los tribunales alegando que no puede comenzar el proceso de divorcio sin la aprobación previa del Parlamento. Defienden que “solicitar el artículo 50 conduciría finalmente al Reino Unido a abandonar la Unión Europea. Y esto eliminaría una serie de derechos reconocidos por ley, como el derecho a la libre circulación. El Parlamento es la única institución que puede crear esos derechos por ley y, por tanto, la única institución que cuenta ahora con autoridad para retirarlos”

Sin embargo, el Ejecutivo de May señala que puede utilizar la “prerrogativa real” para solicitar a Bruselas su intención de abandonar el bloque porque ello no significa en sí mismo un cambio inmediato de los derechos para los ciudadanos británicos.

¿Quién se atrevió a demandar al Gobierno?

Gina Miller, de 51 años, es hija de un ex fiscal general de Guyana y está afincada en Londres desde 1976. Fundadora de una compañía de inversión privada afincada en Londres, no es la primera vez que ejerce de David contra Golliat. En 2012 puso en marcha una campaña que abogaba por una mayor transparencia en la gestión de fondos de inversión. Su lucha contra los privilegios de la City le valió el sobrenombre de “viuda negra”. Cuenta con un largo historial como filántropa, a través de una fundación que creó en 2009 y que, según registros públicos, gastó 136.000 libras (153.000 euros) en 2015.

Deir dos Santos, de 37 años, es un peluquero con pasaporte británico y brasileño. Apenas se deja ver ahora por su salón de belleza en el exclusivo barrio de Belgravia. Tampoco se le ve por Notting Hill, donde tiene su residencia. Según contó su abogado a El Confidencial, varias amenazas le han obligado a recluirse. Aunque pocos de los euroescépticos extremistas que le acusan ahora de ser “enemigo uno de la democracia” están al tanto de que él también votó para salir del bloque en el histórico referéndum del pasado 23 de junio. “Voté por el Brexit por la sencilla razón de que quería que el poder fuera devuelto de Europa al Parlamento británico”, dice. “Y por eso pienso que no está ahora bien que el Gobierno justamente puentee al Parlamento y trate de quitar derechos sin consultarlo”, añade.

¿Qué dice exactamente el artículo 50?

Establece que cualquier Estado miembro de la Unión Europea puede salir “de acuerdo con sus propios requisitos constitucionales”. El problema es que Reino Unido no cuenta con Constitución como tal. Y además, hay que tener también en cuenta que el resultado del histórico referéndum de junio no era vinculante.

May, David Davies y Boris Johnson durante una reunión en Londres, el 28 de noviembre de 2016 (Reuters).
May, David Davies y Boris Johnson durante una reunión en Londres, el 28 de noviembre de 2016 (Reuters).

¿Qué ocurre hoy en el Tribunal Supremo?

A principios de noviembre, el Tribunal Superior dio la razón a Gina Miller y Deir dos Santos recalcando que la soberanía parlamentaria primaba sobre todas las cosas. Pero el Ejecutivo de May recurrió la sentencia al Tribunal Supremo. La máxima autoridad judicial del país escuchará desde hoy hasta el miércoles los alegatos de todas las partes involucradas. A principios de enero, se dictará sentencia.

¿Por qué está en el Supremo el Gobierno escocés?

Aunque no es parte ni demandante ni demandada, el Supremo ha autorizado, entre otros, al Gobierno de Escocia a exponer sus alegatos. El electorado de Escocia rechazó el Brexit con un 62% de votos. La nacionalista Nicola Sturgeon presentará en las próximas semanas una hoja de ruta sobre las “opciones” que tiene Escocia para hacer frente a la salida del Reino Unido del bloque. Asegura que continúa “firmemente sobre la mesa” la celebración de un nuevo referéndum sobre la independencia de Escocia.

¿El Parlamento puede revocar entonces el Brexit?

Los medios locales dan por hecho que la máxima autoridad judicial ratificará la sentencia del Tribunal Superior. Y se antoja poco factible que el Ejecutivo recurra la decisión, ya que atrasaría aún más el inicio de las negociaciones con Bruselas, por lo que habría debate en el Parlamento. Aunque la mayoría de los diputados hicieron campaña en su día por la permanencia en el bloque (479 de un total de 650), es poco probable que, llegado el caso, votaran ahora en contra de la voluntad del pueblo. Para la oposición laborista, por ejemplo, sería un suicidio político, ya que el 70% de sus circunscripciones votaron por la salida.

¿Cómo se planteará el debate en Westminster?

Esta es la gran pregunta. Técnicamente es posible que fuera una pregunta directa con respuesta sí o no. Aunque eso sería vulnerable de abrir otro proceso legal. Los expertos se inclinan más porque será un trámite similar a cuando se presenta un proyecto de ley. Y en este caso, habrá un gran debate primero en los Comunes y luego en los Lores, que podría prolongarse en el tiempo. Pese a todo, Theresa May insiste en que solicitará el artículo 50 a finales de marzo de 2017.

Un globo atado a la estatua de Churchill durante una protesta contra el Brexit celebrada en Londres (Reuters).
Un globo atado a la estatua de Churchill durante una protesta contra el Brexit celebrada en Londres (Reuters).

¿Podría haber elecciones anticipadas?

Con el apoyo de dos tercios de la Cámara de los Comunes se podrían convocar elecciones anticipadas. Bien es cierto que una amplia mayoría de los votantes que apostaron por la salida asegura ahora que se arrepiente. Sin embargo, ni 'tories' ni laboristas quieren correr el riesgo de hacer cualquier movimiento que pueda interpretarse como ir en contra de la decisión soberana del pueblo.

Otra opción es que sea la propia May quien convoque las urnas para “legitimar” su liderazgo, ya que al fin y al cabo cogió el testigo de David Cameron, pero no ha sido votada por el pueblo para llevar a cabo una de las misiones más importantes de la historia del país.

¿Salida automática del mercado único?

El Gobierno de May insiste en que la participación británica en el Espacio Económico Europeo (EEE) termina cuando el Reino Unido abandone el bloque, previsiblemente en 2019. Sin embargo, los expertos del reputado British Influence amenazan también con llevar al Ejecutivo a los tribunales, ya que aseguran que la retirada del EEE no es automática puesto que solamente se concretaría de manera formal si activa el artículo 127 del Tratado de Lisboa.

El experto legal George Yarrow, del Colegio Hertford, de la Universidad inglesa de Oxford, considera que "no hay una disposición en el acuerdo de la EEE sobre la caducidad de la participación del Reino Unido si se retira de la UE. El único mecanismo específico es el artículo 127, que necesitaría ser activado".

¿Cuál es la actual estrategia del Gobierno?

El Ejecutivo no quiere revelar ningún tipo de detalle. Sin embargo, varias filtraciones a la prensa han revelado que se encuentra profundamente dividido. Por un lado, los llamados “tres brexiteros” (Boris Johnson en el Foreign Office, David Davis en el ministerio del Brexit y Liam Fox en Comercio Internacional) querrían priorizar el control de la fronteras. Por otro, el responsable del Tesoro, Philip Hammond, que votó por la permanencia, apuesta por conseguir un buen acuerdo comercial. En este sentido, Davis ha sorprendido con sus últimas declaraciones asegurando que Londres podría estudiar hacer pagos al presupuesto de la UE una vez abandone el bloque a cambio de tener acceso al mercado único.

Mundo

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
1comentario
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios