ENERGÍA, COMERCIO, EDUCACIÓN, SALUD...

Cinco grandes oportunidades de negocio que España no puede dejar pasar en Cuba

Para 2030, la isla pretende que las renovables garanticen una cuarta parte de su demanda. Es solo uno de los muchos campos en los que La Habana levanta las barreras para dar paso al capital foráneo
Foto: Jóvenes universitarios cubanos sostienen banderas durante el aniversario del nacimiento de José Martí, en la Universidad de La Habana. (Reuters)
Jóvenes universitarios cubanos sostienen banderas durante el aniversario del nacimiento de José Martí, en la Universidad de La Habana. (Reuters)

Durante más de un siglo, los pobladores de Loma Blanca vivieron al margen de la civilización pese a tenerla a sus puertas. Ni la cercanía del núcleo urbano principal (a menos de cinco kilómetros) ni el hecho de asentarse junto a la carretera, viendo pasar la línea de alta tensión a unos cuantos metros de sus casas, los había ayudado a deshacerse del lastre de no contar con energía eléctrica en pleno siglo XXI. Solo en 2013, y ante la migración de muchos lugareños, una inversión de la empresa que en Cuba brinda ese servicio les permitió conectarse con la modernidad. “Siempre nos decían que aquí residían pocas personas y no era rentable el tendido de la línea. Planteaban que eran muchos metros de cable para tan pocos consumidores y ahí quedaba el asunto”, rememora Julio, un agricultor que ha hecho su vida en la zona.

En realidad, la mejor solución no estaba en enlazar el poblado con el sistema energético nacional, sino en tecnologías renovables, como la solar y la eólica, más efectivas cuando se pretende satisfacer las necesidades de pequeñas comunidades o consumidores aislados. Pero para Cuba resulta extremadamente complejo apelar a tales opciones: ni su industria nacional ni las importaciones alcanzan a satisfacer las necesidades acumuladas y las exigencias de una política energética que pretende alterar de forma radical su matriz de generación. Así lo reconocía hace pocos meses el ministro cubano para el Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca, durante un encuentro con empresarios españoles. Para 2030, la isla pretende que las energías renovables garanticen una cuarta parte de su demanda (hoy, a duras penas rebasan el 4%). Sería un paso decisivo en el camino hacia la modernización económica, pero su coste pone en números rojos cualquier balance contable: nada más y nada menos que 2.500 millones de dólares.

Al cierre de 2015, cerca de 230 compañías y sociedades españolas contaban con inversiones en la isla. Y el número de acuerdos podría llegar a ser mucho mayor por el vacío que comienzan a dejar aliados regionales como Brasil y VenezuelaEs ese solo uno de los muchos campos en los que La Habana ha levantado las barreras para dar paso al capital foráneo, una de las fuentes de divisas más cuestionadas por la dirigencia del país durante décadas. Desde la aprobación de la nueva Ley para la Inversión Extranjera, en marzo de 2014, la Cartera de Oportunidades de la Isla ha ido creciendo hasta incluir más de 326 opciones, avaladas, según la Oficina Económica y Comercial de Madrid en La Habana, por “la escasez generalizada de oferta interna [que] hace que haya oportunidades de exportación en casi todos los sectores”.

Aunque las prioridades del Gobierno de Raúl Castro se centran en el turismo, la prospección y explotación petrolera y la actividad agroalimentaria (que constituyen dos tercios de las propuestas), otros sectores también pudieran resultar muy atractivos para el empresariado hispano, históricamente uno de los principales socios de la nación antillana. Los números lo confirman. Al cierre de 2015, cerca de 230 compañías y sociedades españolas contaban con inversiones en la isla. Su peso resulta fundamental en ramos como la industria hotelera, donde abarcan casi el 90% de las capacidades de primer nivel e integran la mitad de las empresas mixtas en funcionamiento.

Músicos tocan canciones tradicionales ante turistas en un hotel de La Habana. (Reuters)
Músicos tocan canciones tradicionales ante turistas en un hotel de La Habana. (Reuters)

“Cuba es el primer cliente [de España] en Iberoamérica en cuanto a exportación per cápita, con más de 70 euros importados por persona, y representa nuestro sexto mercado en esta región, tras Brasil, México, Argentina, Chile y Venezuela”, apuntaba en 2014 el consejero económico y comercial de la embajada, Guillermo Kessler Saiz, en declaraciones a un medio de prensa local. Sin embargo, el número de acuerdos entre ambos países podría llegar a ser mucho mayor, sobre todo a causa del vacío que comienzan a dejar aliados regionales como Brasil y Venezuela, muy afectados por problemas internos. Mientras, China y los Estados Unidos, las potencias llamadas a desempeñar papeles protagonistas en las reformas que emprende la isla, llegan al proceso con sus propias limitantes: el gigante asiático, a causa de una acentuada desaceleración en el crecimiento; Washington, debido a las leyes del embargo, que cierran las puertas a casi cualquier posibilidad de intercambio regular.

A juicio de El Confidencial, estas son algunas de las áreas que el empresariado español debería seguir bien de cerca. Tanto por sus experiencias en esos campos, como por la forma en que pueden complementarse, ambas naciones tendrían en esos escenarios campo fértil para buenos negocios:

Comercio (cuatro proyectos)

Tal vez el mejor de los campos para invertir a corto plazo. La escasez de suministros que caracteriza al mercado cubano hace particularmente ventajosas las licencias para la comercialización de artículos de ferretería, materiales de construcción, piezas y partes para el transporte automotor, y diversos productos textiles. Los mayores puntos de conflicto podrían estar relacionados con la doble circulación monetaria que rige en el país, aunque el Gobierno ha anunciado la concesión de facilidades a los empresarios interesados en la actividad.

Energía (22 proyectos)

Cuba tiene necesidad urgente de energía 'limpia', y España posee una de las mayores experiencias del mundo en tecnologías como las de generación eólica y solar. Con más de 27.000 MW de potencia instalada entre ambos sistemas (la quinta parte de su demanda total), el país europeo está en condiciones de hacerse con una buena parte de ese mercado al otro lado del Atlántico. La intención de las autoridades locales es crear 13 parques eólicos (unos 633 MW) antes de 2030. Actualmente, la isla solo cuenta con tres polígonos de prueba. Otra brecha de oportunidades se abre con la tecnología solar: para esa misma fecha, los parques fotovoltaicos deben ser capaces de entregar unos 700 MWp (estudios de organismos internacionales cifran el potencial de radiación solar en 5kWh por metro cuadrado a lo largo de todo el archipiélago). Otros ámbitos promisorios se abren en la hidroenergía y el aprovechamiento de la biomasa.

Un trabajador ajusta paneles solares en un parque ubicado a las afueras de La Habana. (Reuters)
Un trabajador ajusta paneles solares en un parque ubicado a las afueras de La Habana. (Reuters)

Biotecnología y farmacéutica (nueve proyectos)

BioCubaFarma (el conglomerado de empresas estatales a cargo de la actividad) posee registros sanitarios, para 592 productos farmacéuticos y 28 biológicos, para la propia Cuba. En el exterior, sus empresas son titulares de alrededor de 900 registros sanitarios en más de 50 naciones. Unos 21.000 especialistas trabajan en los centros del ramo, que cuentan con su núcleo 'duro' en el llamado Polo Científico del Oeste de La Habana. Cuenta a su favor con la presencia de la colaboración médica cubana en 67 países (y si bien Cuba no determina el listado de suministros adquiridos por los estados a los que presta colaboración, la opinión de su galenos sí influye a la hora de definir proveedores).

Salud (tres proyectos)

Tres propuestas conforman, en principio, la ficha de este sector, cuya entrada en el mercado viene de la mano de la Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos. Están en licitación un Servicio de Hemodiálisis en Vacaciones (dos centros, a un coste de 1,5 millones de dólares cada uno), un Proyecto de Servicio de Calidad de Vida (30 millones de dólares) y una Clínica Internacional de Medicina del Deporte, Control y Educación Antidopaje (11 millones de dólares). Los estrechos vínculos de la salud pública cubana con los sistemas sanitarios de otros países hacen particularmente prometedor este campo de inversión (como en el ramo de la biotecnología y la farmacéutica). En palabras de una fuente consultada por El Confidencial, “hacer negocios con Cuba implica hacer negocios con muchos otros países”.

Educación Superior

Aunque no está incluida en la Cartera de Oportunidades, a largo plazo constituye el escenario más prometedor para cualquier proyecto paraestatal a gran escala. En particular, resaltan los aportes que en productos tecnológicos, formación de capital humano y prestación de servicios podrían hacer universidades como la de Ciencias Informáticas (UCI), la José Antonio Echeverría (CUJAE) y la Central de Las Villas (UCLV). Un buen modelo de 'penetración' sería el que hasta ahora ha empleado el Vlir (Consejo Universitario Flamenco), con programas de asistencia en varias casas de altos estudios. El actual primer vicepresidente del país, Miguel Díaz-Canel, que antes se desempeñó como ministro de Educación Superior, defiende el principio de que las universidades se conviertan en centros generadores de ingresos y desarrollo.

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