QUEJAS CONTRA EL PROCESO DE ‘GENTRIFICACIÓN’

Los pobres se rebelan contra los ‘tech’: marea antidesahucios en Silicon Valley

Las empresas tecnológicas disparan los precios en San Francisco, y grupos de activistas se organizan para hacer frente a Facebook, Apple, Google, Twitter

Foto: Los pobres se rebelan contra los ‘tech’: marea antidesahucios en Silicon Valley

San Francisco, capital oficiosa y ciudad de referencia de Silicon Valley, vive un desarrollo económico vertiginoso gracias al buen momento de la industria tecnológica, un fenómeno que la ha convertido en una de las zonas más ricas de Estados Unidos, pero también en una de las que concentran mayor número de desahucios.

Pese a ser apenas más grande que Valencia (en San Francisco viven 837.000 personas según el censo), más de 5.000 familias han sido desalojadas de la ciudad californiana durante los últimos tres años –casi cinco hogares al día- al no poder hacer frente a una subida desenfrenada de los precios del alquiler.

“Un apartamento de dos dormitorios a pocos metros de aquí se alquila por 3.500 dólares al mes. La casa adosada de aquí al lado, por 5.000 al mes”, explica en una entrevista con El Confidencial Roberto Hernández, nacido en San Francisco hace 57 años y que ahora lidera una plataforma vecinal que trata de frenar el drama que los desahucios suponen para muchas familias.

De entre todos los barrios afectados por los desahucios, la situación es especialmente delicada en La Misión, el histórico barrio latino de San Francisco en el que reside Hernández y donde las familias hispanas ceden cada vez más terreno ante la llegada de jóvenes solteros blancos y asiáticos que trabajan para las empresas tecnológicas, en lo que se ha bautizado como un proceso de gentrification.

Vista panorámica de Silicon Valley. (Coolcaesar, Wikipedia)
Vista panorámica de Silicon Valley. (Coolcaesar, Wikipedia)

Gentrification en inglés, que los locales ya han adaptado al español como “gentrificación”, vendría a significar algo similar a “aburguesamiento”, el fenómeno por el que en una zona tradicionalmente pobre se instalan nuevos vecinos con un alto nivel adquisitivo que hacen que los precios de la vivienda se disparen y los anteriores residentes deban abandonar sus casas y desplazarse a otros lugares de la ciudad o a las afueras.

“Gentrificación es cuando una comunidad de clase trabajadora se ve desplazada por otra recién llegada que dispone de muchos más recursos económicos. Es un cambio de clases”, explica a El Confidencial Yolanda López, una mujer de 71 años residente en La Misión que en estos momentos afronta un proceso de desahucio.

“Antes, La Misión era un barrio muy peligroso, tenía muy mala fama por las pandillas y el tráfico de drogas. En los ochenta, a la gente le daba miedo venir a La Misión”, asegura López, quien recuerda como el barrio actual se forjó durante la segunda mitad del siglo XX con la llegada de cientos de miles de inmigrantes procedentes de México, Nicaragua, El Salvador y otros países latinoamericanos que se instalaron en el área.

Sin embargo, durante la última década y media, el otrora conflictivo barrio latino se ha erigido en una de las zonas de la ciudad preferidas por los hipsters, una tribu urbana de la que se nutren las oficinas y laboratorios de gigantes de Silicon Valley como Google, Apple, Facebook o Twitter, y que, por lo general, disponen de un muy elevado nivel adquisitivo.

Según la Oficina de Estadísticas Laborales de EEUU, el salario medio en el país se sitúa en 27.500 dólares anuales (2.292 dólares al mes), mientras que los empleados tecnológicos de Silicon Valley cobran un sueldo medio de 87.800 dólares al año (7.317 dólares mensuales).

Aunque muchas de las grandes empresas tecnológicas tienen su sede en los pueblos de los alrededores de San Francisco (Google en Mountain View, Facebook en Menlo Park, Apple en Cupertino, etc.), a sus jóvenes empleados les aburre la vida de pueblo, por lo que un gran número de ellos opta por instalarse en la moderna, cosmopolita y siempre viva San Francisco.

“Nos están echando, y no se dan cuenta de que nos necesitan para mantener vivo el espíritu de la ciudad. Nosotros, los pobres, los inmigrantes, los artistas, los mayores, somos quienes hemos hecho de San Francisco la ciudad que tan atractiva resulta para los recién llegados”, asegura López, quien, a sus 71 años, ha empezado a vender gran parte de sus propiedades para ahorrar de cara a cuando tenga que marcharse de la casa en la que ha vivido durante más de tres décadas.

Dos realidades tan distintas en una misma ciudad y en un mismo barrio, y las consecuencias que esto acarrea han creado un clima de tensión social palpable en el movimiento ‘anti-tech’, que durante los últimos tiempos ha sacado a muchos vecinos de San Francisco a manifestarse en contra de la progresiva hegemonía de la tecnología en su ciudad.

“Si el auge de la riqueza en esta ciudad se acompaña de un aumento de la productividad y los salarios, a medio plazo los resultados serán beneficiosos para todos. A corto plazo, no hay manera de luchar contra las leyes de la oferta y la demanda”, indica a El Confidencial Andrés Roemer, cónsul de México en San Francisco y por tanto al frente de una de las comunidades más afectadas por la gentrificación.

“Desde el consulado tratamos de asesorar y dar información a la comunidad sobre qué alternativas hay, pero el efecto desplazamiento es inevitable”, valora el diplomático mexicano.

San Francisco vive así una nueva época dorada, como ya las ha vivido en muchos momentos de su historia, desde la fiebre del oro en 1849, pero en esta ocasión se da la paradoja de que mientras la ciudad se enriquece y genera cientos de miles de nuevas oportunidades, muchos de sus vecinos son condenados a la marginalidad.

Mundo
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
3 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios

ºC

ºC