LE PEN SE CONVIERTE EN LA ALIADA DE HOLLANDE

Marsella, ciudad sin ley, la esperanza socialista en las municipales en Francia

El FN podría pasar a la segunda ronda en más de 200 ciudades, un varapalo la UMP, que pretende utilizar esta cita como un castigo a la gestión de Hollande
Foto: Simpatizantes del candidato de la UMP en Marsella, Jean-Claude Gaudin, durante un mitin este jueves (Reuters).
Simpatizantes del candidato de la UMP en Marsella, Jean-Claude Gaudin, durante un mitin este jueves (Reuters).

El Frente Nacional de Marine Le Pen se puede convertir en el mejor aliado de los socialistas para evitar un voto de castigo masivo a François Hollande, en los comicios municipales que celebran su primera vuelta este domingo.

El sistema electoral a dos vueltas obligará a una final entre los dos partidos más votados el 30 de marzo, en el caso de que ningún candidato obtenga la mayoría absoluta en la primera. Los expertos calculan que el FN podría pasar a la segunda ronda en más de 200 ciudades, lo que supondría un varapalo para el centro-derecha de la UMP (Unión por un Movimiento Popular), que pretende utilizar esta consulta como un voto de castigo a la gestión nacional de Hollande y sus aliados ecologistas.

Oficialmente, los socialistas no ahorran declaraciones llamando a frenar al Frente Nacional, poniendo en práctica lo que aquí se denomina el “frente republicano”. Así, el propio primer ministro, Jean-Marc Ayrault, hizo un solemne llamamiento el pasado jueves para impedir la victoria de los candidatos del FN en una eventual segunda vuelta entre FN y UMP. Ello obligaría a los simpatizantes socialistas a votar a sus enemigos del partido de Sarkozy.

Los expertos calculan que el FN podría pasar a la segunda ronda en más de 200 ciudades, lo que supondría un varapalo para el centro-derecha de la UMP, que pretende utilizar esta consulta como un voto de castigo a la gestión nacional de Hollande y sus aliados ecologistasEse es el discurso oficial desde París, pero la realidad sobre el terreno puede ser bien distinta. El propio ministro ecologista, Pascal Canfin, lo admitía al decir que “si hay triangulares, los candidatos de izquierda pueden ser elegidos”. Traducción: cuantos más votos consiga lo que ellos mismos llaman extrema derecha, mejor para el PS y los verdes.

La UMP ya ha denunciado el “golpe táctico” de François Hollande, al que acusan de seguir la misma política de Miterrand para hundir al centro-derecha. Por su parte, el jefe de la UMP, Jean François Copé, ha  asegurado que castigará a los candidatos de su partido que se alíen con el FN, pero en algunas ciudades el buen entendimiento entre aspirantes de ambas formaciones es un hecho.

Marsella, ciudad sin ley, esperanza socialista

Una de las ciudades emblemáticas donde el FN puede jugar el papel de árbitro entre izquierda y derecha es Marsella. Los socialistas quieren hacer de la segunda ciudad de Francia el símbolo de su éxito y recuperar la alcaldía después de19 años en la oposición.

El presidente Hollande, durante una reciente rueda de prensa en Bruselas (Reuters).
El presidente Hollande, durante una reciente rueda de prensa en Bruselas (Reuters).
Como ocurre en París y Lyón, la alcaldía de Marsella no se obtiene por el cómputo general de votos, sino por el número de concejalías obtenidas en los diferentes distritos. Marsella cuenta con ocho sectores y podría ocurrir que el candidato que obtenga la alcaldía central no consiga el poder total sobre el conjunto de la ciudad y su aglomeración.

Los sondeos dan una cierta ventaja al candidato de la UMP, el veterano Jean-Claude Gaudin (77 años y casi 20 de de máximo regidor). Pero es en Marsella donde el FN sueña con “provocar un seísmo” electoral. Bien implantado especialmente en los barrios más “difíciles”, el FN cuenta con ganar en algún sector y convertirse en el árbitro de la contienda PS-UMP.

En política y disfrutando de cargos públicos desde 1983, el candidato del PS arrastra un currículum plagado de sospechas sobre su comportamiento ético. Mennucci es el rey del clientelismo en Marsella. Así lo denuncia un responsable asociativo local que se querelló contra élHollande y su partido han desplegado todo su arsenal político y financiero para ganar una ciudad-símbolo con la que compensar la derrota generalizada que los sondeos le auguran. Visitas de ministros, lluvia de euros, el Gobierno central no ha reparado en esfuerzos para intentar recuperar la urbe. Para Gaudin, “todo el aparato del Estado ha sido movilizado a favor del candidato socialista”.

Pero el principal enemigo del PS es el mismo partido y su dirigismo centralista. El candidato del PS a la alcaldía, Patrick Mennucci, fue elegido en unas primarias teledirigidas desde la sede parisina del PS y que causaron un trauma espectacular en la familia socialista local. La candidata perdedora, Samia Gahli, nunca admitió la forma en que se gestó su derrota y lo ha expresado públicamente sin disimulo.

“El rey del clientelismo”, candidato del PS

Pero la lucha fratricida no es lo más difícil de llevar para Mennucci. En política y disfrutando de cargos públicos desde 1983, el candidato del PS arrastra un C.V. plagado de sospechas sobre su comportamiento ético. “Mennucci es el rey del clientelismo en Marsella”. Así lo denuncia un responsable asociativo local, Omar Djellal, que se querelló contra el candidato socialista por regar con dinero público a ciertas asociaciones, para obtener el apoyo de algunos sectores. A Mennucci se le acusó, entre otras cosas, de subvencionar a la Asociación de Familias Musulmanas de Bouches du Rhône (el departamento de Marsella). La presidenta de esa asociación es, casualmente, la mano derecha de Mennucci en la ciudad.

Un tribunal exoneró a Mennucci de estas acusaciones, lo que defraudó al querellante Djellal, para quien la “Justicia debería ayudar a cambiar la forma de hacer política en Marsella”. Para el escritor y periodista Franz-Olivier Gisbert, “en Francia es mejor llamarse Mennucci que Sarkozy”, en alusión al diferente tratamiento que, según él, dan algunos jueces dependiendo de la persona incriminada.

El candidato socialista Mennucci en un acto electoral en Marsella (Reuters).
El candidato socialista Mennucci en un acto electoral en Marsella (Reuters).

Mennucci es también el hijo político de otra figura local, Jean-Noel Guerini, presidente del Consejo General de Bouches du Rhône, senador y supuesto delincuente. Guerini, imputado por tráfico de influencias y asociación de malhechores, es un capo socialista que se resiste a abandonar la política-negocio y hace todo lo posible ahora para mermar las posibilidades de su antiguo camarada, Mennucci. Guerini, cuyo hermano Alexandre está en prisión por haberse enriquecido con oscuros negocios en el sector público local, se resiste también a abandonar el PS, como la dirección de París le ha pedido.

Otra conocida socialista local, Sylvie Andrieux, fue acusada el pasado año de gastar más de 800.000 euros en asociaciones ficticias. El dinero iba a parar, también, a los responsables de algunos barrios que, por supuesto, asesoraban a sus vecinos sobre a quiénes convenía votar.

El colmo del cinismo

En lo que algunos han llamado el colmo del cinismo, Mennucci ha prometido que, si gana, nombrará como adjunta a la candidata verde Laurence Vichnievski, una conocida jueza anti-corrupción que se ha pasado también a la política activa, cumpliendo así el sueño de tantos jueces franceses, aunque convertida en coartada de un sospechoso habitual.

Es en Marsella donde el FN sueña con provocar un seísmo electoral. Bien implantado especialmente en los barrios más difíciles, cuenta con convertirse en el árbitro de la contienda PS-UMP. Hollande ha desplegado todo su arsenal político y financiero para ganar una ciudad-símbolo con la que compensar la derrota generalizada que los sondeos le auguranSería injusto hacer recaer solo en los socialistas las sospechas de corrupción y clientelismo generalizado que caracterizan a la ciudad. Cada responsable local, sea del bando que sea, se las apaña para hacer trabajar en el sector público a hermanos, novias, primos, amantes o suegras. La lluvia de dinero hacia asociaciones que después van a buscar el voto de su benefactor es un pozo sin fondo. El ambiente del business local llegaría a asustar al más aguerrido miembro de la Camorra de Nápoles y su región.

Paro, inseguridad, fracaso escolar

La derecha está en el poder desde hace 19 años y Marsella es la capital de Francia en fracaso escolar, paro e inseguridad. Una de las más polucionadas, con un transporte público vergonzoso y con especialidades sui generis, como la conocida práctica del fini-parti (acabamos y nos vamos) de los empleados de recogida de basuras, que no respetan horarios y se van a casa cuando dicen haber acabado su tarea. Por supuesto, Marsella es una de las ciudades más sucias del Hexágono.

El fini-parti puede parecer anecdótico, pero es el ejemplo más visible de la dejadez política hacia prácticas intolerables en cualquier comunidad seria. El servicio de recogida de basuras está controlado por un solo sindicato, Force Ouvrière (Fuerza Obrera), que monopoliza todos los empleos y ha hecho de este sector su bastión y su fuente de ingresos. Acabar con este comportamiento mafioso está en los programas de los partidos locales, pero pocos se creen que alguien se atreva a acabar con ello. El propio sindicato se permitió hace poco nombrar al alcalde miembro honorario del gremio. Gaudin no lo rechazó, por supuesto.

Una simpatizante del Frente Nacional tras un mitin en Marsella (Reuters).
Una simpatizante del Frente Nacional tras un mitin en Marsella (Reuters).

La generación Kaláshnikov

Marsella es también conocida en Francia y en el mundo como la ciudad de la delincuencia, la violencia y la droga. Es la capital de la llamada “generación kaláshnikov”. El arma del famoso ingeniero ruso se puede conseguir por menos de 1.000 euros y es el seguro de vida más eficaz para los capi del floreciente negocio del hachís. 

Marsella sigue siendo uno de los principales centros de distribución de droga de Europa, pero la diferencia con la antigua capital de la French Connection es que los viejos gánsteres, otrora bien organizados y relacionados con ciertos caciques políticos locales, han dado paso a individuos muy jóvenes y violentos, atraídos por el dinero fácil y rápido, según los especialistas.

Marsella es también conocida en Francia y en el mundo como la ciudad de la delincuencia, la violencia y la droga. Es la capital de la llamada generación Kaláshnikov. El arma del famoso ingeniero ruso se puede conseguir por menos de 1.000 euros y es el seguro de vida más eficaz para los capos del floreciente negocio del hachísSi un joven puede ganar al mes 30.000 euros como jefecillo del sector de distribución de droga, su vecina -ama de casa-, 2.000 por almacenar la mercancía en su apartamento, y un niño de diez años puede obtener al día 100 euros por dar el alto cuando se acerca la policía, parece difícil que ciertos padres se tomen en serio el abandono escolar de sus hijos.

El kaláshnikov es también el arma con el que se ajustan las cuentas entre bandas rivales, que se salda con una media de un muerto acribillado al mes. Pero para algunos medios periodísticos e intelectuales, todo esto es exagerado y subrayarlo es hacer el juego a la extrema derecha. El Ministro del Interior, Manuel Valls, no opina lo mismo y el año pasado afirmaba que “Marsella está enferma de violencia”. Samia Gahli, la socialista derrotada en las primarias, llegó a sugerir también que el ejército entrara en las zonas que están fuera de control de los poderes públicos.

'Zidane-ville'

En Marsella, a diferencia de París, los barrios sensibles no están sólo en las afueras, sino también intramuros. Las autoridades hablan de 41 barrios “complicados”, entre los que destaca el Barrio Norte, donde nació y creció el futbolista Zinedine Zidane. Es en ese barrio donde se destapó también un escándalo policial que implicaba a varios miembros de la Brigada Anti-Crimen (BAC). Algunos policías, entre ellos ciertos jefes, fueron acusados de robar a los delincuentes que detenían y quedarse con parte de la droga y el dinero decomisado, entre otros delitos.

Médicos y enfermeros apaleados en los hospitales, abogados atracados en sus despachos, conductores de trenes y autobuses agredidos, octogenerias violadas… la sección de sucesos de la prensa local es rica en información, aunque, curiosamente, alguien parece haber llamado a una tregua electoral durante estos días. Es este panorama desalentador el que el FN busca aprovechar para erigirse en potencia política local. El absentismo generado por el clima de corrupción perjudica a socialistas y conservadores por igual. Las últimas informaciones sobre el Sarkoleaks apabullan a la UMP y le dejan sin argumentos para atacar sobre el terreno de la ética. Aunque la justicia aplicada en Marsella, dicen algunos, es también diferente de la aplicada en París.

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