Domingo, 14 de abril de 2013

LA ÚLTIMA SUBIDA DE IMPUESTOS COLMA EL AGUANTE DE LOS CIUDADANOS

Portugal pierde la paciencia

Portugal pierde la paciencia
La Policía defiende la Asamblea de la República durante las protestas del pasado septiembre. (REUTERS)
6
Enviar
80
63
 
0
68
Imprimir

El Gobierno portugués la ha calificado de "enorme", la oposición de "brutal" y los sindicatos creen que es la gota que colma el vaso. La próxima subida de impuestos anunciada por el ministro de Finanzas portugués, Vítor Gaspar, representa casi un tercio de las tasas que ya se aplican en el país y se suma a los sucesivos redobles fiscales de 2010 y 2011. Con cada cambio de Ejecutivo los impuestos aumentan en Portugal y con cada subida, el cumplimiento del objetivo de déficit se condiciona más al menguante poder adquisitivo de los ciudadanos, cuya nómina media roza los escasos 17.000 euros anuales. Tras cuatro años de recesión, tres Gobiernos y un panorama económico que no hace más que empeorar, muchos de ellos cuestionan ya no la ocasión de esta política, sino su mera viabilidad.

"Todas las medidas que anuncia el Gobierno persiguen la austeridad, pero no el estímulo económico". Es lo que sostiene Marcelo, un entrenador de 41 años que admite haber acudido a tantas protestas como le ha permitido su trabajo en un gimnasio lisboeta. "Yo no me manifiesto contra el Gobierno porque sus medidas me parezcan justas o injustas", sostiene. "Lo hago porque me parecen erróneas".

No es el único que piensa así. El Gobierno de coalición conservadora se enfrentó este jueves a dos mociones de censura y los sindicatos han convocado una huelga general para el 14 de noviembre, la tercera en 16 meses. La subida de impuestos de esta semana llega después de que el Ejecutivo anunciara un recorte general en los salarios del país duramente contestado por patronal, sindicatos, oposición y grupos civiles. Sólo tras una reunión de urgencia del Consejo de Estado convocada por el presidente de la República, Aníbal Cavaco Silva, y mientras miles de ciudadanos rugían a las puertas del Palacio de Belém, donde se celebraba, el primer ministro Pedro Passos Coelho se vio obligado a recular y a anunciar su disposición a "estudiar alternativas en el marco de la concertación social". 

 

"El futuro inmediato de Portugal es un absoluto desastre". Es lo que augura Miguel, de 57 años, antiguo periodista que hoy regenta un restaurante en Lisboa. Para él y su negocio el incremento de los impuestos y los recortes "son sencillamente demasiado" y teme por la continuidad de su empresa, pues cree que el último incremento de tasas dará la puntilla al pequeño negocio y contraerá el consumo "hasta niveles insostenibles". No piensa que se trate de un error técnico. El poder, asegura, está "secuestrado" por intereses distintos a los de los ciudadanos. "Y los ciudadanos estamos empezando a reaccionar". 

Un rescate cuestionado

En abril de 2012 Portugal pidió ayuda a la troika. El Estado se comprometió a reducir drásticamente el gasto público a cambio de recibir 80.000 millones de euros en tres años. El tercer gran rescate en la zona euro, sin embargo, no está rentando como debería. La estabilidad financiera del país parece garantizada y se ha descartado a corto plazo el riesgo de impago, pero la economía de Portugal no acaba de arrancar. Durante el año posterior al rescate el PIB luso se contrajo un 1,6% y la deuda pública, que sobrepasa los 180.000 millones de euros, es ya superior al valor total de su economía. Portugal es hoy uno de los países más endeudados de la zona euro. Y como en Irlanda y Grecia, la troika es el gran fantasma del país atlántico.

"Tenemos que devolverle el dinero nos guste o no", resume Silvio, de 38 años, gerente en una empresa que diseña instalaciones publicitarias para empresas en Braga. Es una percepción que los portugueses tienen clara "con independencia de a quién voten", según él, ya que el objetivo principal de las subidas de impuestos que tanto lastra sus bolsillos es "recaudar dinero" para cumplir con el triunviro formado por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional. Silvio insiste en que ahora es irrelevante si le parece bien o mal que Portugal solicitase el rescate. "Tengo que comprometerme igual para devolvérselo", se resigna. "Es el papel de los trabajadores en todo esto".

Jobs for the boys

Pero para jugar su papel los trabajadores necesitan trabajo, y cada día que pasa hay menos de eso en Portugal. Más de 100.000 asalariados perdieron su empleo en los doce meses que siguieron al rescate, y los augurios no hacen más que empeorar. El Gobierno acaba de revisar sus previsiones iniciales para 2012 y 2013 y ha situado el ratio de paro en el 15,5% a finales de este año y en el 16,5% en 2013. Ambas son un punto más de lo esperado y bastante más de lo que los gobernantes portugueses apalabraron con sus socios europeos.

No todos los trabajadores están en la misma situación. "Ser político en Portugal, por ejemplo, es un empleo de lujo", ironiza João, de 28 años. Su reacción es una muestra de la irritación de buena parte del país contra su clase dirigente, a la que se asocia con el que es, según muchos, el mantra extraoficial de los partidos: Jobs for the boys. En lugar de trabajar con diligencia para el país, su intención se limita a conseguir trabajo para sus chicos.

 

"Portugal es un país de trabajadores que han hecho y siguen haciendo muchísimo por la nación", explica João, "pero los miembros del Gobierno no mantienen un comportamiento ejemplar". Una habilidad que este ciudadano juzga necesaria por su valor pedagógico, en particular viniendo de quienes tienen que pedir constantes sobreesfuerzos a los portugueses. El estudiante pone el ejemplo del primer ministro, Passos Coelho, que a finales de 2011 recomendó a los jóvenes que emigrasen. "Fue el momento en que perdimos la confianza", sostiene João. "Es difícil creer que hay una solución para ti cuando el primer ministro piensa que la solución es que te vayas".

João cumple con su parte desde Reino Unido, donde está acabando su doctorado en Medio Ambiente. "Me preocupa el futuro de Portugal", asegura, "porque el país no invierte en salud, en educación y en medio ambiente: no invierte en futuro". Aun así, su objetivo es vivir y trabajar allí, pero lo ve complicado. "Tendré demasiadas cualificaciones. Es triste, pero es así".

Aunque el pesimismo es contagioso, hay quien encuentra en la mayor crisis de la historia de la democracia del país una oportunidad para aprender. "Esta recesión está cambiando la percepción que la sociedad portuguesa tiene de lo público", explica Jordi, un arquitecto catalán afincado en Lisboa desde hace 16 años. "Seguramente es un cambio para mejor. Ahora la gente es más pesimista, pero también más cautelosa. Le exige más a sus políticos, es menos tolerante con la corrupción, y se pregunta qué ha pasado para llegar a esta situación". En el futuro, según Jordi, "esa actitud contribuirá a no repetir los mismos errores".

Nuevas tierras prometidas

Serán los jóvenes quienes tengan que hacerlo, y para eso se impone que Portugal no pierda una generación. Antonia, madre treintañera de dos niños pequeños, se plantea abandonar Oporto si en unos años la depresión económica no remite, y especialmente si las condiciones laborales siguen degradándose. "No quiero que mis hijos vivan como vivimos hoy en Portugal. No quiero que estudien para que luego no les sirva". Antonia habla por experiencia; es titulada universitaria en Historia, pero sus trabajos esporádicos son como camarera.

 

"Nosotros habíamos pensado en ir a España, pero las cosas allí son parecidas", admite Antonia. Para su familia, Sudamérica es ahora el destino más probable. No son los primeros. En 2010 casi 110.000 portugueses abandonaron el país y en 2011, año del rescate, la cifra se disparó hasta los 150.000. Una verdadera diáspora tratándose de Portugal, cuyos flujos migratorios se dirigen históricamente a Europa y las antiguas grandes colonias, repartidas entre África –Angola y Mozambique– y Sudamérica –Brasil–.

Este último destino es la nueva tierra prometida de los portugueses. Hoy 330.000 ciudadanos lusos viven y trabajan en Brasil, un 25% más que hace cuatro años. 52.000 de ellos han llegado a sus costas sólo en el último año, buscando arañar la prosperidad carioca y un futuro que su propia nación parece haberles negado. "Para nosotros eso ya no se puede cambiar", sentencia Antonia. "Pero no quiero eso para mis hijos".
6
80
63
 
0
68

LA OPINIÓN DE LOS LECTORES

6

COMENTARIOS

Escribe el tuyo

6cursoweb 07/10/2012 | 17:50

Países como Portugal o Grecia tienen una única salida, y es dejar el €. No tienen apenas industria exportadora, dentro de la moneda única poco pueden hacer, y sobre todo, son economías pequeñas, de poca importancia en el conjunto de la UE. La principal desventaja de salir del € la sufrirían los bancos españoles, grandes acreedores de su deuda, pero que se j....
Y por supuesto deberían hacer un barrido masivo de su casta política, como deberíamos hacer aquí.

Acceso al comentario Acceso al comentario #  Responder 0

5luchs 07/10/2012 | 13:51

Otros que tal bailan. Tienen un sistema muy perjudicial para el inversor.
Tenía [ tengo, aunque no opera ] una pequeña empresa en Portugal, de servicios con tres "artistas". Me solicitan la baja, los tres al tiempo [ un cliente, se los llevó, "agradeciéndome" así, el que les pagara los mismos salarios que a sus colegas españoles, aunque después me enteré de que les salió mal la jugada y los dejaron en la calle ]se les prepara la liquidación, y me quedo sorprendido de que según la ley portuguesa, al llevar mas de un año, tuve que darle parte proporcional de dos años antes de vacaciones y dos años después, y eso que ellos se fueron voluntariamente y tenía al día las vacaciones disfrutadas. ¡¡ INAUDITO !!! Todavía no me lo creo.

Acceso al comentario Acceso al comentario #  Responder 0

4Chu Min Ho 07/10/2012 | 12:42

Sr. Díaz Caviedes: Cariocas son los que viven en Río de Janeiro. El resto de brasileños no lo son.

Acceso al comentario Acceso al comentario #  Responder 0

3Aira 07/10/2012 | 10:26

Portugal tiene un problema muy grande y es la poca productividad de su industria, muy poca para una población de 10 millones de habitantes. Poca productividad, poca especialización, malísima formación, muy dependiente de la economía española.
Hace unos años parecía que despegaba una clase media que ayudaba al menos al comercio salir adelante pero fue un puro espejismo, no fueron capaces de mantener ese status.
Altísimo caciquismo, sumisión a las clases pudientes, muy fuerte el poder de la Iglesia en el país. Un pueblo muy sumiso a los gobernantes y al poder eclesiástico.
Pésimo sistema educativo y pésimo sistema sanitario, eso fue siempre, ahora los recortes los han dejado a niveles tercermundistas.
Salarios bajísimos, explotación masiva de los trabajadores trabajando más horas de las que les corresponden por igual sueldo, pero curiosamente no rinden en el trabajo [por supuesto hay excepciones].
Complicado lo tiene Portugal. No hubo un boom inmobiliario como en España y la deuda privada ni parecida a la de aquí y eso tiene su ventaja pero el problema es que si aquí tenemos una clase política llena de impresentables puedo asegurar que al lado de aquello nada que ver.

Acceso al comentario Acceso al comentario #  Responder 0

2VILMA 07/10/2012 | 09:23

Cuando hace 10 años me contaba un amigo que en Portugal no puedes ser médico ni profesor si no tienes un padre idem de idem,¡era como una sociedad de castas!. Aquí llevamos camino de ello porque ya me sé algunos casos de colegios que hinchan las notas del niño de papá para qe pueda ir a tal o cual universidad.

Acceso al comentario Acceso al comentario #  Responder 0

1skeptical side 07/10/2012 | 08:32

el mundo al revés ,en vez de irse la casta politicastra ,corrupta como aquí ,y como no tienen huevos de echarlos ,se tienen que ir ellos ,pero el mal continúa ,al igual que aquí


tal cmo sucedió aquí ,la clase politicastra en el poder ,con sus familias ,acólitos ,y sus triquiñuelas legales ,cuando la CEE les entregó los fondos estructurales y de cohesión ,se los llevaron a casa en sacos directamente ,sin hacer una sóla inversión o dedicar el 25% de la misma a gasto real y el resto se lo embolsaron

algo así como lo sucedido con el LINO en LAS_EXPAÑAS

debido a eso ,las desigualdades sociales se han incrementado e irán a más ,gente muy rica con la pasta colocada fuera y los que se quedan que se irán empobreciendo volviendo a los 70

Acceso al comentario Acceso al comentario #  Responder 0

CONÉCTATE A LA ACTUALIDAD

SUSCRÍBETE AL BOLETÍN
BoletínUrgentes


Las más, patrocinado por CLH
ANÚNCIATE BOLETÍN
Nov
2012
1ª Edición
2ª Edición
L
M
X
J
V
S
D

HEMEROTECA

Mostrar Calendarios