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Concentración contra Mubarak este domingo en El Cairo (EFE)
@Ángel Villarino. El Cairo 06/02/2011 (17:48h)
En un escenario lanzan sus arengas tipos barbudos, hombres con túnicas y mujeres con la cabeza cubierta. A escasos veinte metros de allí, quienes se dirigen a los manifestantes desde el palco son jóvenes activistas vestidos a la moda occidental. Estamos en los campamentos levantados en la plaza Tahrir, sobre una explanada embarrada que hasta hace no mucho presentaba un manto de hierba.
“Es interesante lo que dicen unos y otros. Intentan dar un discurso de unidad, de fraternidad y se limitan a pedir el fin del régimen, ya que es su objetivo común. Pero en su forma de hablar y en su manera de argumentar se ven claramente las diferencias. En un lado están los religiosos, los Hermanos Musulmanes. En el otro están los izquierdistas y liberales laicos”, explica a El Confidencial Azmi Ashour, editor de la publicación Ahram Democracy Review.
“Mentira. Aquí no hay líderes ni facciones”, le corrige Aisha. Esta profesora de 27 años, con el pelo corto y teñido de rubio, asegura que son “todos egipcios, todos hermanos, estamos juntos, no hay que buscar diferencias entre unos y otros. Somos el pueblo contra el régimen”.
Insistiendo en la idea de unidad, los manifestantes buscan evitar que la revuelta despierte los fantasmas del islamismo, que se les compare con lo que ocurrió en 1979 en Irán, cuando el ayatolá Jomeini se alzó sobre el levantamiento democrático para instaurar la República Islámica, deshaciéndose al llegar al poder de compañeros de insurrección y estableciendo un régimen tan autoritario como el del tirano derrocado.
Muchos, sobre todo fuera de Egipto, creen que los Hermanos Musulmanes siguen ese modelo. Un miedo que el propio presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad se ha encargado de alimentar, declarándoles su apoyo esta semana para "construir una república islámica en Egipto". Desde Washington y Tel Aviv la posibilidad preocupa todavía más: con un Gobierno abiertamente hostil en El Cairo, los intereses de Estados Unidos e Israel en Oriente Medio sufrirían un duro revés.
"Aquí, la revolución no es islámica"
“Absolutamente no, no somos Irán”, explica sonriendo Molham Abdulrazic, uno de los líderes de los Hermanos Musulmanes en las protestas de Tahrir. Con una amabilidad desbordante y sin escatimar esfuerzos para ofrecer una imagen de tolerancia, este joven barbado me asegura que “aquí no existe la revolución islámica, sino la democrática. Todos tienen miedo de nosotros pero están equivocados. Puedes verlo con tus ojos: aquí hay mujeres con hijab y sin hijab, aquí estamos todos juntos”.
Sí, pero ¿qué pasará después, que pasará si Mubarak cae? Abdulrazic asegura que ni siquiera se van a presentar a las elecciones presidenciales para no despertar recelos. “No queremos gobernar el país, pero queremos que nos dejen participar en política porque tenemos derecho a ello, eso sí. Por ejemplo, reclamamos una presencia en el Parlamento, donde en todo caso no vamos a copar más de un 20 por ciento en todo caso”.
Sobre el modelo de Estado que pretenden establecer si algún día llegan al poder, Abdulrazic tampoco resulta ambiguo. “Los Hermanos Musulmanes creemos en la democracia electiva. Respetaremos todas las opciones políticas, creemos que el poder es del pueblo, no tenemos intención de ordenarle a nadie lo que tiene que hacer. Si llegamos al Gobierno respetaremos a todos, a los cristianos, por supuesto, y a las mujeres también”.
Pero al hablar de cuestiones concretas, como el consumo de alcohol, se muestran menos convencidos. “En España se ha prohibido fumar recientemente porque es algo nocivo. El alcohol también es nocivo y prohibirlo no es disparatado. ¡Que cada uno haga lo que quiera en su casa, pero en público no es bueno beber porque el alcohol es peligroso y vuelve loca a la gente!”, exclama.
El grupo más numeroso del país
Apartados oficialmente de la escena política, las actividades de los Hermanos Musulmanes han sido hasta cierto punto toleradas en Egipto desde hace años, incluso con representación parlamentaria siempre que se presenten como candidatos independientes. Conforman, de hecho, el grupo organizado más fuerte y numeroso del país. Tras acceder a negociar, el domingo se sentaron a hablar de tú a tú con el vicepresidente Omar Suleiman, algo que nunca había ocurrido antes en el país.
Muchos analistas conservadores recuerdan estos días las promesas y los coqueteos con las ideas socialistas y libertarias que hizo Jomeini antes 1979. Y lo cierto es que si nos acercamos a la hemeroteca con perspectiva histórica, el cambio de discurso que encontramos, antes y después de que llegase al poder, resulta inquietante.
En entrevistas concedidas a medios occidentales en los últimos tres meses de 1978, el ayatolá todavía aseguraba que su “salud” y su “edad” eran circunstancias de peso por las que “nunca intentaré tomar el poder”. Decía cosas como que “la fundación de nuestra República Islámica se basará en la libertad y el diálogo y la lucha contra la censura”, que “las minorías religiosas serán respetadas”, que “la gente tendrá la liberad de formar cualquier tipo de partidos políticos y reuniones civiles” y que “nuestro futuro será el de una nación libre en la que todos los elementos de opresión, crueldad y fuerza serán destruidos”.
Pero apenas un mes después de instalarse en el poder, sus manifestaciones públicas dieron un giro radical. “No escuchen a quienes hablan de democracia. Están todos en contra del Islam. Ellos quieren que nuestra nación abandone su misión. Nosotros romperemos todas las plumas envenenadas que hablan de nacionalismo, democracia y esas cosas”, aseguró el 13 de marzo de 1979.
En junio ya anunció que “todos los grupos que se oponen al Islam se oponen a nosotros y serán destruidos si no se arrepienten de lo que escriben”. En julio estaba amenazando con “aplastar” a intelectuales y escritores que “en el nombre de la democracia, se creen que pueden decir cualquier cosa”. En agosto lo articulaba así: “Los simpatizantes americanos y otros grupos deberían saber que a partir de ahora los aniquilaremos cuando queramos hacerlo”.
La mayoría de los expertos en Oriente Medio sostienen que, aun admitiendo que la estrategia de los Hermanos Musulmanes fuese la misma que la de los ayatolás, la diferencia es que su peso en Egipto es mucho menor que el que tenían sus primos iraníes en 1979. Algunos, incluso, aseguran que se merecen una oportunidad para demostrar que son capaces de adaptarse a un sistema democrático.
Con bastante más vehemencia se expresaba esta semana, desde El Cairo, uno de los mayores expertos en el área, Robert Fisk: "Mi móvil no dejaba de vibrar y siempre era la misma historia. Presentadores y redacciones querían saber si los Hermanos Musulmanes estaban detrás de esta demostración épica. ¿Tomarían Egipto los Hermanos Musulmanes? Les dije la verdad: Eso son chorradas".
OPINIONES DE LOS LECTORES,
11 COMENTARIOS
11 .- #6 Turquía es el ejemplo de que, si bien difícil, la convivencia de islam y democracia sí que es posible.
No hay que ser derrotista. Yo tampoco creo que Egipto 2011 sea igual a Persia 1979.
10 .- El ayatola Jomeini tambien prometio libertades y democracia, en cuanto llego al poder empezo a ejecutar opositores. No sera el primer ni el ultimo dictadorzuelo que llega al poder y se desdice pero sirve como piedra de toque.
O se dan las garantias de que estos señores instauren una democracia o casi mejor pasar de ellos...
9 .- #6 Totalmente de acuerdo.
1] Estos pueblos no saben lo que es la democracia y la libertad. Nunca la han tenido ni les importa. Son pueblos con la mayoría de la población muy, muy joven y la mayoría en la rayade la pobreza o en el paro. Se manifiestan proque estan hartos de ser pobres y reprimidos. Se piensan que vendrán tiempos mejores.
2] Pero la única alternativa organizada son los islamistas. Y está comprobado. Con un 20 o 30% de apoyo tomarán el poder. Impondrán una dictadura más dura y un recorte fortísimo de los derechos sociales.
3] Gane quien gane no creo que cierren el Canal de Suez. Es solo una postura de fuerza para negociar. Nadie es tan tonto. Cerrarlo les garantiza la intervención de EEUU [por la libertad dirán los amercianos, ja, ja, ja].
4]Fijaos en la paradoja. S i ganan los islamistas no reconocerán a Israel. Israel les cedió el Sinai a cambio de paz. Paz por territorios. ¿De que sirve pactar con esta gente?
8 .- #7 Muy interesante la información que aporta. Permítame matizar que Muhammad Ghannem no es el líder de los Hermanos Musulmanes, sino un "representante" en el Reino Unido. Según dicen los expertos en asuntos egipcios, dentro de los Hermanos Musulmanes hay varias corrientes, unas más duras y otras más dialogantes. Imagino que este tipo pertenece a la primera. Eso no resta, por supuesto, gravedad a la declaración, que fue realizada a una cadena iraní. Saludos
7 .- Quien nos da una pista sobre el futuro en Egipto es Mohamed Ghannem, dirigente de los Hermanos Musulmanes, que ha declarado a una agencia de noticias iraní que si su organización pudiera hacerse con el control de Egipto, cerrarían de forma inmediata el canal de Suez, lo que dañaría enormemente a toda la economía mundial, ya que la mitad del crudo del mundo se transporta a través del canal. Esto haría que subiera el precio del petróleo y del gas.
Pero las declaraciones más graves llegaron cuando afirmó que “la gente debe estar preparada para la guerra contra Israel”. estas declaraciones implican que una guerra con Israel podría ser inevitable si el grupo toma el poder en Egipto.
El proximo invierno Europa se morira de frio por la escazes de gas y petroleo.