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VARIOS MUERTOS Y DECENAS DE HERIDOS POR DISPAROS

Uno de los heridos por arma de fuego desmonta las mentiras del régimen militar egipcio

Uno de los heridos por arma de fuego desmonta las mentiras del régimen militar egipcio

Médicos y sanitarios voluntarios organizan el material donado en un almacén improvisado (Efe).

@Ismael Monzón. El Cairo 22/11/2011   (06:00h)

Ya nadie cree a los militares. Mientras el Ejército sigue negando que utilizara armas de fuego contra los manifestantes de la plaza Tahrir, el joven Essam Hassam se recupera del disparo en el cuello que recibió el pasado domingo. No puede hablar porque acaba de salir de una operación de doce horas en la que se le ha practicado una traqueotomía. Mira, sin embargo, con el rostro enjuto, extrañado ante la visita del desconocido. Tiene el cuerpo magullado, el brazo en cabestrillo y un cable que le une el cuello a un respirador. Cuando le dicen que el visitante es un periodista, atisba una sonrisa y levanta el pulgar para aparentar, con las pocas fuerzas que le quedan, que se encuentra bien.

Quien habla es su hermano Soheb, profesor de un instituto de El Cairo. Aunque no ofrece mucha información, ya que ni el momento ni el lugar son los más apropiados. “Es mi hermano pequeño. Recibió un disparo en el cuello el pasado domingo, sobre las 8 de la tarde”, acierta a expresar. “Se encuentra bien”, dice, “gracias a Dios”, como terminan los egipcios la mayoría de las expresiones coloquiales. Essam tiene 30 años y había acudido ese día a la plaza cairota, junto a miles de manifestantes, para reclamar a la Junta Militar que pilota la transición a la democracia que abandone el poder.

Varios activistas acusan a las fuerzas de seguridad y a la policía militar de utilizar pelotas de goma y munición para dispersar a las masas. Mientras, los uniformados sólo reconocen haber usado gases lacrimógenos. El doctor que atiende a Essam, Ihab Said, asegura, no obstante, haber visto varios muertos y decenas de heridos por armas de fuego. El hospital El Kasser el Aini, donde trabaja, recibió el pasado domingo 120 cuerpos, entre ellos 12 muertos. “La mayoría de ellos llegaron al hospital ya fallecidos”, relata Said. No hay informes forenses, pero el doctor insiste en que muchos casos presentaban heridas en la cabeza y el cuello. “Dispararon munición real, usaron armas de matar”, exclama.  

Las cifras oficiales del Ministerio de Sanidad dejan la cifra de muertos en 23 personas, aunque los médicos se temen no sólo que siga aumentando, sino que haya muchos más. “En Tahrir han instalado hospitales improvisados, donde los heridos están recibiendo los primeros cuidados”, explica Ihab Said. El doctor se disculpa porque El Kasser el Aini es un hospital muy pobre, ya que no tiene ningún coste para sus pacientes. El edificio es una mole de hormigón y los pasillos están sucios, pero las habitaciones presentan un aspecto presentable. Nada que ver con los rincones de las calles cercanas a la céntrica plaza cairota, donde se han instalado los improvisados centros sanitarios.

Atención médica entre basura

Entre la plaza Tahrir y la calle que va a parar al Ministerio del Interior, donde continúan los disturbios más graves, un callejón lleno de basura da a parar a un porche, bajo el que han colocado varias mantas. A pocos metros siguen lanzando gases lacrimógenos. El olor irritante se mezcla con el hedor al vinagre y al amoniaco que reparten los voluntarios para combatir los efectos del humo. Hassam Mohamed, un joven estudiante de medicina, lleva atendiendo a los heridos desde este lugar desde el pasado sábado. “He visto a gente golpeada con palos, piedras… muchos de ellos, con heridas en los ojos”, comienza. “Pero lo que más me ha impactado son los muertos. Vi tres o cuatro con disparos en el pecho y la cabeza”, prosigue, confirmando el relato del doctor Said.

Al salir a la plaza, los jóvenes muestran a todo el que perciben como occidental casquillos de balines. El abogado de la Red de Información Árabe sobre Derechos Humanos, Mahmud Bilel, no puede confirmar que la munición sea real o de fogueo, pero tiene claro que los agentes “dispararon a matar”. “Ellos acusan a alborotadores de disparar desde tejados, pero lo único que ha hecho la gente es responder con piedras, como en la Intifada palestina”. Al fondo de calle trasera al Ministerio, se ve a los militares apostados junto a los tanques frente a un reguero de adoquines que han sido arrancados del suelo.

En el otro extremo de Tahrir se encuentra el principal centro médico improvisado, en un edificio aledaño a la mezquita de Omar Makran. Hasta allí no paran de llegar ambulancias, voluntarios y periodistas. Sólo dejan entrar a cinco reporteros a la vez. Los médicos -estos sí, profesionales llegados del hospital cercano- atienden principalmente a pacientes con síntomas de asfixia por los gases. La estancia se encuentra repleta de mantas y medicinas amontonadas, que han sido donadas por voluntarios.

Dalia Fouael acaba de dejar varias botellas de agua. “Hay muchos heridos que necesitan ayuda”, cuenta a media tarde. “Y cuando caiga la noche será peor, porque los militares volverán a entrar en la plaza y seguirán atacando a la gente”, pronosticaba erróneamente. Anoche miles de personas celebraban en medio del ágora cairota la dimisión del Gobierno egipcio, aunque seguían reclamando que los militares cedan el poder. Las fuerzas de seguridad continuaban, a la espera de nueva orden, al fondo de la calle.

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 1 COMENTARIOS

1 .- Y esto es sólo la primavera...
Ya verán cuando llegue el verano...

gilgamesh

22/11/2011, 11:06 h.

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