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Toma televisiva de la cadena Shaam News de la última protesta contra el giobierno sirio el pasado día 12. (EFE)
Agencias 18/08/2011 (08:22h)
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, exigió hoy por primera vez públicamente la marcha del presidente de Siria, Bachar al Assad, y anunció la imposición de nuevas sanciones contra ese régimen.
"Hemos dicho continuamente que el presidente Al Asad debe encabezar una transición democrática o hacerse a un lado. No la ha encabezado. Por el bien del pueblo sirio, ha llegado el momento de que el presidente Al Asad se vaya", indicó Obama en un comunicado distribuido por la Casa Blanca.
Entre las nuevas sanciones, indicó, ha firmado una orden ejecutiva que congela con efecto inmediato todos los bienes del Gobierno sirio sujetos a jurisdicción estadounidense y prohíbe que los estadounidenses se impliquen en cualquier transacción en la que participe el régimen de Al Asad.
La orden también prohíbe las importaciones de petróleo y sus derivados de origen sirio -Siria es el país número 49 al que Estados Unidos compra petróleo, 252.000 barriles diarios- e impide que los estadounidenses puedan invertir en Siria.
"Es el momento de que el pueblo sirio decida su propio destino y seguiremos firmemente a su lado", subrayó Obama, quien indicó que su país apoyará una Siria "democrática, justa y que cuente con todos sus ciudadanos".
"Apoyaremos este resultado mediante la presión a Al Asad para que se haga a un lado en esta transición y mediante la defensa de los derechos universales del pueblo sirio junto con otros en la comunidad internacional", agregó el presidente estadounidense.
Con este llamamiento, Washington aumenta la presión sobre Al Asad, al que había evitado exigir explícitamente su marcha a diferencia de lo ocurrido en otros países árabes donde se ha producido un levantamiento popular, como Libia o Egipto.
La exigencia pública del Gobierno estadounidense de que Al Asad abandone el poder se esperaba ya desde la semana pasada, aunque aparentemente se retrasó ante las peticiones turcas de mas tiempo para tratar de convencer al presidente sirio.
Al Assad asegura que ya no hay repressión
Por su parte, el presidente sirio ha asegurado que ha detenido las operaciones de sus fuerzas de seguridad contra civiles, en una conversación telefónica anoche con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.
En un comunicado, el gabinete de Ban informó de que el secretario general "se mostró alarmado ante las informaciones sobre violaciones de los derechos humanos y el empleo de fuerza excesiva por parte las fuerzas de seguridad sirias". También pidió a Al Asad el fin de las detenciones en masa de civiles, como las que se han efectuado en la ciudad portuaria de Latakia, que ha afectado a muchos palestinos.
Al Asad contestó que las operaciones militares y policiales ya habían terminado, según el comunicado difundido por el portavoz de Ban Ki-moon, Farhan Haq. El presidente sirio también se comprometió a llevar a cabo reformas democráticas y a recibir una delegación de la ONU con una misión humanitaria.
El país seguirá "firme y resistente"
El presidente sirio ha defendido también que cualquier reforma que se emprenda en el país debe nacer de la "convicción" de los sirios y no ser fruto de "presión extranjera". El mandatario ha mantenido una reunión con representantes de su partido, Baaz, así como con miembros de diversas organizaciones públicas. Durante el encuentro, los asistentes han discutido "los últimos pasos y decisiones para construir una Siria moderna y fuerte" conforme a sus "principios" y su independencia, según una nota difundida por la agencia de noticias oficial SANA.
Al Assad ha reivindicado que "las refomas en Siria surgen de la convicción de los sirios y no son una respuesta a la presión extranjera", de tal forma que el país seguirá "firme y resistente" para que no peligre su "dignidad y soberanía". A juicio de Al Assad, Siria está sufriendo unos ataques que intentan "debilitar" su papel en la defensa de los "derechos legítimos" árabes y en su "resistencia".
Durante la reunión, el presidente también ha defendido la necesidad de "activar" el papel de las organizaciones públicas y de "reanudar el diálogo con todos los espectros sociales sobre las leyes adoptadas e implementarlas". Al Assad reitera de esta forma, según SANA, las ideas ya manifestadas en su discurso del 20 de junio, en el que se comprometió a cubrir las "aspiraciones de la población" para convertir a Siria "en un ejemplo a seguir en la región".
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