Adrian Mannarino se enfrentaba en primera ronda del Masters 1.000 de Roma al uruguayo Pablo Cuevas. El francés iba por debajo en el marcador, pero dejó un golpe para el recuerdo en el segundo set.

Una impresionante dejada cortada a la que no sólo no llegó su rival, sino que le dio tal efecto que tras botar en campo contrario, cayó en el suyo propio. Un golpe que provocó la admiración y aplausos de la grada y de su rival.

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