Al parecer, todo comenzó unos segundos antes, cuando la mujer le recordó al hombre que le debía 200 euros, posiblemente por un alquiler. El hombre, para quitársela de encima y meterle el miedo en el cuerpo, le quitó el pasaporte para evitar que pudiera tramitar denuncia alguna o volver a entrar a Melilla. De paso, le dio dos bofetadas y la amenazó con pegarle un puñetazo, tal y como relata José Arcas.
Finalmente varias patrullas de la Policía Nacional, la Guardia Civil y la Policía Local llegaron para esposar al agresor y auxiliar a la víctima. "Yo hice lo que creo que cualquiera hubiera hecho, y lo volvería a hacer mil veces más porque una mujer, sea musulmana o de cualquier otra religión o nacionalidad, es una mujer y hay que respetarla", declaró el militar después del hecho.
El hecho ha sido denunciado convenientemente y el video presentado como prueba.
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