La detonación se produjo a 5.500 metros de los sujetos y la intención de las autoridades militares era demostrar lo ‘seguras’ que podrían llegar a ser las versiones de baja intensidad de la bomba lanzada en Hiroshima y Nagasaki.
El cámara que grabó la secuencia, George Yoshitake, aún sigue vivo y en 2010 ofreció una entrevista a The New York Times en que relató que "formó parte de un equipo secreto que realizó más de 6.500 películas sobre estos experimentos. Algunos compañeros murieron de cáncer".
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