Así se construye el portaaviones más caro y grande del mundo

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Así se construye el portaaviones más caro y grande del mundo
Las primeras pruebas en el mar
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Las primeras pruebas en el mar

Esta semana se han realizado las primeras pruebas en el mar del Gerald Ford. Este portaaviones es similar en tamaño a los de clase Nimitz pero mucho má efectivo, diseñado para generar un 25% más de misiones aéreas con un 25% menos de tripulación.
Un gigante tecnológico
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Un gigante tecnológico

El portaaviones incorpora tecnologías como radares, reactores nucleares, catapultas y sistemas de recogida electromagnéticos. Lo malo: lleva ya más de dos años de retraso sobre el plan previsto y, según un informe recién publicado, puede retrasarse aún más.
 Años de retrasos
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Años de retrasos

Algunos de los nuevos sistemas incorporados al portaaviones no acaban de funcionar como deben, por lo que el barco no tiene de momento la capacidad prevista. Los retrasos y problemas están disparando el coste, que ya supera los 13.000 millones de dólares.
 90 años de servicio
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90 años de servicio

Para reemplazarlos a los Nimitz, se decidió optar por un diseño evolucionado, pero incorporando numerosas nuevas tecnologías con el fin de aumentar la capacidad de generar misiones y reducir la tripulación. El objetivo es que los Gerald R. Ford permanezcan activos hasta 90 años, entrado ya el próximo siglo, por lo que han sido diseñados ‘con crecederas’.
 Nuevos reactores nucleares
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Nuevos reactores nucleares

Entre los principales cambios que incorpora el Gerald Ford están los nuevos reactores nucleares, hasta un 300% más potentes que los anteriores y que pueden generar mucha más electricidad de la necesaria hoy para acomodar futuras tecnologías como armas de haz de partículas o blindaje dinámico.
 Catapultas electromagnéticas
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Catapultas electromagnéticas

El diseño del Gerald Ford y el de las turbinas de vapor que transmiten su potencia incluye muchas menos piezas móviles como válvulas y la simplificación del sistema de tuberías, por lo que se reduce la necesidad de mantenimiento. Asimismo, se reemplazan las catapultas de vapor y el sistema de recogida de aviones por sus equivalentes electromagnéticos.
 Supercomputadores a bordo
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Supercomputadores a bordo

El USS Gerald R. Ford dispone de un nuevo radar de banda doble que usa supercomputadores IBM de origen civil para el procesamiento de señales; sus sucesores tendrán un sistema aún más avanzado y económico (380 millones frente a los 500 del radar de banda doble).
 Más de 4.000 tripulantes
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Más de 4.000 tripulantes

El portaavioens incorpora un avanzado sistema de tratamiento de basuras por arco de plasma para reducir al máximo su volumen. Eso se traduce en una reducción del personal total embarcado a unos 4.200 tripulantes de los cuales 2.600 son marineros, cuyos acomodos también mejoran: los dormitorios de tropa ahora acomodan 40 personas frente a las 180 de los Nimitz.
 Costes disparados
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Costes disparados

En 2005 se estimó que el coste total del primer Gerald R. Ford sería de unos 8.000 millones de dólares, a los que habría que sumar unos 5.000 millones de I+D aplicables a toda la clase. Los costes aumentaron y, ya en 2009, se estimaban en 9.000 millones para el primero de la clase. Ahora han ascendiendo a un total de 14.000 millones de dólares. Entre los problemas, las catapultas EMALS y su integración con el barco y el sistema de frenado.

Es el USS Gerald R. Ford y esta semana ha salido al mar por primera vez para realizar pruebas durante varios días que certificarán o no si su construcción va por el buen camino. Cuando esté finalizado, será el mayor portaaviones del mundo, y el más caro: su construcción arrancó en el año 2005 y se estima que su coste se dispare a los casi 13.000 millones de dólares, sin incluir unos 4.700 millones en I+D.

El Gerald R. Ford es el primer gran portaaviones de la clase Ford pensado para sustituir a los actuales de la clase Nimitz. Es un gigante de casi 340 metros de longitud y 76 metros de alto, capaz de desplazar más de 100.000 toneladas. Tiene espacio en cubierta para 75 cazas de combate y es la gran apuesta de EEUU para reforzar su Armada. 

Tras años de polémicos retrasos y sobrecostes, debería estar listo para entrar en servicio a finales de este año, pero muy probablemente se retrasará todavía más. Le seguirán el portaaviones John F. Kennedy, para 2020, y el Enterprise para 2025. En la siguiente galería puedes hacerte una idea del proceso de construcción de semejante gigante. 

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