La suerte de
Alfredo Pérez Rubalcaba y
Carme Chacón está prácticamente echada. Los equipos de los candidatos se esfuerzan este viernes por proteger a los delegados leales de las presiones del adversario, mientras tratan de persuadir a los últimos indecisos de los 956 militantes que mañana elegirán al nuevo secretario general del PSOE. La diferencia de votos se presume exigua, en torno a medio centenar de delegados según los últimos cálculos, por lo que ambos aspirantes continúan exhibiendo el respaldo público de conocidas figuras del partido.
Rubalcaba, angustiado por el ‘sprint’ final de Chacón en plena guerra por el PSOE andaluz