18/03/2013
(06:00)
Renault completa la gama de su nuevo Clio, un vehículo con un enfoque juvenil y llamativo que está teniendo una muy buena acogida, con dos variantes de enfoque muy diferenciado, el Clio RS 200 y el Clio Sport Tourer. El primero como la versión más deportiva y el segundo para una utilización más familiar. Dos interesantes novedades.
El nuevo Clio ha sabido ganarse a la gente joven porque combina un buen comportamiento rutero con unas motorizaciones modernas muy eficientes y con un estilo muy moderno y diferente al resto de la oferta del mercado. Y todo ello combinado con unos precios muy ajustados.
Y apoyados en este éxito comercial, los técnicos de Renault han desarrollado una variante muy deportiva, con un potente motor de 200 caballos, con cambio de doble embrague y un comportamiento ideal para ser utilizado en un circuito. Este modelo, con el que hemos podido hacer una primera toma de contacto en Granada, se ve completado con el Clio Sport Tourer. En este último caso, se trata de un vehículo con carrocería de tipo familiar, pero que queda perfectamente integrada en la imagen del nuevo Clio y que no parece en absoluto un modelo familiar, que normalmente suelen ser vehículos con un aspecto poco agraciado. Este Sport Tourer ofrece la practicidad de un modelo de uso más familiar, con un mayor volumen de maletero y mejor versatilidad de uso, pero con una estética también bastante agradable.
Dada la diferencia entre ambos modelos, en esta ocasión solo les hablaré del RS200 y en los próximos días lo haré del Sport Tourer.
Por ello, volvamos al RS200. Es el heredero de una larga tradición de Renault en el mundo de los deportivos pequeños. Los Clio en sus distintas variantes y evoluciones pero sin duda la más conocida es el Clio Williams. El nuevo RS 200 supone muchos cambios radicales con respecto al concepto del Williams.
La primera de todas su carrocería, y es que el anterior era de 3 puertas y el nuevo es de cinco. Lo que ocurre es que ofrece un aspecto incluso más deportivo gracias a que su puerta trasera queda como escondida, y pasa desapercibida si no se pone mucha atención. Por el contrario lo que sí ofrece es la versatilidad de un mejor acceso a las plazas traseras.
La carrocería está perfectamente diferenciada de la del resto de los Clio. En su frontal, lo más llamativo es su faldón delantero, distinto al de los Clio normales, y las luces diurnas, que están situadas más abajo y en los laterales. Lateralmente se aprecian sus nuevas llantas de 18 pulgadas de diseño exclusivo y en la parte trasera su difusor en la parte inferior y su alerón arriba del portón.
Tiene otro cambio importante, su motor turboalimentado que no tenía el Clio Williams. Y la tercera diferencia, y quizá la más importante, es que sólo se ofrece con un cambio automático de doble embrague, el EDC de seis marchas. Y quizá esto es lo más llamativo, ya que todavía se mantiene el concepto, entre muchos usuarios, que un coche muy deportivo tiene que ser manual. Eso no tiene nada de cierto. Hasta el 911 GT3, recién presentado en el Salón de Ginebra, ha cambiado su habitual palanca manual por la de un cambio PDK de doble embrague. Y lo mismo lo podemos decir de otros muchos coches, como los Mercedes AMG, por ejemplo.
El cambio del Clio RS200 funciona muy bien y ofrece la utilización que su conductor quiera hacer en cada momento. Tiene tres modos de utilización, el Normal, el Sport y el Race. En el modo normal funciona siempre en el modo automático y haciendo unos cambios a bajo régimen con el objetivo de lograr un consumo más ajustado, aunque sin perder deportividad. Pero siempre tendremos las levas del volante, de generosas dimensiones, para poder cambiar si tenemos una urgencia.
En el modo Sport los cambios se hacen a más vueltas, se pierde algo en consumo pero por el contrario se logra un comportamiento más deportivo, más ágil, y que resulta ideal para poder divertirse en una zona de curvas sin demasiados excesos.
Cuando su conductor quiere estrujar al máximo las posibilidades de este coche, lo que tiene que hacer es pulsar sobre el botón del selector del modo de conducción, junto a la palanca de cambios, y mantenerlo presionado. Entonces, el coche se pone en el modo “race” o carrera, se desactiva el modo automático del cambio y el conductor debe ir poniendo o quitando marchas a su gusto. E igualmente se desconecta el ESP.
El nuevo Clio RS es un coche realmente divertido de conducir, que no exige rodar muy deprisa para poder disfrutar de la conducción y que proporciona un compromiso entre estabilidad y confort de marcha muy destacable. No es, como ocurre en algunos vehículos de enfoque deportivo, como rodar con un kart, con unas suspensiones muy duras.
En este caso las suspensiones son firmes pero no incómodas. Y la sensación que transmite el volante a su conductor es una situación controlada pero sin perder confort de marcha. Un coche deportivo pero que se puede usar para el día a día. En su interior, el conductor encontrará un vehículo realmente deportivo. Y el primer paso son sus asientos realmente buenos, que ofrecen una sujeción perfecta del cuerpo. La posición al volante está muy bien estudiada, con buena visibilidad y con un volante de tacto muy bueno. Este volante lleva el indicador de posición recta en rojo y el anagrama RS en la parte inferior del volante.
Tiene unas grandes levas para gestionar los cambios de marchas. Estas levas no son solidarias con el volante sino que están ancladas en la columna de la dirección. A la izquierda para reducir y a la derecha para subir de marcha. Son muy eficaces y su accionamiento es rápido. La rapidez varía en función del modo de conducción y oscila entre 200 milisegundos en el modo normal y 150 milisegundos en el Race.
La toma de contacto la hicimos por carreteras de las proximidades de Granada, sobre unos trazados con buen firme y su conducción, incluso en el modo automático, es muy placentera. Nuestro recorrido nos llevó hasta el circuito de Guadix, donde pudimos estrujar al máximo este vehículo deportivo sin tener que estar pendientes de los otros coches y de los radares.
Y la experiencia fue muy positiva. Empezamos rodando en el modo Sport y pudimos hacer varias vueltas sin necesidad de usar el cambio porque simplemente con una buena utilización del freno y el acelerador se consigue una conducción bastante deportiva.
Si se buscan un poco más los límites, entonces el modo más lógico es el Sport pero accionando las levas al llegar a una apurada de frenada para reducir los tiempos de frenado, pero sin renunciar al ESP que facilita las cosas si no se busca hacer el mejor tiempo en la vuelta.
Y si nuestro nivel de conducción es más elevado y de verdad queremos rodar al límite, entonces solo tenemos que presionar más tiempo la tecla del selector de modo de conducción y poner el modo “Race”. Entonces ya estaremos solos contra el asfalto. Innovador en este Clio RS es el nuevo Renault Diff, un diferencial electrónico patentado por Renault que ofrece una importante mejora en la capacidad motriz cuando se conduce deprisa y que es de serie. Este se ocupa de frenar una rueda interior para conseguir una mayor rapidez en las curvas.
El Clio RS incorpora lo que los grandes deportivos del mercado, el “launch control”. Renault es un gran especialista en estos sistemas. Solo hay que recordar las épicas arrancadas de Fernando Alonso en los grandes premios de Fórmula 1 cuando estaba integrado en el equipo Renault, con el que ganó los dos títulos mundiales que tiene de momento.
En el RS funciona de maravilla. Solo hay que poner el modo de conducción en Sport, o en Race. Pisamos el pedal del freno con el pie izquierdo y presionamos las dos levas hacia delante. Entonces aparece en el cuadro la indicación “launch control”. Aceleramos a fondo y soltamos el freno y el coche sale catapultado, optimizando su capacidad de aceleración.
El nuevo deportivo pequeño de Renault ofrece muchas más cosas que le convierten en un vehículo innovador. Por ejemplo, el RS Sound Pipe, un sistema de amplificador del sonido del motor que entra en el habitáculo y que supone un mayor placer al volante para los que buscan la máxima deportividad.
Y también, incluido en el R-link, un sistema de información y telemetría específico que ofrece los máximos datos a su conductor. El R-link es el sistema informático de los nuevos Renault, que también se ofrece en el Clio. Permite controlar todo en el vehículo, desde música, navegador, ajustes de climatización y todo lo que se puede ajustar en el coche.
Pues bien, esta versión RS incorpora un R-link específico en el que se pueden ver datos de aceleración y frenada, de fuerzas “g”, de tiempos por vuelta en un circuito y muchos otros datos de telemetría como los de los equipos más profesionales de competición.
LA OPINIÓN DE LOS LECTORES
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COMENTARIOS
2ontheroad 19/03/2013 | 00:40
Antes por lo menos habia que saber cambiar marchas, ahora con solo pisar ya puedes hacer el capullo por la calle o por una carretera.
Este coche deberia llevar un manual y unas clases prácticas para que el que se mate con el no se lleve a otros 5 inocentes por delante.
enhorabuena a renault y nada, a ser un paleto macarra! es lo que mas mola.
1juankar 18/03/2013 | 19:16
No es por amargar a nadie, pero ¿recuerda el autor del artículo que en España no se pueden superar los 90 en secundarias, los 100 en vías con gran arcén, y los 120 en autopista?. No hace falta ninguna deportividad, ningún reglaje especial de suspensiones ni motor, ningunas llantas y neumáticos de circuito, ni potencia especial para arrastrarse a esas velocidades. Espero que en las pruebas no estuviera cerca ningún radar, porque el reportaje os saldría por un pico y parte del otro. Saludos.