Martes, 16 de julio de 2013

PRUEBA AUDI A3 1.8 TFSI 180 CV

Duelo de titanes

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Ficha técnica Audi A3 1.8 TFSi



Motor: gasolina 4 cilindros en línea
Potencia máx: 180 CV a 5.100 rpm
Par máx: 250 Nm de 1.250 a 5.000 rpm
Cilindrada: 1.798 cc
Velocidad máx: 232 km/h
Tracción: Delantera
Consumos homologados: 7,0 / 4,8 /5,6 litros
Capacidad maletero: 365 litros
Dimensiones: 4,254 x 1,78 x 1,42 m.
Peso en vacío: 1.320 kg.
Combustible: Gasolina
Precio: 29.660 euros

El segmento compacto con carácter premium es el que en estos momentos está más competido. El Audi A3 se ha renovado completamente para poder plantar cara a sus rivales, que ofrecen muy buenos argumentos, los BMW Serie 1, también recién renovado, Mercedes Clase A completamente nuevo y Volvo V40 igualmente nuevo están preparados para esta encarnizada lucha.  

Hay que fijarse mucho para saber si se trata de un A3 nuevo o si es un vehículo de la generación anterior por su aspecto estético. Sus dimensiones son también muy similares a las del anterior compacto de Audi, pero incorpora la nueva y revolucionaria plataforma MQB. Donde más se notan las diferencias es en su interior, en la tecnología que incorpora y en la mayor eficiencia de sus motores.

Este nuevo Audi A3 sorprende precisamente por eso, por tratarse de un coche completamente nuevo en una carrocería exterior que recuerda mucho al antiguo pero en el que se aprecian todos los elementos propios de la nueva Audi. El coche está a la venta desde principios de verano en su versión de 3 puertas que hemos probado ahora, y pronto llegará la variante de cinco puertas bajo la denominación de Sportback.

Exteriormente el coche ha cambiado poco. Unas líneas similares, aunque algo más marcadas y en el que lo más llamativo es la llegada de unos grupos ópticos nuevos con luz diurna de LED. Una luz que supone una firma de identidad del modelo con una forma de flecha en la parte delantera. También es nueva la rejilla frontal, pero es bastante parecida a la del modelo al que sucede.

Su interior es mucho más innovador. El cuadro de instrumentos es nuevo pero bastante clásico con respecto a otros modelos de la gama Audi. Los cambios más destacados los podemos encontrar en su pantalla de la consola central. Hay varios tipos en función de la terminación pero en nuestro caso el vehículo contaba con la más sofisticada, navegador plus, que cuesta como opción 3.300 euros en los que se incluye la propia pantalla, un disco duro y la interfaz táctil.

 

La pantalla multifunción está escondida en el salpicadero y sale hacia arriba cuando ponemos el contacto. Muy fina, ofrece una muy buena visión tanto del navegador como de las distintas funciones disponibles bajo el sistema MMi. Igualmente llamativos y que ayudan a ofrecer un aspecto mucho más elegante y cuidado son los aireadores del equipo de ventilación, de forma redondeada y con un acabado metálico muy agradable.

Los asientos, con una terminación alcantara, son muy buenos, tanto por su aspecto como sobre todo por la dureza de su mullido y por la buena posición que ofrecen a su conductor. La sujeción del cuerpo es también muy buena. Por supuesto, en esta versión del A3 se ofrece el accionamiento eléctrico de los mismos. El tema de los asientos de un vehículo es uno de esos detalles en los que se aprecia la calidad real de un coche, y en este caso están a muy buen nivel.

Ya que hablamos del habitáculo, hay que comentar sobre las plazas traseras. Sin duda este coche está pensado como un dos plazas con otras tres más pequeñas e incómodas detrás para cubrir alguna necesidad. Para el que busque un coche con cinco plazas normales deberá esperar hasta enero y apostar por el A3 Sportback.  

Las dos plazas laterales todavía son un poco mejores pero la central es bastante limitada. Es más estrecha no tiene el mismo tapizado de las otras dos y sobre todo tiene en la parte delantera del suelo una consola central trasera que le quita mucho espacio. Eso sí, lo que tiene es un ingenioso hueco con tapa en la banqueta para guardar en su interior los chalecos de emergencia.

Mecánicamente, la gama del Audi A3 dispone de cuatro motorizaciones diferentes, dos gasolina TFSI de 122 y 180 caballos y otros dos de gasóleo con 105 y 150 caballos. Para esta primera prueba con el A3 hemos elegido la variante más potente, la de 180 caballos con el cambio S-Tronic de doble embrague.

 

La combinación es muy buena, porque ofrece unas muy buenas prestaciones, pero al mismo tiempo con unos consumos que yo diría son razonables. Eso sí, la versión de 122 caballos es más que suficiente para la inmensa mayoría de los conductores y sobre todo con los límites de velocidad que tenemos.  

La variante más potente requiere que su conductor vaya siempre muy pendiente del acelerador, porque de lo contrario tendremos algún susto en forma de multa. He conducido también la versión de 122 caballos, y sinceramente creo que en general, salvo que el conductor busque siempre ir deprisa, tendrá bastante con el de 122 caballos.

Pero volviendo a la versión más potente, que es la que hemos probado en esta ocasión, su funcionamiento es muy bueno y yo destacaría su suavidad de marcha y el bajo nivel de ruido que proporciona. Incluso cuando se pisa con más alegría el acelerador, su nivel sonoro es muy bajo y ayuda mucho a obtener un gran confort de marcha en todo momento.

En lo que sí sale perdiendo con respecto al de 122 caballos es en el apartado del consumo, y eso que la variante potente resulta también muy eficiente. Según los valores homologados, el de 122 caballos consume 4,9 litros, mientras que en la versión de 180 caballos, igualmente con el cambio S-Tronic esta cifra sube hasta los 5,6 litros.

Nuestra unidad de pruebas contaba con el “drive select”, un sistema que permite ajustar diversos parámetros del coche, pero básicamente la dirección, el cambio, la suspensión y la gestión del motor en base al tipo de conducción que queramos hacer en cada momento. Esta se gestiona mediante un botón situado en la consola central en la parte de la izquierda. Cada vez que presionamos el botón cambia a un modo u otro. Y se indica en la pantalla central del cuadro de instrumentos. Esta opción cuesta 245 euros y creo que merece la pena. 

Los cuatro modos son Confort, Auto, Dynamic y Efficiency, a los que se une el “individual mode”. Los primeros definen claramente cuál es su utilización, mientras que en el último, y gracias al sistema MMI, se pueden gestionar por separado cada uno de los parámetros, lo que permite la máxima precisión en la elección del modo exacto en el que queremos conducir nuestro vehículo.

 

Una vez explicados estos cuatro modos les diré que su funcionamiento se aprecia bastante. Sobre todo la máxima diferencia la encontramos entre el modo Dynamic, que busca la máxima deportividad y que permite sacar partido de esta versión más potente, y el modo Efficiency en busca del ahorro hasta el mínimo detalle.

En este último modo la conducción se hace mucho más tranquila. Si queremos circular por una buena carretera a 120 km/h es la posición ideal, no permite fuertes aceleraciones pero por contra su consumo será el mínimo posible. Y ante una situación de necesidad, si pisamos fuerte el acelerador, el coche saldrá sin problemas.

Además, en una situación comprometida tenemos las levas, que siempre están activas, y que permiten en pocas décimas de segundo cambiar las veces que sea necesario. Sin embargo este motor destaca por su gran suavidad de marcha y por su buena elasticidad. El motor proporciona su par máximo de manera casi constante en un amplio espectro de giro.

Y es que desde las 1.250 rpm, desde poco más arriba del ralentí, ya ofrece el par máximo y lo sigue dando hasta alcanzar las 5.000 rpm. Es decir, que es un motor realmente plano, que funciona siempre igual de bien, en todo el régimen de giro.

En este caso, que además va asociado con el cambio S-tronic, es realmente delicioso conducir este coche, ya sea en el tráfico urbano, como en una zona virada o en buenas autopistas. Este cambio S-Tronic de 7 marchas permite tres modos de utilización, el Sport para la conducción más deportiva, el D para una conducción normal y el modo Efficiency buscando el máximo ahorro cambiando al mínimo posible de vueltas.  

En cualquier caso decíamos que su consumo es algo elevado. Después de hacer más de 200 kilómetros por autovía tratando de rodar al límite legal de la carretera, en el modo Efficiency y limitando la presión sobre el acelerador no hemos conseguido bajar de los 7,0 litros. Casi un litro más que la versión de 122 caballos haciendo el mismo promedio.

El Audi A3 1.8 TFSi de 180 caballos es un muy buen coche, deportivo y con un magnífico nivel de equipamiento, en el que se incluyen los últimos avances en materia de seguridad activa. Un vehículo con una terminación muy cuidada, con un interior amplio para las plazas delanteras pero algo justo en las traseras.

Un coche de muy buenas prestaciones, pero con unos consumos algo elevados. Si se busca de verdad un nivel de prestaciones como el de este modelo, bien, pero de lo contrario, si nos conformamos con un poquito menos de prestaciones, la alternativa del 122 caballos, igualmente en gasolina nos permitirá ahorrar unos 4.000 euros en la compra y sobre todo tendremos un consumo más ajustado.

Y si buscamos el mínimo consumo, sin duda nuestro coche será el diesel de 105 caballos, con un consumo homologado de 3,8 litros, pero eso es otra historia, y sobre todo otra forma de entender el automóvil.    

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