BIOGRAFÍA
Carlos Sánchez.- 28/05/2010
Sólo hay algo peor que equivocarse. Hacerlo dos veces y de forma contumaz. Y la aprobación del ‘tijeretazo’ va en esa dirección. Se pretende arreglar dos años de desgobierno económico de un plumazo. Como si la solución dependiera de medidas aparentemente contundentes que sólo retrasarán un poco más la salida de la crisis.
No es que este país no necesita un recorte del gasto público. Todo lo contrario. Pero no vale cualquier recorte. Si alguien acude a un hospital, lo razonable es que sea atendido por un especialista. Sin embargo, estamos ante lo más parecido a un matasanos que para operar una apendicitis interviene a corazón abierto. Una especie de Jack Torrance armado de su motosierra dispuesto a llevarse por delante lo que sea.
Y por eso sorprende la respuesta que desde ciertos ámbitos se está dando al necesario recorte del gasto público. Por cierto, con el beneplácito de muchos economistas, que en lugar de identificar las raíces del problema y proponer soluciones ingeniosas y eficaces optan por lo más fácil. Hacer política de tabla rasa que convierte a la economía en una actividad zafia y sin matices. Desde luego que para resolver el problema del déficit congelando las pensiones y bajando el sueldo de los empleados públicos no hace falta pasar por Harvard. Lo que los mercados quieren y exigen –con argumento sólidos dada la escasa solvencia de las cuentas públicas- es que se reduzca el déficit, pero es al Gobierno a quien corresponde identificar las partidas.Utilizando el bisturí y no la motosierra.
Pero no sólo algunos economistas se equivocan aceptando soluciones simplonas para adelgazar el peso del Estado. Entre los políticos, ahí está el caso de Gallardón. El alcalde de Madrid, después de comerse más de 500 millones de euros en la nueva sede de la alcaldía, se abre ahora las venas en público y se pone a la cabeza de la manifestación pro recortes, como si la situación económica no fuere una secuencia lógica que se explica de una forma más o menos coherente. Gallardón hace bueno aquello que decía Sartre. “Incluso la historia puede modificarse; los historiadores no paran de hacerlo”.
Esta política de trazo gordo es la que explica que el plan de ajuste vaya a fracasar. España no podrá cumplir su compromiso de bajar el déficit fiscal al 3% del PIB en 2013. Básicamente por una razón. La caída de las expectativas económicas enfriará la incipiente recuperación, y eso provocará una ralentización del empleo. Y sin empleo será, precisamente, la recaudación del Estado y de las administraciones territoriales la que sufrirá de manera adicional los rigores de la crisis. Es la pescadilla que se muerde la cola. Pero no sólo eso.
La política de reducción generalizadas del sueldo de los funcionarios provocará un efecto arrastre en el sector privado, lo que significa que ya este año 2010 los salarios crecerán por debajo del 1% (la negociación colectiva está bloqueada y apenas se han formado el 10% de los nuevos convenios). Y una fuerte contención salarial afectará negativamente a las bases imponibles del IRPF, ya suficientemente dañadas. Pero no sólo por la destrucción de puestos de trabajo, sino también por la existencia de una estructura productiva basada en bajos salarios que reduce el poder adquisitivo de las nóminas. De ahí la necesidad de hacer reformas económicas para ensanchar el potencial de crecimiento desde el lado de la oferta.
Dos años de recesión
Aún hoy, y después de dos años de recesión, el IRPF ajustado (incluyendo el fin de los 400 euros, la subida de los tipos del capital y homogeneizando el calendario de devoluciones) cae un -2,3%. Pero con una diferencia. Mientras que la masa salarial privada está retrocediendo un 2,5%, la masa de rentas públicas (salarios y pensiones) aumenta un 2,5%. Es decir, que son estas últimas las que están sosteniendo la recaudación del Impuesto sobre la Renta. Y, por ende, los ingresos vía IVA.
Pese a esta constatación, extraída de los informes mensuales de recaudación que elabora la Agencia Tributaria, y en un alarde de incoherencia, el Gobierno decide cortar por lo sano y recorta aquello que sostiene el consumo, lo cual no parece muy razonable.
Desde luego que para resolver el problema del déficit congelando las pensiones y bajando el sueldo de los empleados públicos no hace falta pasar por Harvard
La incongruencia llega al extremo de que al mismo tiempo que pide que los salarios se adecúen a la situación real de cada empresa, el Gobierno trata por igual a todos los empleados públicos, como si todos fueran una misma cosa. O trata también por igual a los pensionistas, olvidando que la pensión mínima del sistema (nivel contributivo) se sitúa en 557,5 euros para mayores de 65 años sin cónyuge a cargo, cinco veces menos que los 2.460,20 euros en que ha quedado fijada la pensión máxima. O trata por igual a los 8.000 ayuntamientos del país, dando un incentivo negativo. Da lo mismo manejar las cuentas municipales con rigor que ser un manirroto, al fin y al cabo la motosierra no discrimina.
Más allá de esta incongruencia, lo que destaca es que haya optado por lo más fácil, en lugar de cerrar el grifo a las numerosísimas subvenciones y deducciones fiscales que de modo parasitario se han instalado en el sistema tributario.
El Gobierno –y el resto de administraciones- tenía a mano cerrar empresas públicas no rentables; enajenar sus participaciones en empresas cotizadas; privatizar las cajas de ahorros manteniendo una fuerte participación pública para garantizar la obra social; abrir al capital privado de AENA, Mercasa y el transporte ferroviario; y hasta, como propuso este jueves el ex ministro Lamo de Espinosa en ABC, lanzar una tercera desamortización desprendiéndose de los bienes comunales y fincas rústicas en poder de las comunidades autónomas y los ayuntamientos, y por los que se podrían obtener entre 7.700 y 21.000 millones de euros.
El copago selectivo o una racionalización del sector público administrativo ayudaría igualmente a eliminar grasa del Estado, sin que fueran necesarios plazos demasiados largos. Pero claro para eso hay que hacer política y no márketing. Y no parece que después del debate de ayer en el Congreso el Gobierno esté para hacer trabajo fino. Bastante tiene con mantenerse a flote, lo cual es un problema para un país con más de 4,6 millones de parados.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
12 COMENTARIOS
12 .- "Los recortes son una respuesta a las circunstancias".
El articulo clarificador y con verdades que van a tardar poco en comprobarse. Las prisas por crear una sensación de "cambio" en la politica de inacción, de derroche y de entrega a la ideología más trasnochada nos ha llevado a donde estamos y...a donde vamos a terminar que sin lugar a dudas es bastante peor de donde estamos.
Hubiera sido más creible y más efectivo haber empezado por tomar medidas más efectivas que las que se han tomado, y que van a servir para tener pocos días de "reposo" ante los llamados Mercados y que no es ni más ni menos que el nerviosismo de los acreedores ante la incapacidad del Gobierno de España para manejar la economía con un minimo de solvencia. Las AAPP salen casi indemnes de los "recortes"; la clase politica amaga ahorros; la industria amenazada con aumentos de costos en energía, impuestos, bajo poder adquisitivo de la ciudadanía y los que se añadirá; los servicios ahogados; el comercio oligopolistico marcando paso; el BOE sigue escupiendo subvenciones, ayudas...a sus "simpatizantes"... y todo lo que se les ocurre es decir que van a ahorras 15.000 millones. Nos vamos a enterar.
11 .-
Sr Sanchez,Irlanda que se encuentra en una situacion parecida a la nuestra,esta aplicando en toda su administracion el presupuesto en Base Cero,es decir cuestionandose todos los gastos desde su inicio.
Creo que si se introduce el copago en la sanidad,lo mas justo seria tambien revisar nuestra sistema impositivo y hacer que los que mas tienen y ganan tambien aporten mas en esta situacion de crisis.Si ademas Zapatero piensa intervenir,si no hay acuerdo entre las partes,en la cuestion laboral,lo minimo seria que tambien lo hiciera,como Berlusconi,en la lucha contra el fraude fiscal.
10 .- "La política de reducción generalizadas del sueldo de los funcionarios provocará un efecto arrastre en el sector privado, lo que significa que ya este año 2010 los salarios crecerán por debajo del 1%"
Otro que vive en los mundos de Yupi. Todavía no se ha enterado que en las empresas privadas hace ya un par de años que hay recortes de sueldo para evitar despidos, absorción del IPC con los complementos personales o subidas solo sobre el salario base. Por no hablar de despidos, ERES y reduciones de plantilla
9 .- La gestión de Gallardon va a ser utilizada por el PSOE como artillería pesada contra el PP. El problema no es que solo sea una demostración de un gestión orientada a que el político destaque al
precio que sea para seguir ascendiendo , sino que es una demostración de derroche , falta de control e incompetencia económica con consecuencias importantes para los ciudadanos. No se puede llegar a un ayuntamiento con AAA , donde estaba sobre la mesa el problema de la financiación, y crear una deuda de 8.000 millones en 4 años.
8 .- En gran parte de acuerdo con el articulista. Lo que se ha hecho es una CHAPUZA impuesta desde fuera, ya que ellos pagan. Seguramente a día de ayer era lo más fácil y lo que tranquilizará a los mercados al menos por un tiempo.
Hay que dar marcha atrás en el disparatado sistema autonómico. Cerrar o privatizar las 15 televisiones autonómicas que son una maquina de propaganda del cacique de turno y de perder dinero, cerrar las 200 representaciones o embajadas en el exterior que tienen las CCAA [ se dice pronto] LA REPRESENTACIÓN EXTERIOR DE ESPAÑA CORRESPONDE A LAS EMBAJADAS ya está bien de colocar a amiguetes del cacique de turno a base de esquilmar al contribuyente, se deben suprimir las diputaciones provinciales [ nido de ladrones de todos los partidos políticos] y que sus competencias las asuman las CCAA. Eliminar subvenciones a sindicatos y patronal, partidos políticos, fundaciones, sindicato de la ceja con sus artistas amigos... todo éso requiere tiempo y consenso entre los dos grandes partidos.
Ya sé que pido imposibles.