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BIOGRAFÍA
Carlos Sánchez.- 04/11/2009
Cuentan algunos historiadores que en el Madrid de 1898 -en plena debacle del antiguo imperio colonial- la vida transcurría con total normalidad. La capital, con medio millón de habitantes, era una ciudad sucia y hasta lúgubre, pero los madrileños seguían acudiendo al café y los toros como si no sucediera nada.
Un joven Miguel de Unamuno llegó a Madrid por aquellas fechas, y en uno de sus escritos recordó la impresión que le causó la villa y corte*. “El principal productor de ramplonerías en España son los cafés de Madrid”, decía el escritor vasco. “Madrid es un lugar de la Mancha donde viven los que dicen trivialidades y murmuran de los demás…” Y continuaba: “En este lugar no solo no alienta ningún Quijote, más ni siquiera ningún Sancho. Sólo persisten en él Sansón Carrasco y el cura, y el barbero, y otros de de la misma calaña”.
Esa impresión de un Madrid gris, feo y superficial en medio de una brutal crisis política y social es la misma que se llevó el escritor ruso Iliá Ehrenburg durante los años de la República, otro momento crucial de la Historia de España. A Ehremburg le llamó la atención en un delicioso libro, ‘España, República de Trabajadores’ la impostura de algunos madrileños, que obsesionados por mantener las apariencias primero se tomaban el vermú en una acera de la Gran Vía a la vista de todos, y a continuación, sin solución de continuidad, cruzaban de acera para sentarse en la terraza de enfrente a la altura de Chicote para tomar el café y la copa de anís, también dejándose ver. Ni que decir tiene que entre medias no existía almuerzo alguno. No había nada que llevarse a la boca, pero eso era lo de menos. Lo importante era mantener las apariencias.
Leyendo lo publicado en la mayoría de los medios de comunicación en las últimas semanas, uno llegaría a la conclusión de que este país no ha perdido nada menos que 1,5 millón de puestos de trabajo en los últimos 18 meses.
Leyendo lo publicado en la mayoría de los medios de comunicación en las últimas semanas, se puede llegar a la conclusión de que algo parecido ocurre en la España actual. Da la sensación de que es mentira que este país haya destruido nada menos que 1,5 millones de puestos de trabajo en los últimos 18 meses. O que el desempleo vaya a escalar hasta más allá del 20% en los próximos trimestres. O que la deuda pública y privada represente ya a 2,5 veces el PIB, lo cual hipoteca el futuro de las próximas generaciones. O que el sector público se vaya a gastar este año 110.000 millones de euros más de lo que vaya a recaudar. Aquí el tema es la batalla por Caja Madrid o las demenciales palabras de un vicealcalde al que Gallardón debería ponerle una calle.
Es verdad que se habla de la crisis económica cada vez que algún instituto público o privado anuncia cualquier indicador relevante, pero desde que estallara el caso Gürtel (y sus múltiples derivadas) en los cenáculos del poder -los cafés madrileños de los que hablaba Unamuno- no se habla de otra cosa que de la crisis del PP. Es cierto que la zozobra en que vive el Partido Popular merece más de una portada y hasta un diccionario del disparate político, pero parece evidente que hay una desproporción entre lo que realmente interesa a la ciudadanía y lo que con tanto ardor guerrero cuentan los medios de comunicación.
No se trata de un comentario hecho a humo de paja. La última encuesta del CIS revela nítidamente que los problemas que más preocupan a los ciudadanos tienen que ver con el desempleo y la situación de la economía, pero también con lo que los entrevistadores del CIS denominan clase política (en tercer lugar). Y el resultado no puede ser más desalentador para los afectados. Los partidos se han convertido más en un problema que en una solución, lo cual es un verdadero drama para un país que si no lo remedia se habrá llevado por delante al final de la recesión más de dos millones de puestos de trabajo.
La historia ha dado cuenta de cómo en algunas ocasiones crisis políticas han acabado por convertirse en crisis económicas; pero es más raro encontrar situaciones a la inversa. Crisis económicas que deriven en una crisis de legitimidad del sistema político. Y todo indica que ese escenario es hoy algo más que una probabilidad entre cien. El desapego de la ciudadanía con su clase política -y periodística- va en aumento, y eso es lo mismo que poner piedra a la recuperación económica y a la propia credibilidad de los medios de comunicación.
*Actas del XIII Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
8 COMENTARIOS
8 .- Vamos comparar al marques de Salamanca,que construyo en tiempos de Isabel II y Alfonso XII el ensanche de Madrid y San Sebastian y lo podemos comparar con el amigo de Pepe Bono el Pocero y que conste que Seseña no es lo peor que se ha hecho en la España cutre de Zapatero,pero claro comparar el San Sebastian del XIX con lo otro,o el isabelino Plan Cerda de Barcelona,vamos comparar a la Barcelona del plan Cerda con la del pelotazo o a cualquier ensanche del XIX de cualquier ciudad española con lo de ahora, me rio yo de la historiografia izquierdista,se pueden ir a paseo.
7 .- Madrid una ciudad sucia y lobrega en 1898,dice el progreta este,pues ya nos gustaria que en España se hiciese el urbanismo de La Restauracion,plan Cerda en Barcelona verdad igualito que el urbanismo de ahora o el ensanche del Marques de Salamanca que por cierto fue quien tambien urbanizo San Sebastian,de hecho los solares de San Sebastian lo libraron de la ruina al final de su vida,es lo que pasa cuando la historia de España la cuenta una ultraizquierda casposa e ignorante.
6 .- Pues no me extraña que Unamuno, al llegar a Madrid, soltara toda esa serie de chorradas. Sólo hay que leerle cuando evoca su juventud en Bilbao:
"éramos muy pocos los que, despreciando las corridas y los festejos veraniegos de Bilbao, buscaban las soledades del monte para derramar allí lágrimas por la esclavitud de la patria, leer a Rosseau, recitar a Ossian e invocar a los héroes de las leyendas de Chaho y Arana".
No hay nada como leer las obras de alguien para hacerse una idea bastante aproximada de su personalidad. Eso sí, hay que leerlo completito.
5 .- Felicidades por el artículo y po el santo!
De alguna forma hay que evadirse,pero vivimos en la sociedad de aparentar, no tengo un duro, pero me paseo en el descapotable.
la crisis nos va a traer humildad, eso es bueno!
y si no vamos a los bares a toamr el vermú, iran cerrando y se destruirán más puestos de trabajo... como desgraciadamente está ocurriendo..
;Lástima de partidos polIticos, que sólo hablan de ellos mismos
SEÑORES, LOS PROBLEMAS ESTAN FUERA NO DENTRO DE UDS QUES E CREEN EL OMBLIGO DEL MUNDO
4 .- En realidad es al revés, señor Sánchez. Detrás de las crisis políticas hay siempre una causa económica. Repase una de las más importantes, la Revolución Francesa, y lo verá.