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OPINIÓN
MIENTRAS TANTO ,  Carlos Sánchez

El Estado sale en auxilio de los zombis

BIOGRAFÍA

Quise ser periodista para viajar; pero al final algo debió fallar y he acabado siendo una especie de tecnócrata del periodismo económico. No me quejo. Ello me permite aprender todos los días y contar lo que sucede. Sin apriorismos y sin necesidad de echar mano de los célebres espejos deformantes que colgaban del Callejón del Gato, y que tanto asombraban a Valle-Inclán. Nací en Madrid en el mismo año en que Bardem estrenó Calle Mayor y soy Licenciado en Ciencias de la Información. He escrito un par de libros sobre el capitalismo español y trabajado en radio, televisión y prensa escrita. Y al final he descubierto que Internet es todo eso y algo más. Carlos Sánchez es subdirector de El Confidencial.

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Carlos Sánchez - 23/04/2010

El profesor Luis Garicano ha rescatado de un cierto olvido el término zombi para referirse a los bancos y cajas de ahorros que siguen pululando por el espectro financiero como muertos vivientes. Se trata de entidades sin ningún futuro, y en algunos casos cerca de la quiebra; pero que continúan dando guerra gracias a las ayudas públicas.

El término zombi hizo furor hace poco más de un año -en medio del colapso del sistema financiero-, y desde entonces se ha generalizado su uso. En esta categoría podría incluirse a Viajes Marsans, cuyos administradores han sido incapaces de detener el vendaval que se les venía encima desde que en noviembre del año pasado PriceWaterhouse Coopers se negara a firmar las cuentas de la empresa. Ni que decir tiene que cuando un auditor se niega a firmar la contabilidad de una compañía es que algo muy gordo está pasando, pero probablemente por esa tendencia innata a esperar que la tormenta escampe, la situación económica de Marsans se ha ido deteriorando. Hasta el punto, y como es conocido, que IATA le ha retirado la licencia para seguir vendiendo billetes.

Lo más curioso del asunto, sin embargo, es que en esta ocasión no ha sido el Estado quien ha salido en su ayuda (al menos en público), sino Iberia, lo cual es cuanto menos chocante. El hecho de que Caja Madrid -principal accionista de Iberia- sea también acreedor de Díaz Ferrán, puede explicar lo sucedido. Pero más allá de este ejercicio de ‘solidaridad’ empresarial, lo relevante es conocer si merece la pena alargar la agonía de miles de empresas inviables.  Se trata de un debate fundamental pero que una vez más está ausente del discurso político. El resultado no puede ser otro que una metástasis en buena parte del tejido productivo.

Esto sí es mucho más preocupante que el hecho de que una determinada compañía -por muy importante que sea- caiga atrapada por la crisis.

"La debilidad de algunas cajas pone en tela de juicio la credibilidad del conjunto del sistema financiero, lo que explica que el spread que tienen que pagar los agentes económicos por endeudarse se haya ensanchado"

El caso de Viajes Marsans no es, desde luego, el único. El Gobierno mantiene con respiración asistida a buena parte del sector inmobiliario gracias a una política que favorece claramente al ‘ladrillo’; mientras que, por su parte, el Banco de España apuntala a buena parte del sistema financiero mediante una política de valoración de activos extremadamente conservadora, y que permite sostener artificialmente altos el precios de los pisos en los balances del sistema financiero. Como explica el profesor Garicano,  como resultado de esta insensata política de guardar los cadáveres en el armario, el crédito inmobiliario no ha caído prácticamente nada desde el comienzo de la crisis. Permanece estable en alrededor de 325.000 millones, con lo que el porcentaje de crédito destinado a los promotores ha pasado de representar el 17,35% de todo el crédito al 17,6%. Es decir, que la economía está dedicando en estos momentos mayor proporción de sus recursos a los promotores que antes de la crisis. Ver para creer.

Coste de oportunidad

Está fuera de toda duda que una de las funciones del Estado moderno es poner las condiciones para que la actividad de las empresas se desarrolle en un marco adecuado. Y por eso está universalmente aceptado que ante una caída brusca de la demanda -como es el caso actual- los poderes públicos deben ayudar a mantener el aparato productivo. Lo ha hecho tanto la derecha como la izquierda en todo el planeta. Pero dicho esto, lo que no parece razonable es que esta política sea indiscriminada, lo que provoca distorsiones económicas de indudable transcendencia. A unas empresas se les deja caer y a otras no, despreciando olímpicamente el coste de oportunidad que toda política de ayudas conlleva. Se protege a determinados segmentos productivos por su capacidad de influencia sobre la Administración, sin tener en cuenta que otros sectores podrían aprovechar mejor el auxilio del Estado. ¿Se imaginan lo que mejoraría el sistema judicial o educativo con sólo la mitad de los 17.000 millones de euros que va a gastar el Estado en infraestructuras de forma extraordinaria?

El caso más evidente se localiza en el sistema financiero, culpable de parte del ensanchamiento de la prima de riesgo de España. El propio Estado, con su alocada política de endeudamiento, ha hecho el resto. La debilidad de algunas cajas está poniendo en tela de juicio la credibilidad del conjunto del sistema financiero, lo que explica que el spread que tienen que pagar los agentes económicos por endeudarse se haya ensanchado. El encarecimiento no sólo perjudica a los poderes públicos, que tienen que abonar más por sus emisiones de deuda, también a las empresas y a las propias entidades sanas, lo cual es un auténtico desastre. Fundamentalmente porque pone en riesgo su supervivencia. Es decir, que para salvar a determinadas compañías se está enterrando a otras.

Se trata de una política errónea que sólo retrasa el fin del ajuste. Y ello explica en buena medida que España vaya a salir de la crisis más tarde que la inmensa mayoría de las economías avanzadas, como ha puesto de manifiesto el FMI.  No es, desde luego, el único motivo, pero parece razonable pensar que no tiene sentido sostener de manera artificial sectores obsoletos o sobredimensionados que sólo consumen capital, ya sea público o privado.

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 4 COMENTARIOS

4 .- Me parece que donde el autor dice "indiscriminada" quiere decir lo contraio: ARBITRARIA

Saludos

Elphin

3 .- Después de pensarlo dos veces, me estaba pareciendo raro que hubiese usted defendido el Kurzarbeit para España. Tirando de hemeroteca compruebo que, efectivamente, no fue lo que usted hizo. Por favor, acepte mis disculpas.

psghe

2 .- Si mal no recuerdo, no hace mucho hablaba usted de las bondades del Kurzarbeit alemán [aquello de mandar a los empleados a casa hasta que escampe, pagado mitad por la empresa, mitad por el Estado vía fondo de desempleo]. Entonces ya comenté el peligro de aplicar este tipo de subvenciones a empresas condenadas a desaparecer de todos modos.

psghe

1 .- Si a alguien le viene pintado el término zombie es al gobierno del inútil,pululando frente a la crisis como un muerto viviente.

"¿Se imaginan lo que mejoraría el sistema judicial o educativo con sólo la mitad de los 17.000 millones de euros que va a gastar el Estado en infraestructuras de forma extraordinaria?",perfectamente nos lo imaginamos y la respuesta es NADA,sería cargar en el gasto a perpetuidad como la condición de funcionario lleva a aparejada,17.000 millones anuales más,porque educación y justicia no necesitan mas dinero,necesitan empleados que trabajen.

Unos funcionarios que tras los traspaso de competencia autonómicos en un periodo de 7 años de media tras el traspaso incrementan su sueldo un 50%,a la vez que en el mismo pocentaje se aumentan las plantillas y se reduce su jornada laboral,¿ha visto alguna mejora en el servicio?.

España,es el país UE con más médicos por habitante y más profesores por alumno,estos últimos además los mejor pagados de la unión,¿cree que es cuestión de dinero?,somos el país UE que mayor porcentaje de su presupuesto dedica al gasto de personal,el 60% de los 170.000 millones del presupuesto,y usted quiere seguir alimentando al zombi.

iluminati

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