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OPINIÓN
MIENTRAS TANTO ,  Carlos Sánchez

“Todos invocan el dulce nombre de la patria…”

BIOGRAFÍA

Quise ser periodista para viajar; pero al final algo debió fallar y he acabado siendo una especie de tecnócrata del periodismo económico. No me quejo. Ello me permite aprender todos los días y contar lo que sucede. Sin apriorismos y sin necesidad de echar mano de los célebres espejos deformantes que colgaban del Callejón del Gato, y que tanto asombraban a Valle-Inclán. Nací en Madrid en el mismo año en que Bardem estrenó Calle Mayor y soy Licenciado en Ciencias de la Información. He escrito un par de libros sobre el capitalismo español y trabajado en radio, televisión y prensa escrita. Y al final he descubierto que Internet es todo eso y algo más. Carlos Sánchez es subdirector de El Confidencial.

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Carlos Sánchez - 10/03/2010

Uno de los textos políticos más lúcidos sobre la historia de España lo redactó en 1873 un monarca italiano. Lo escribió Amadeo de Saboya, quien llegó a Madrid para reinar un país ingobernable, y que dos años después de desembarcar en el puerto de Cartagena volvió a casa frustrado por la experiencia. El segundo hijo del rey de Italia se fue de España escarmentado por tanta vileza que vio en las camarillas de palacio y desengañado por ese ambiente asfixiante que se vivía en los mentideros de la villa y corte.   

“España vive en constante lucha”, sostenía el monarca en el momento de su abdicación. Y sin perder un instante arrastraba su pena con  terribles palabras que merecen ser glosadas. Son, probablemente, las más amargas de la reciente historia política de España.

“Si  fueran extranjeros los enemigos de su dicha”, decía el Duque de Aosta, “entonces, al frente de estos soldados tan valientes como sufridos, sería el primero en combatirlos; pero todos los que con la espada, con la pluma, con la palabra agravan y perpetúan los males de la nación son españoles; todos invocan el dulce nombre de la patria; todos pelean y se agitan por su bien, y entre el fragor del combate, entre el confuso, atronador y contradictorio clamor de los partidos, entre tantas y tan opuestas manifestaciones de la opinión pública, es imposible afirmar cuál es la verdadera, y más imposible todavía hallar remedio para tamaños males. Los he buscado ávidamente dentro de la ley y no lo he hallado. Fuera de la ley no ha de buscarlo quien ha prometido observarla”.

Como le sucediera al Duque de Aosta, el hastío, el aburrimiento intelectual y hasta el adocenamiento comienza a pasar factura a la sociedad española. Incapaz de movilizarse ante tamaño desastre. Un extranjero que visitara España por estas fechas –como aquellos románticos ingleses del XIX- se quedaría sorprendido por la calma chicha que reina en un país con el 20% de paro, y que sólo dos años se ha llevado por delante una de cada diez empresas cotizantes a la Seguridad Social. Un país, en suma, cuya crisis no sólo es la más formidable desde hace medio siglo; sino que, además, está golpeando con especial virulencia a los sectores menos favorecidos de la sociedad. Porque si algo está claro en esta crisis es que se está cebando en los pobres como nunca antes había sucedido en ninguna otra recesión.

La crisis va por barrios. El empleo entre los trabajadores con actividades de mercado cayó el año pasado un 5,5%. Por el contrario, entre aquellos que trabajan en servicios de no mercado la ocupación creció un 2,4%

No son ganas de amargar la vida, pero algunos datos desmontan esa absurda idea de que se gobierna para los más necesitados. El paro, por si alguien no lo recuerda, alcanza un  estratosférico 28% entre los trabajadores con estudios bajos, que son, precisamente, quienes tienen menos salarios y peores condiciones de vida. Triplica, por lo tanto, la tasa de desempleo que se manifiesta entre quienes tienen estudios altos (8,8%), y se mantiene todavía muy lejos del 20,2% que se alcanza entre los trabajadores con estudios medios.

Contratos precarios

Y entre los colectivos más necesitados están los inmigrantes, cuya tasa de desempleo se sitúa en el 29,7%, muy por encima del 16,8% que se alcanza entre los trabajadores autóctonos. Pero no sólo eso. Son, precisamente, los contratos más precarios los que sufren en mayor medida los rigores de la crisis. En 2009, mientras que el empleo entre los trabajadores con contrato indefinido cayó únicamente un 0,9%, en el caso de los temporales el descenso fue de nada menos que del 18,4%, lo que demuestra que la crisis va por barrios, que diría el castizo.

No es nada nuevo, pero sigue sorprendiendo cómo en este país continúa habiendo colectivos que se mantienen protegidos contra las inclemencias del tiempo; mientras al mismo tiempo caen chuzos de punta sobre otros más precarios y en peores condiciones de salida. El Banco de España, a partir de la Encuesta de Población Activa (EPA), ha estimado que el empleo entre los trabajadores con actividades destinadas al mercado (donde entra en juego la oferta y la demanda) cayó el año pasado nada menos que un 5,5%. Por el contrario, entre aquellos que trabajan en servicios no destinados al mercado la ocupación creció un 2,4%.

Datos, datos y más datos que sólo ponen de manifiesto la asimétrica distribución de la carga de la crisis, lo que desenmascara ocurrencias descabelladas como decir que se sube el IVA para pagar las prestaciones por desempleo. ¿Que pasará si baja el coste del desempleo?, ¿Bajara el impuesto que grava el consumo? La subida del IVA la pagarán los menores niveles de renta, como ha quedado acreditado en este estudio. Y mientras tanto, esa España adocenada y conservadora que no quiere cambios insiste en dejarlo todo como está. O lo que es todavía más grotesco, repite una y otra vez esa majadería intelectual que habla de encontrar una salida 'social' a la crisis. Como si el paro afectara sobre todo a quienes tienen empleo fijo, a los altos salarios en comparación con la media o a los que están protegidos por pertenecer a sectores ajenos al funcionamiento del mercado.

Ese es el meollo del asunto. El ajuste económico finalizará en uno o dos trimestres, y el gran peligro que corre la economía española es confundir recuperación con estancamiento. O si se prefiere con estabilización, lo que sería lo mismo que condenar a dos millones de ciudadanos que han perdido su empleo a pagar los platos rotos de la crisis, mientras que los otros 17 millones que han conservado su puesto de trabajo ven el camino despejado. A esa España insolidaria y sin altura de miras se refería Amadeo de Saboya cuando abandonó este pais por la puerta de atrás. Como dijo Federico Engels, Amadeo fue el primer "rey en huelga". Un rey, como proclamó Pí y Margall, que "nada hizo, pero nada le dejaron hacer sus mismos hombres".

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 29 COMENTARIOS

29 .- "El paro ... alcanza un estratosférico 28% entre los trabajadores con estudios bajos ... Triplica ... la tasa de desempleo que se manifiesta entre quienes tienen estudios altos [8,8%], y se mantiene todavía muy lejos del 20,2% que se alcanza entre los trabajadores con estudios medios."

Me alegro de todo esto. Aunque ya no vivo en Espanya ni pienso volver a medio plazo, creo que es bueno para un país dar la senyal inequívoca de que el que se esfuerza obtiene recompensa. Lo de que un albanyil gane 3 veces más que un científico, senyores, no lleva buen puerto...

dnc

28 .- #23 Claro que formo parte del rebaño, pero de los sufrientes sin culpa en el despropósito. Además hay varias clases de ovejas: las lachas son de categoría especial. Ya sabía que era estupenda. Me lo decía mi amatxu de pequeña.

Como decía aquel, no nos quejemos que todo es MERECIDO.

SONIA VOSSLER

27 .- #26 Perdón por el último pésimo post. Ha sido la maldita desgana. Quise decir:

En fin sr. Sánchez, que venía yo con poca gana y ningún entusiasmo y no parece que, los de estoloarreglamosentretodos.org, una vez cobrada la suma dedicada a la campaña, hayan hecho algo útil para que vd. nos lo contara hoy eufórico.

JOTALE

26 .- En fin sr. Sánchez, que venía yo con poca gana y ningún entusiasmo y no parece los de estoloarreglamosentretodos.org, una vez cobrada la suma dedicada a la campaña parece que muy poco han hecho para que vd. nos lo contara hoy eufórico.
Así que acompañándole en el sentimiento, le dejo con Quevedo. Es lo más apropiado al momento presente que se me ha ocurrido.

Miré los muros de la patria mía
si un tiempo fuertes, ya desmoronados,

de la carrera de la edad cansados,

por quien caduca ya su valentía.

Salíme al campo, vi que el sol bebía
los arroyos del hielo desatados,

y del monte quejosos los ganados

que con sombras hurtó su luz al día.

Entré en mi casa; vi que amancillada
de anciana habitación era despojos;

mi báculo, más corvo y menos fuerte;

vencida de la edad sentí mi espada
y no hallé cosa en que poner mis ojos

que no fuese recuerdo de la muerte.


D. Francisco de Quevedo.


JOTALE

25 .- Buenas tardes sr. Sánchez. Veo que hoy le ha podido la melancolía, ha dejado un poco de lado la economía de los números y ha comprobado que el español medio ya no es capaz de moverse ni sintiendo vacía su andorga. ¡Que se le va a hacer!.
D. Amadeo al menos puso el dedo en la llaga de los intrigantes palaciegos, dispensadores y compradores de favores, mangantes de alcurnia o de bolsa, lo que no dejaba de abrigar una esperanza, que el pueblo llano, mudo convidado de piedra forzoso en el gallinero de aquella fiesta de ilustres, algún día despertaría merced a la educación y España sería un país distinto.
Ese consuelo es el que hoy no tenemos, sr. Sánchez. Dizque ya somos ciudadanos y no súbditos; excepto al ungido por la gracia de Dios y de un ferrolano, escogemos a los servidores de la Patria y de nosotros. Hasta nos cuentan que nuestro reino es una democracia por si alguno no nos hemos percatado de ello, y aquí nos tiene, al final del trayecto que nuestros abuelos soñaron para llegar donde nosotros estamos ahora.
Pero lo que hay no nos gusta, excepto a las ovejas. El engaño de las palabras y la apariencia sobre la esencia; la letra sobre el espíritu.
¿Y ahora que?.

JOTALE

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