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OPINIÓN

¿Compraría un coche de segunda mano al gobernador del Banco de España?

BIOGRAFÍA

Quise ser periodista para viajar; pero al final algo debió fallar y he acabado siendo una especie de tecnócrata del periodismo económico. No me quejo. Ello me permite aprender todos los días y contar lo que sucede. Sin apriorismos y sin necesidad de echar mano de los célebres espejos deformantes que colgaban del Callejón del Gato, y que tanto asombraban a Valle-Inclán. Nací en Madrid en el mismo año en que Bardem estrenó Calle Mayor y soy Licenciado en Ciencias de la Información. He escrito un par de libros sobre el capitalismo español y trabajado en radio, televisión y prensa escrita. Y al final he descubierto que Internet es todo eso y algo más. Carlos Sánchez es subdirector de El Confidencial.

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Carlos Sánchez.-  07/10/2010

La palabra zascandil tiene una definición anacrónica en el diccionario de la Real Academia. En su primera acepción, habla de un hombre (¿por qué no una mujer?) ‘despreciable, ligero y enredador’. Es evidente que en el lenguaje coloquial actual nadie utiliza ese término para hablar de un ser ‘despreciable’, sino más bien  de una persona un tanto superficial o intrigante, pero con escasa capacidad para hacer daño. Un zascandil viene a ser una especie de metomentodo.

Desde luego, nada que ver con el origen del término, que responde a una onomatopeya formada por las voces ‘zas’ y ´’candil’, nacida cuando un sujeto con aviesas intenciones apagaba de un garrotazo los candiles que iluminaban las vías públicas para robar al incauto transeúnte. Por eso, un zascandil era -ya no lo es- un sujeto sospechoso.

La Real Academia se ha quedado con la vieja acepción, pero debería cambiarla. Exactamente igual que ha hecho el gobernador del Banco de España, que ahora echa en falta instrumentos de supervisión para controlar el déficit público. Textualmente, ha dicho que hay que reforzar los procedimientos de seguimiento y supervisión de la ejecución presupuestaria. Sostiene ahora Fernández Ordóñez que en el caso de que se detecten desviaciones “se debe responder con la rápida puesta en marcha de medidas que las corrijan”.

El actual inquilino del viejo caserón de Cibeles tiene mucho de zascandil en su acepción actual. Dicho sea con todo respeto. Lleva más de 30 años en la vida pública, y desde entonces ha saltado de un lugar a otro como una especie de culo de mal asiento, que diría un castizo. Ora, la política económica; ora, la competencia; ora, el mercado de la energía; ora, la hacienda pública; ora, el látigo del PP en materia económica desde el grupo Prisa…  En fin, un largo historia que le ha llevado -como no podía ser de otra manera- a acumular algunas contradicciones. Probablemente no más que otros zascandiles (y supervivientes) de la vida política que sostienen una cosa cuando están en el Gobierno y otra muy distinta cuando están en la oposición. Como se sabe, un viejo vicio de la clase política.

“La experiencia demuestra que la estabilidad [presupuestaria] no se logra por decreto”, decía Fernández Ordóñez cuando era número dos de Solbes. Ahora piensa lo contrario

Un alegato conmovedor

Pero el alegato que hizo este martes en la Comisión de Presupuestos del Congreso, conmueve. O clama al cielo, que se decía en la vieja dramaturgia del XIX. Fernández Ordóñez echa en falta ahora instrumentos para actuar de manera inmediata contra el déficit, pero obvia que fue precisamente con una ley aprobada cuando él era secretario de Estado de Hacienda (con Solbes como ministro) cuando el Gobierno modificó -para suavizarla, no para endurecerla- la antigua Ley de Estabilidad Presupuestaria.

La ley obligaba a corregir de forma automática los desequilibrios fiscales en el momento de producirse y no ‘a lo largo del ciclo económico’, como se introdujo en la nueva norma. Y con ese objetivo se obligaba a las administraciones públicas a presentar un plan de saneamiento creíble en el momento de aparecer el desequilibrio fiscal.

Fernández Ordóñez fue el padre de la nueva criatura. Solbes también, pero ya se sabe que la autoridad nunca ha sido el fuerte del vicepresidente. “La experiencia demuestra que la estabilidad no se logra por decreto”, decía el gobernador en este impagable artículo publicado en una revista oficial -Información Comercial Española- en noviembre de 2005. Pero no sólo eso. En un arranque de sinceridad, el gobernador  aseveraba que “la fijación de un objetivo de equilibrio año a año, sin tener en consideración la fase del ciclo económico, carece de fundamento económico”. Y para rematarlo sostenía que el objetivo de estabilidad de cada región “se establecerá a través del diálogo bilateral previo entre el Estado y cada comunidad autónoma sobre su propuesta de objetivo”.

Como se ve muy lejos del tono coercitivo que quiso impone el gobernador el martes en su comparecencia parlamentaria. ¿Qué ha cambiado? Pues simplemente el hecho de que el gobernador  se ha dado un baño de realidad y ya no ejerce de zascandil de la vida económica. Bienvenido.

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 18 COMENTARIOS

18 .- #17 Gallegón. Cuando el PP ganó las elecciones en 1996 Barea continuó diciendo verdades como puños, pero con el PP en el poder esas verdades eran molestas para Mr. Aznar y le pusieron mordaza al profesor.

alberto97

08/10/2010, 10:49 h.

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17 .- Periodista don Carlos Sánchez: Lo que pide MAFO es lo que tenía Aznar. Una ley de control presupuestario, y un gran CONTROLADOR, que era el incómodo profesor Barea, que todavía vive y está en plena forma. Que le sugiera a ZP que nombre al viejo profesor Barea CENSOR presupuestario con plenos poderes, como hizo Aznar, y los presupuestos se cumplían.¡No le quepa duda!

gallegon

07/10/2010, 19:22 h.

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16 .- #13 Pues solo puedo animarle a que termine el libro y nos lo comunique aqui, para comprarlo, obviamente.

Un saludo y no olvide decirnoslo.

Myrmidon

07/10/2010, 18:21 h.

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15 .- #10 Yo no le aconsejaría que lo comprara. Si fuera una " bicoca " ,se lo vendería a alguno de sus allegados.
Si lo vende libremente....lagarto, lagarto. Un saludo

jarrilla

07/10/2010, 17:02 h.

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14 .- #13 Ese es el problema, instituciones que no sirven para nada, porque el sujeto que la ocupa entiende su actividad como solo informativa, y que la responsabilidad la sostiene su inmediato superior.

Ya para que un consejo de ministro, para que tribunales superiores, yo recibi ordenes de mis superiores.... No, por ahi no va la solucion.

Solo el castigo o repromenda feroz a aquellos con responsabilidad podra cambiar el modelo poplitico actual. Si seguimos transiginedo y canalizando a lo personal el pecado de todos, asi no vamos bien.

Outlander

07/10/2010, 15:03 h.

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