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OPINIÓN

La España imposible de Rajoy

BIOGRAFÍA

Quise ser periodista para viajar; pero al final algo debió fallar y he acabado siendo una especie de tecnócrata del periodismo económico. No me quejo. Ello me permite aprender todos los días y contar lo que sucede. Sin apriorismos y sin necesidad de echar mano de los célebres espejos deformantes que colgaban del Callejón del Gato, y que tanto asombraban a Valle-Inclán. Nací en Madrid en el mismo año en que Bardem estrenó Calle Mayor y soy Licenciado en Ciencias de la Información. He escrito un par de libros sobre el capitalismo español y trabajado en radio, televisión y prensa escrita. Y al final he descubierto que Internet es todo eso y algo más. Carlos Sánchez es subdirector de El Confidencial.

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Carlos Sánchez.-  04/06/2011

Dicen que Mariano Rajoy está tranquilo. Muy tranquilo. Probablemente, demasiado tranquilo. Habla con Rato, con Fernando Becker, con Pizarro, con Guindos y con Francisco González. Y hasta ha aprendido a decir Salvador Alemany en catalán. Sigue convencido de que su estrategia pasa por dejar que el Gobierno se suicide, y en eso está. Mientras eso ocurre, machaca una y otra vez con la idea de la austeridad fiscal. Obviamente necesaria, pero insuficiente.

Se equivoca Rajoy si piensa que sólo con recortes España saldrá de la crisis. Hace falta una nuevo arquitectura institucional que pasa por una revisión a fondo de la Constitución, para lo cual, sin duda, es necesario un gran pacto con el PSOE. Y desde luego deseable con CiU. El PNV es un verso suelto y hará lo que le convenga electoralmente en cada momento. Si algo ha demostrado la historia de España en los dos últimos dos siglos es que sólo cuando se han hecho reformas legislativas de calado -y no meros ajustes del gasto público mediante la imposición de techos presupuestarios- este país ha salido adelante. Zapatero ha demostrado mejor que nadie que el voluntarismo político sólo conduce a la ruina. Ayuda a ganar elecciones (como en 2008), pero destruye país. Reformar no es exactamente lo mismo que recortar, aunque lo parezca.

Ocurrió en los primeros años de la Transición y más tarde con la incorporación de España a la Unión Europea. Pero desgraciadamente ese empuje modernizador se ha ido apagando. Ni siquiera el primer Gobierno del PP, con un fuerte impulso renovador, fue capaz de articular un  nuevo modelo productivo.

Es verdad que la situación en 1996 era angustiosa -un 22,7% de paro inmediatamente antes de las elecciones-, pero la pujanza de la marca España durante la década prodigiosa tiene que más que ver con la existencia de unas circunstancias económicas excepcionales (relacionadas con la incorporación a la unión monetaria y el acceso al dinero barato y abundante) que con el nacimiento de un tejido productivo eficiente y competitivo. Y  mucho menos con la creación de una nueva cultura económica destinada a poner en valor el trabajo y la iniciativa individual.

Como alguien dijo, el euro es un paraguas que te protege de las inclemencias y hasta de las tormentas financieras, pero hay que saber aguantar su formidable peso bajo la lluvia.

Se necesitaría una España y media para cumplir los estatutos de autonomía que de forma caprichosa e infantil (y hasta irresponsable) ha aprobado el parlamento

Para lograr ese objetivo no hay más remedio que poner al día la Constitución. Recortar el gasto público sólo es un parche o una solución a la desesperada si, en paralelo, no se avanza hacia un Estado federal con el objetivo de hacer coherentes los gastos con los ingresos. Es ridículo seguir pensando que la Administración central recauda y luego reparte los ingresos entre las comunidades autónomas mediante transferencias, lo que produce clientelismo político. Y hasta chantaje parlamentario. El Consejo de Política Fiscal y Financiero es, en este sentido, un órgano inservible en su actual configuración.

Son los Gobiernos regionales quienes deben disponer de sus propios recursos mediante tributos autonómicos en el marco de una política tributaria coordinada y, al mismo tiempo, competitiva. Asegurando un mínimo de bienestar para el conjunto del país. Y, en todo caso, incluyendo el concepto de equilibrio fiscal en la propia Constitución -y no sólo en leyes de estabilidad presupuestaria- bajo un régimen sancionador.

Paradojas autonómicas

La mayoría lo desconoce, pero lo cierto es que la revisión de los Estatutos de autonomía ha creado una situación paradójica. Como ha puesto de relieve este estudio del investigador Vicente Cucarella, si cada comunidad pudiera hacer realidad lo que ha incorporado en su respectivo Estatuto respecto de la inversión del Estado en su territorio (modelo catalán), la suma sería equivalente al 146% del PIB español. O dicho en otros términos, se necesitaría una España y media para cumplir los estatutos de autonomía que, de forma caprichosa e infantil (y hasta irresponsable), ha aprobado el parlamento. Como se ve, un absurdo intelectual que sólo puede corregirse con la vuelta la racionalidad.

No sólo en relación al modelo autonómico. También respecto del actual modelo de diálogo social, más amortizado que un Ford Escort, que decía el otro día un lector de este periódico. No da más de sí, y eso explica en buena medida la parálisis que sufre España cada vez que hay que hacer reformas. El último ejemplo, la reforma de la negociación colectiva.

Lo primero que debe hacer Rajoy es olvidarse de dejar en manos de sindicatos y empresarios las reformas que necesita este país. La llamada concertación social tuvo justificación durante los primeros años de la Transición, y evidentemente que dio sus frutos, pero hoy es simplemente inútil. Empresarios y sindicatos deben volver a los tajos, a los centros de trabajo, y dejar que el parlamento legisle, incluso con autonomía respecto del poder ejecutivo. La existencia de diputados con brazos de madera es una antigualla que este país no se puede permitir.

Rajoy tiene las manos libres. Incluso ha sabido esquivar el abrazo del oso con el que le obsequian algunos medios de comunicación preparados para hacer caja tras un hipotético triunfo del PP

Rajoy cuenta con una ventaja. Al contrario que Rodrigo Rato, no se ha rodeado de una camarilla que está al acecho para asaltar el poder. Habla con unos y con otros, pero a nadie le ha prometido nada. Ni siquiera una cartera. Tiene las manos libres. Incluso ha sabido esquivar el abrazo del oso con el que le obsequian algunos medios de comunicación preparados para hacer caja tras un hipotético triunfo del PP.

No le gustan las moquetas, y esa es una buena señal en una España acostumbrada a pactar cuestiones de Estado en los cenáculos de poder. No es casualidad que el único sector económico en el que este país es líder a nivel mundial sea el de las concesionarias, lo  cual refleja la capacidad de influencia –y hasta de medrar- de algunos prebostes de la economía.

Rajoy ha hecho una cosa inteligente, que es volver al despacho. Algo que se agradece en un país en el que se confunde el liderazgo político con la capacidad y la soltura para comentar la actualidad política ante los periodistas. El caso de Rubalcaba es de libro.

APR -o Alfredo, como prefieran- habla y habla sin parar y no dice nada. Su logomaquia no tiene límites. Ha convertido los consejos de ministros en una tertulia, pero sin una idea brillante. Se apoya sólo en chascarrillos y en gracietas de medio pelo, pero no hay altura intelectual por ningún lado. Lo que dijo el pasado viernes sobre la reforma del sistema financiero que ese mismo día aprobó el Gobierno demuestra su escasa predisposición a la lectura. Ni siquiera a las referencias del Consejo de Ministros.

Él mismo lo ha reconocido recientemente. El día en que fue elegido candidato fue el primero que habló en un comité federal de su partido, algo que dice todo del personaje. La vuelta al despacho de los dirigentes políticos -aunque no sea oval- es, sin duda, la mejor opción para un país en crisis. Y lo peor que puede hacer ahora Rajoy es cambiar sus paseos por el monte de Aravaca por moquetas y falso tronío. Muchos lo van a intentar.

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 322 COMENTARIOS

322 .- Sr. C.Sanchez me ha gustado como ha definido a RUBALCABA. Parece
un charlatan de feria, que no para de hablar y siempre dice lo
mismo. Y se fija cuando habla, mueve las manos de un lado al otro
juntando los dedos que parece que va a salir volando.

Pero lo peor es que no contesta a las preguntas que le hacen.Cuenta
un rollo, que nadie se cree, y hasta otra rueda de monologo.

Este hombre no tiene credibidilidad ninguna, su pasado politico
oscuro y casi delictivo, lo incapacita, para dirigir España.

Yo creo que ZP.ha querido suicidarse agarrado del su dedazo RUBAL-
FAISAN.

elhispano

06/06/2011, 18:31 h.

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321 .- Hay muchos que no confian en las intenciones UPyD. Porque creen
que ROSA-DIEZ, es una socialista disfrazada y cuando tenga poder,
se pondrá al servicio del PSOE o IU. Es la duda que muchos tene-
mos. Ahora tiene la prueba de fuego en GETAFE. Y demostrar, a los
que dudamos, que ella se pone al lado de la lista más votada.

Y lucha contra esa izquierda rancia y trasnochada,representada en
el PSOE Y IU., que está muerta y que puede ser su principal caladero de votos.Ya que hay muchos socialistas y tambien del PP, aunque menos, que están desencantados de de la izquierda, representado
por dos dos siniestros lideres,LLAMAZARES-CAYO y ZP.-RUBALFAISAN.

elhispano

06/06/2011, 17:51 h.

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320 .- RAJOY no está tranquilo.Esta preparando el momento oportuno para
salir a la arena de la batalla politica. No se quiere precipitar,
es lo que quiere RUBAL-ZP., con los constantes invite a que salga.
Creo que todo es cuestion de estrategia.

Sin embargo hace unos dias, a lanzado, una cuantas medidas que pon-
dra en practica cuando gobierne.Son interesantes.

elhispano

06/06/2011, 17:28 h.

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319 .- RAJOY no está tranquilo.Esta preparando el momento oportuno para
salir a la arena de la batalla politica. No se quiere precipitar,
es lo que quiere RUBAL-ZP., con los constantes invite a que salga.
Creo que todo es cuestion de estrategia.

Sin embargo hace unos dias, a lanzado, una cuantas medidas que pon-
dra en practica cuando gobierne.Son interesantes.

elhispano

06/06/2011, 17:27 h.

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318 .- #314. RELAMPAGO. Yo sostengo lo mismo. Ha RAJOY debemos darle una
oportunidad. Seguro, seguro, que peor que ZP. no lo va hacer.
Si llega a ser presidente,para hacer algo, tendrá que sudar, él y
muchos de nosotros, sangre.De como ZP. le va a dejar España en la
ruina y con problemas politicos de dificil solución.No creo que
RAJOY sea un vago.A veces saber esperar es una virtud.

Votar a UPyD, es imteresante, siempre, que entre los dos consigan
la mayoria absolutay se convierta en el partido bisagra de PP.Po-
dria obligarle a RAJOY,a cometer las reformas constitucionales, que
tanto deseamos.

Hay que desplazar urgentemente al PSOE y IU. muletilla y primos
de los socialistas. Que se vende por un plato de lenteja. Cuando hecho de menos a JULIO-ANGUITA.Sí, el azote del felipismo y el de programa, programa y programa.

elhispano

06/06/2011, 17:13 h.

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