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OPINIÓN
MIENTRAS TANTO ,  Carlos Sánchez

¿Sobran funcionarios? Un debate de brocha gorda

BIOGRAFÍA

Quise ser periodista para viajar; pero al final algo debió fallar y he acabado siendo una especie de tecnócrata del periodismo económico. No me quejo. Ello me permite aprender todos los días y contar lo que sucede. Sin apriorismos y sin necesidad de echar mano de los célebres espejos deformantes que colgaban del Callejón del Gato, y que tanto asombraban a Valle-Inclán. Nací en Madrid en el mismo año en que Bardem estrenó Calle Mayor y soy Licenciado en Ciencias de la Información. He escrito un par de libros sobre el capitalismo español y trabajado en radio, televisión y prensa escrita. Y al final he descubierto que Internet es todo eso y algo más. Carlos Sánchez es subdirector de El Confidencial.

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Carlos Sánchez - 19/02/2010

Dentro del imaginario colectivo de los españoles es lugar común sostener que el número de empleados públicos es abusivo. De hecho, si se hace una encuesta entre la ciudadanía la inmensa mayoría de los contribuyentes responderá que uno de los caminos más rectos hacia la recuperación pasa por cortar cabezas (al menos en sentido figurado) y despedir a miles de funcionarios.

El mosqueo -por decirlo de una manera suave- es razonable si se tiene en cuenta que desde el inicio de la recesión este país ha destruido más de 1,8 millones de puestos de trabajo en el sector privado, mientras que en el sector público el nivel de ocupación ha crecido en plena debacle económica. Aunque en los dos últimos trimestres se ha producido una ligera reducción en el número de funcionarios, lo cierto es que más de tres millones de trabajadores están hoy al servicio de las administraciones públicas. En concreto 3.065.700, lo que significa que uno de cada seis ocupados trabaja para el Estado en el sentido amplio del término.  

"El número óptimo de funcionarios exige un consenso previo sobre el papel del Estado en la actividad económica, algo que está por descubrir"

A la luz del fichero oficial que recoge el número de empleados públicos, el resultado es algo menor, pero igualmente ilustrativo. A 31 de de julio del año pasado había en España 2.659.010 funcionarios en sus distintos formatos, de los cuales el 50,6% trabaja en las comunidades autónomas y sólo el 21,9% en la Administración central. El resto corresponde a las entidades locales y las universidades

¿Mucho o poco?

Lo curioso del asunto es que si se pregunta a la ciudadanía sobre el funcionamiento de los servicios públicos esenciales, la mayoría  opinará que son manifiestamente mejorables. ¿Por qué? En buena medida por falta de plantillas. Y aquí está la paradoja. Los hospitales y centros de salud fallan por insuficiencia de especialistas, entre otros motivos. Por las mismas razones, los jueces no dan abasto a la hora de dictar sentencias en tiempo y forma (lo cual tiene consecuencias letales en términos económicos), y buena parte del fracaso escolar tiene que ver con la escasez de profesores de apoyo a estudiantes con dificultades. Es habitual, igualmente, oír las quejas de muchos ciudadanos que protestan por la inseguridad ciudadana.  Y casi todo el mundo pone el grito en el cielo por la enorme bolsa de fraude fiscal o laboral que existe en este país, y que en buena medida se podría reducir aumentando la plantilla de inspectores. Es de sobra conocido que la administración paga cada año miles de horas extraordinarias, precisamente por falta de plantillas, algo que es un auténtico dislate.

Tan aparente contradicción pone de manifiesto el escaso rigor con el que a menudo se tratan algunas cuestiones importantes. Los gobiernos presumen habitualmente de invertir mucho dinero en carreteras o investigación, pero es altamente improbable que a posteriori se haga desde los poderes públicos una evaluación sobre si ese gasto ha sido eficiente en términos económicos. Y por eso miles de empleados públicos están mano sobre mano esperando que alguien les dé trabajo o que su jefe asuma nuevas funciones. Ya se sabe que el santo y seña de la política es el castizo burro grande ande o no ande, y eso explica la obsesión por las cifras y por las tasas de crecimiento, aunque lleven a la ruina. Lo que ha llevado a la creación de unidades mastodónticas sin ninguna actividad real, y en las que prima la burocracia y la ineptitud administrativa. Por eso, y como es lógico, la ciudadanía se queja del número de empleados públicos.

No hay un solo ministro que haya presumido alguna vez de haber hecho más con menos dinero, lo cual dice muy poco a favor de la mayoría de los gestores públicos.

Comparaciones

Como cuestión de principios, sin embargo, habrá que decir que en contra de lo que habitualmente se dice, España es uno de los países de la OCDE con menos empleados públicos respecto del total de fuerza laboral. Un 13% en 2005, por debajo del 14,3% de la media de la región, y a años luz de los niveles que existen en Noruega, Suecia, Francia o Finlandia, en todos los casos por encima del 20%. Hay, sin embargo, una diferencia. Mientras que en todos los países de la OCDE el empleo público se ha reducido desde 1995 (ver gráfico), en España ha crecido de forma notable, lo que tiene que ver parcialmente por el menor punto de partida y por el ensanchamiento de la protección social en coherencia con un periodo de fuerte expansión económica.

¿Quiere decir esto que hay que seguir contratando empleados públicos? Evidentemente que no. Estaríamos ante un suicidio como país y sería altamente ineficiente. Por el contrario, se necesita más pincel y menos brocha gorda, lo que exige identificar dónde sobran y dónde faltan empleados públicos y actuar en consecuencia. Luchando, al mismo tiempo, contra la endogamia que tradicionalmente ha acompañado a la función pública, un viejo mal de este país. Un Estado no es más eficaz por tener menos empleo público, porque si eso fuera cierto, España sería mejor que EEUU o Canadá, y eso no es cierto. Pero tampoco es mejor por el hecho de tener legión de funcionarios para dar sensación de que los servicios públicos funcionan.

El número óptimo de funcionarios exige, por lo tanto, un consenso previo sobre el papel del Estado en la actividad económica, algo que está por descubrir. Es sintomática la ausencia de un debate serio sobre en qué áreas el Estado debería dar un paso atrás para mejorar su eficiencia. Y, por el contrario, en qué áreas debería concentrar sus aumentos de plantilla durante los próximos años en aras de mejorra los servicios públicos esenciales sin ahogar a la iniciativa privada. En su lugar asistimos a un debate insulso que no sirve para nada y que tiene más que ve con el márketing político que con la acción de Estado.

 

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 83 COMENTARIOS

83 .- #79 si, hay que ser liberal, todo privatizado, eso si todo lo que da dinero, lo que produce perdidas para el estado, que no habra supongo o lo habran privatizado.

caifas

82 .- Estoy de acuerdo con #49. He trabajado en la administración, y tengo familia que trabaja en ella y es lamentable ver que, más arriba de administrativo o técnico, no hay un solo puesto ocupado por funcionarios de carrera, sino por designados a dedo que,vale, aprobaron un día una oposición, pero que por el mero hecho de tener una licenciatura y ser "amigos de" son nombrados "jefes" aunque no tengan ni idea de lo que gestionan, ni les importa porque cambian de jefatura como de camisa. Si la gestión es pésima y no sale adelante el trabajo, la culpa es del funcionario de carrera que está mano sobre mano...mientras su jefe se toca las narices pasilleando, más interesado en el nuevo cargo a la vista que en sacar el que ya tiene.

klara

81 .- En este país, alguien tiene que pagar las consecuencias del despilfarro de los políticos y tiene que ser el funcionario. Porqué no se habla de las empresas públicas controladas por estos políticos donde colocan a sus amigos y conocidos. ¿Cuántos trabajadores tienen y cuánto han aumentado en estos últimos años?
Si se mira el gráfico, los países escandinavos tienen porcentualmente el mayor nº de funcionarios que se corresponde con un alto nivel de vida y unos Servicios Públicos envidiables, pero pagan unos altos impuestos y su economía sumergida es muy inferior a la española.
Creo que lo que se debe mejorar es la eficiencia de su trabajo pero no que sobren.
Hablando de eficiencia, el sector bancario español tan notablemente exaltado por nuestros politicos y autoridades tiene una deuda afixiante y aquí nadie habla de reducir sueldos[ muchos más altos comparativamente por categorías que los funcionarios] ni reducir plantilla, ni suprimir bonus, sino que se le ayude [FROB] sin ninguna contrapartida por su parte.
Si se pide austeridad , que sea para todos.

ajjso

80 .- Todavia no he leido en España un articulo sobre la cantidad de funionarios, que esté bien documentado.
Hay ciudades en España dobe la basura la regoge el Ayuntamiento, y hay ciudades donde la recoge una empresa privada. Supongo que los primeros son funcionarios y los segundos no. Y hacen el mismo trabajo.
En Andalucia la Empresa de Gestión Ambiental [ Egmasa] con 20.000 trabajadores, es una sociedad anónima, no son portanto funcionarios, aunque se dedican a labores típicas de funcionarios.
Vivo en una ciudad andaluza donde hay pisos y viviendas a partir de 70.000 euros. No obstante se ha creado una Empresa Municipal de la Vivienda, con una plantilla de diez personas, que se dedica a promover viviendas sociales a 120.000 euros.
Que alguien me lo explique.

pernanbucano

79 .- Si eres liberal y yo lo soy sobran todos los funcionarios publicos.
El Economista Sr.Fuentes Quintana en un estudio hecho en la decada de los 70 del pasado siglo emitio un informe en el que demostro que los trabajos o labores que hacian los funcionarios podian hacerse por emporesas privadas con un 42 % si digo bien CUARENTA Y DOS POR CIENTO de ahorro del precio .
Si De todos los presupuestos del Estado , el central autonomico y municipal que suponen más o menos en 40% del P.I.B. o sea 400.000 millines de Euros le quitamos ese 42 % nos estariamos ahorrando 168.000 millones de Euros.
Como el deficit del estado es más o menos de 120.000 millones de euros año tenemos un superavit de 48.000 millones de euros.
Para eso se tendria que hacer una limpia que en este momento no hay español que se atreva ni lo habrá por mucho tiempo.
lo facil aumentar los impuestos mandar a los impectores de hacienda a limpiar los bolsillos de las pocas empresas que quedan en este pais a pasar el tiempo y a seguir cobrando de las arcas publicas o tirando el dinero en empresas estravagantes y donde algun politico tenga empleado a un hijo a una hija o algun familiar.
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