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OPINIÓN
MIENTRAS TANTO ,  Carlos Sánchez

Inmigración: ni tanto ni tan calvo

BIOGRAFÍA

Quise ser periodista para viajar; pero al final algo debió fallar y he acabado siendo una especie de tecnócrata del periodismo económico. No me quejo. Ello me permite aprender todos los días y contar lo que sucede. Sin apriorismos y sin necesidad de echar mano de los célebres espejos deformantes que colgaban del Callejón del Gato, y que tanto asombraban a Valle-Inclán. Nací en Madrid en el mismo año en que Bardem estrenó Calle Mayor y soy Licenciado en Ciencias de la Información. He escrito un par de libros sobre el capitalismo español y trabajado en radio, televisión y prensa escrita. Y al final he descubierto que Internet es todo eso y algo más. Carlos Sánchez es subdirector de El Confidencial.

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Carlos Sánchez - 22/01/2010

El exceso verbal que acompaña a todo lo relacionado con la inmigración, puede explicar el eco que ha tenido la decisión inicial del ayuntamiento de Vic de no empadronar a los inmigrantes sin tarjeta o certificado de residencia. Estamos hablando –no se olvide- de una población con apenas 39.000 habitantes que algunos han querido ver como el crisol que fundirá una nueva política de inmigración. La España alegre y confiada que ha recibido más de cinco millones de extranjeros en los últimos años se muere y nace la España desabrida e intolerante que sospecha de los no nacionales. No sólo les quitan el trabajo sino también las prestaciones sociales: guarderías, becas o ayudas a la vivienda.

No es, desde luego, un fenómeno nuevo. La tendencia a hablar de inmigración con palabras mayores y con un cierto tono apocalíptico: ‘xenofobia’, ‘extrema derecha’ 'racismo' o ‘delincuencia’ es antigua. Hay incluso quien cree que cuando en Austria, Suiza u Holanda se toman decisiones que afectan a los inmigrantes y a las normas de convivencia, lo que en realidad se deja entrever son las camisas pardas que llevan sus ciudadanos dentro, como si no estuviéramos ante algunas de las naciones más democráticas del planeta. No faltan tampoco quienes ven en la inmigración el mejor caldo de cultivo para hacer mala política, y de ahí que intenten explotar los instintos más bajos de la condición humana con un discurso catastrofista que sitúa a los trabajadores extranjeros en el centro de los problemas del país.

La realidad, sin embargo, es más sensata que muchas palabras cargadas de retórica.  Y sólo esa misma realidad puede explicar que España haya podido asimilar sin grandes tensiones la mayor avalancha de inmigración registrada en un país en tan poco espacio de tiempo, al menos desde 1945. Ni siquiera en la Alemania recién salida de la guerra -cuando el país necesitaba millones de trabajadores foráneos para su reconstrucción- se registró un fenómeno similar. En estos momentos, el 12% de la población española es extranjera, cuando todavía en la segunda mitad de los años 90 apenas superaba el 2,5%. Al comenzar este siglo, había en España menos de un millón de extranjeros empadronados y hoy esa cifra se ha multiplicado por cinco.

En contra de lo que algunos creen, crecimiento tan desmesurado no tiene que ver con el hecho de los ayuntamientos hayan inscrito alegremente a todo aquel que pasaba por sus oficinas. Más bien al contrario. Muchos extranjeros que han entrado de forma irregular en España no se inscriben porque temen que si revelan su identidad y domicilio pueden ser expulsados. Y por eso muchos municipios de forma periódica han hecho campañas para promover la inscripción de sus vecinos en los registros oficiales. Algunas veces de forma abusiva. La explotación exhaustiva del padrón ha sacado los colores en ocasiones a muchos municipios que han inflado las cifras precisamente para obtener más recursos. Los inmigrantes han venido simplemente porque había trabajo. Veamos.

Si los inmigrantes quedan desprotegidos, es probable que sea peor el remedio que la enfermedad. Se crearán guettos y aumentará la conflictividad social

Inmigración irregular

Las cifras oficiales indican que la población extranjera a 1 de enero de 2009 -últimos datos publicados- asciende a 5.598.691 personas. Como se ha dicho, el 12% de la población. ¿Y cuántos de esos inmigrantes tenían en aquella fecha tarjeta o certificado de residencia? Pues ni más ni menos que 4.473.499. Es decir, que algo más de 1,12 millones  se encontrarían en esa fecha de forma más o menos irregular.

¿Mucho o poco? Según se mire. Si se tiene en cuenta que la mitad de los inmigrantes pertenece a algún país de la Unión Europea, eso quiere decir que la posición que adopten los ayuntamientos es intrascendente para muchos de ellos. Un ciudadano comunitario no requiere ningún permiso para vivir en España. Se estaría hablando, por lo tanto, de unos 600.000 trabajadores empadronados que no han podido acreditar ‘papeles’.

¿Son todos ellos unos parásitos que se aprovechan del Estado de bienestar español? No, al contrario. Muchos de ellos trabajan, pero lo hacen en la economía sumergida. Es decir, que contribuyen al crecimiento económico del país, aunque lo hagan informalmente. La paradoja está, como se ha dicho en los últimos días, en que un irregular pueda ser repatriado mientras espera turno en la cola de la oficina municipal para ser empadronado. Se trata, como es evidente, de una clamorosa contradicción que ningún Gobierno ha sido capaz de resolver.

Si los inmigrantes quedan desprotegidos, es probable que sea peor el remedio que la enfermedad. Se crearán guettos y aumentará la conflictividad social. Pero también es verdad que un sistema demasiado generoso puede convertir en inviable el Estado de bienestar. De ahí que haya que ser rigurosos a la hora de regular los flujos migratorios. Lo que no parece razonable, sin embargo, es cuestionar el modelo actual, que ha permitido un más que aceptable modelo de integración. Y para llegar a esta conclusión sólo hay que volver a revisar las tripas de la inmigración.

¿Y qué dicen esas cifras? Pues ni más ni menos que el 83% de los inmigrantes están en edad de trabajar. Tienen entre 16 y 64 años, y de ellos justamente la mitad mantiene su puesto de trabajo pese a la recesión. Es decir, que el nivel de inserción laboral supera al de los ciudadanos españoles. Simplemente por un motivo. Su capacidad de adaptación al nuevo ciclo económico es más elevado, fundamentalmente por razones de movilidad geográfica y funcional. Pero también salarial. Un inmigrante está dispuesto a aceptar un puesto de trabajo aunque ello suponga una merma intensa de sus ingresos.

¿Tiene solución el problema? Desgraciadamente, no. España está condenada a convivir con las tensiones sociales, como sucede en todos los países desarrollados. Es lo que tiene formar parte del club de los ricos.

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 30 COMENTARIOS

30 .- #28

Está haciendo Ud. muchas suposiciones sin tener base alguna para ello.

Le pido que no me etiquete en absoluto. Ni soy un progre, ni una persona religiosa, ni un facha, ni nada que permita ponerme etiqueta alguna. No tengo carnet de absolutamente nada. No es la primera vez que pido en el foro que no se me ponga etiqueta alguna. Muchas gracias por su comprensión.

Por lo demás, cuando me lleve el próximo inmigrante a comer a casa no será el que hace 10, ni 20. Pero yo, más que eso, lo que hago es considerarlos como personas: hablar con ellos, mezclarme con ellos, tomarme un café en el bar con ellos, ayudarles a preparar sus curriculas y cartas para encontrar trabajo... Todo eso en España.

Pero sabe lo mejor que hago, en ese sentido: crear negocios en algunos de esos países jodidos, donde trabajan y se llevan sus sueldos a casa. Le reconozco que no lo hago en plan ONG, sino para ganar dinero. pero, claro, el roce hace el cariño.

PD: Expresiones como "puto sudaca" o similares jamás podrá escucharlas de mi boca, tenga la total seguridad.


DANCAIRE

29 .- #20

Por supuesto que hay muchos españoles que se dedican al servicio doméstico. Sin ir más lejos, a mi casa viene una chica española de pura cepa, a limpiar, lavar ropa... 3 horas al día.

¿Y?

Simplemente lo mío era una suposición, porque me ha dado la impresión de que BROCAL, en su #9 no anhelaba para su hija un trabajo de empleada de hogar. Pura suposición.


DANCAIRE

28 .- #15 Llévatelos a tu casa [al menos uno] durante unos dos o tres años. OK? Aliméntalos, edúcalos, hazlos hombres/mujeres de provecho.
Barrunto [perdona si me equivoco, pero das el perfil] que eres uno de esos progres de salón que están dispuestos a salir a la calle para manifestarse por cualquier causa solidaria...salvo aquella que pudiera afectarte [en plan, SI AL CENTRO DE DROGODEPENDENCIA!!!, pero en el barrio opuesto al mío].
Tu discurso es muy parecido al de algún compañero mio de trabajo. "Pobre gente", "hay que ayudarles", "que van a hacer, si no". Claro, que cuando ha tenido problemas para inscribir a su niña en la guardería más cercana a su domicilio pq la mayoría de las plazas habían sido ocupadas por los "hijos de inmigrantes desfavorecidos" ha salido de su boca [de su boca, hiper-mega-progre, que quede claro este punto] un "putos sudacas". Yo te puedo asegurar que me impactó. Lo dijo con tal rabia, que todo el mundo se dio cuenta de lo que había dicho y de quién lo decía, claro.

Inmigración? Si, claro, pero controlada. Hasta donde yo se y me contaron los billetes no caen del cielo. Los recursos son limitados.

clarkkent

27 .- #19

No me parece justo que el Rey de Marruecos tenga una grandísima fortuna, y mucho menos que buena parte de la misma esté situada fuera de su país, mientras buena parte de sus conciudadanos malviven. Incluso se ha sabido hace unas semanas que, al parecer, hizo hace un tiempo inversiones en negocios de juegos de azar en Macao, prohibidos rigurosamente por la doctrina islámica.

También hay cientos, quizás miles, de personas inmensamente ricas en Marruecos.

De todas formas, Marruecos ya va defendiéndose por su cuenta. El problema está más al sur: Sudán, Sierra Leona, Angola, Mozambique, Zambia... y tantos otros países, donde la gente muere literalmente de hambre, de enfermedades, debido a las guerras civiles...

Y no, no estoy de acuerdo en que lo que yo pido sea demagogia: sólo que nos concienciemos de que los que aquí consideramos jodidos, son "capitanes generales" en cualquiera de los países del África profunda. O de Haití, Guatemala, Laos...

Y pido también que algunos no hablen con tanta frivolidad de la inmigración.

DANCAIRE

26 .- #18

Oiga, que para empezar yo estoy a favor de la total libertad de oportunidades entre todas las personas, sean de Salamanca, de Angola, o de New York; sean grises o amarillos, sean heterosexuales, truchas, o protestantes. Quien ha hablado de que al cambiar a la inmigrante de cajera en DIA por su hija, quizás habría que subirle el sueldo, ha sido BROCAL.

A BROCAL y a otros, creo que habría que preguntarles cómo funcionaría el país si en cuestión de 15 días absolutamente todos los inmigrantes fueran obligados a dejar España, o fueran abducidos para que trabajaran en Plutón.



DANCAIRE

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