TENDENCIAS
recesión, proteccionismo, crisis, desempleo, pib, renta per cápita
@Carlos Sánchez - 07/10/2009
El general Wojciech Witold Jaruzelski no tiene quien le escriba. Probablemente se lo merezca. Pero ha dicho en una entrevista concedida al diario El Mundo una verdad como un templo. Ha recordado un viejo refrán de su país que dice lo siguiente: ‘Sólo las vacas no cambian de opinión’.
Como se sabe, Jaruzelski era ese milico polaco que proclamó en 1981 el estado de sitio en su país ante el avance imparable del movimiento Solidaridad, aquel invento de Lech Walesa y de los obreros del astillero de Gdansk que a la postre se llevó por delante el comunismo. Sin embargo, paradojas de la vida, Jaruzelski, un hombre de raíz aristocrática y de turbio aspecto, pasará a la historia de su país como alguien que allanó el camino a la democracia. Desde luego no sin dolor. Recuerda Jaruzelski en la entrevista que tras la caída del muro, Polonia vivió una terrible crisis económica, lo que propició un brutal descenso de los salarios reales y un aumento en vertical del desempleo. Pero al final, el país salió adelante gracias a que las ansias de democracia anestesiaron a la sociedad polaca.
Algo parecido sucedió en España en los primeros años de la Transición. El desempleo y la inflación llegaron a situarse por encima del 20%, pero los vientos del cambio político eran mucho más poderosos que la recesión, y eso permitió seguir adelante sin dolorosas fracturas sociales. La anestesia social volvió a demostrar su eficacia.
Pero hay otra forma de proteccionismo mucho más sutil y no menos poderosa. Tan devastadora como los aranceles pero más imperceptible. Es el proteccionismo ideológico.
Parece evidente que la crisis actual no tiene, por el momento, los tintes dramáticos que tuvo la recesión de los años 70. Al fin y al cabo, España es ahora una economía desarrollada con más de 26.000 dólares de renta per cápita, y como acaba de poner de manifiesto el Banco Mundial ocupa el puesto número 15 en el Índice de Desarrollo Humano. La crisis, por lo tanto, golpea en un país ‘rico’, lo cual no es, desde luego, un salvoconducto ilimitado. Como demuestra Paul Kennedy en Auge y Caída de la Grandes Potencias, la historia ha demostrado hasta la saciedad cómo grandes imperios se han venido abajo. Y no digamos los pequeños países. En general, por una razón. Sus gobernantes cometieron el error de cerrar las fronteras para protegerse del exterior, y eso al final significó un suicidio colectivo. La famosa ‘muralla china’ es un buen ejemplo de ello.
Miedo al cambio
Cuando se habla de cerrar las fronteras de un país se piensa inmediatamente en el proteccionismo. En la imposición de trabas o de barreras comerciales para encarecer las importaciones y proteger a la industria nacional. Pero hay otra forma de proteccionismo mucho más sutil y no menos poderosa. Tan devastadora como los aranceles, pero más imperceptible para la opinión pública. Es el proteccionismo ideológico, incapaz de leer correctamente los tiempos que vienen por un miedo ancestral al cambio. Por miedo a perder las señas de identidad históricas.
En el fondo se trata de un comportamiento profundamente conservador, pero camuflado tras la verborrea de las palabras. Tras la bandera identitaria. Se habla de gasto social, pero casi el 20% de la población activa está sin trabajo. Se habla de que los ricos pagarán más impuestos, pero se elimina el Impuesto sobre el Patrimonio. Se habla de mayor equidad social, pero el índice GINI dice que apenas se ha avanzado en la redistribución de la riqueza en los últimos años (incluso ha empeorado en algunos ejercicios). Se habla de un nuevo modelo productivo, pero el mayor recorte del gasto se concentra en la I-D-i. Se habla de educación, pero se recortan, precisamente, los gastos destinados a aplicar la nueva LOE. Se habla de pensiones, pero poco se ha hecho para aumentar la viudedad.
Las palabras, una vez más, lo envuelven casi todo. Pero no todo. Y en este sentido no estará de más recordar algo que dijo ayer el gobernador del Banco de España en el Congreso. Dijo Fernández Ordóñez -poco sospechoso de ser amigo del PP- que no es de recibo un país tenga que destinar cada año 30.000 millones de euros a pagar el desempleo. Y puso un ejemplo. Si no se corta esa hemorragia, en cuatro años este país gastará en financiar el paro lo mismo que recaude en un solo ejercicio. Ni que decir tiene que estamos ante una verdadera catástrofe. Y no porque se gaste en desempleo -lo cual es socialmente intachable-, sino más bien debido a que en paralelo no se ponen en marcha reformas económicas capaces de estimular la creación de puestos de trabajo. De nuevo el proteccionismo ideológico. El dejar las cosas como están en aras de no se sabe muy bien qué.
Este es, sin duda, el gran problema de Zapatero. Plantear como enemigos irreconciliables las reformas económicas y la protección social. Como si no fueran dos caras de la misma moneda. Los países más avanzados no son los que gastan más dinero en desempleo, sino los que tiene mayor tasa de ocupación y menor desempleo. Que alguien se lo diga.
Opiniones de los lectores (19)
19.
manoto»07/10/2009, 18:53 h.
#18 eso no es cierto.Ahi tiene a Telefonica invirtiendo a tope en Brasil.Ahi tiene a Zara haciendo comercio Global.
Adios
18.
Elphin»07/10/2009, 17:51 h.
#17 Más bien, lo que tiene cada vez menos todo el mundo es recursos para iniciar un negocio y comerciar. Y lo que nos queda por recorrer: un par de añitos más de recesión y a partir de ahí el ´30% de la población a deslomarse para mantener al otro 70%.
Es de suponer que para entonces habrá un mercado negro de berzas y pan negro que reactivará de forma tímida el libre comercio.
17.
manoto»07/10/2009, 17:44 h.
#16 ya veo que veo que no tiene ni pajolerilla
16.
Elphin»07/10/2009, 16:02 h.
#11 Comercio, lo que se dice comercio, hay cada vez menos, y lo de libre es ya una utopía: entre impuestos, tasas, regulaciones de taifas y mordidas varias, apañdaos vamos
15.
Elphin»07/10/2009, 15:58 h.
Parece aplicable perfectamente al Sr. Sánchez aquello de "socialistas de todos los partidos". Por lo menos a juzgar por el pastiche de columna con que nos obsequia hoy.
Apunta muy atinadamente a un forero todo el terrible contenido que hay tras el beatífico término "redistribución", el cual se contradice con el sentido que inicialmente parece tener el artículo.
Como crítica de la Neolengua orwelliana que se nos quiere imponer es un artículo tímido y deslavazado. Y tampoco estoy muy seguro de que las ansias de Democracia que permitieron que España y Polonia salieran de sus dictaduras merezcan ser llamadas "anestesia social". Ojalá tuviésemos el mismo deseo de libertad que entonces, para así afrontar la necesaria catarsis social.
Ah, por cierto: "GINI" no son siglas, ni un acróstico, sino el apellido de un señor que le daba bastante a eso de las matemáticas. De ahí el "Índice de Gini". De nada.
El equipo de redacción revisará las opiniones para evitar la difusión de comentarios no apropiados o insultos. El horario del foro es de 07:00 a 23:00 h. Fuera de ese horario no se incluirán opiniones.
Post Anterior
Quise ser periodista para viajar; pero al final algo debió fallar y he acabado siendo una especie de tecnócrata del periodismo económico. No me quejo. Ello me permite aprender todos los días y contar lo que sucede. Sin apriorismos y sin necesidad de echar mano de los célebres espejos deformantes que colgaban del Callejón del Gato, y que tanto asombraban a Valle-Inclán. Nací en Madrid en el mismo año en que Bardem estrenó Calle Mayor y soy Licenciado en Ciencias de la Información. He escrito un par de libros sobre el capitalismo español y trabajado en radio, televisión y prensa escrita. Y al final he descubierto que Internet es todo eso y algo más. Carlos Sánchez es subdirector de El Confidencial.
Garzón, el hombre que está viendo anochecer José Antonio Zarzalejos
Tributos locales (I) Cristina Falkenberg
¡Salgado, Salgado, vaya 'baño' que te han dado! Federico Quevedo
Óleo al natural de Pedro J. Ramírez Juan Carlos Escudier
Todos los derechos reservados © Prohibida la reproducción total o parcial
Enlaces de Interés