sitúa los tipos de depósito en negativo

Draghi estruja los tipos y prestará dinero a los bancos para que reactiven el crédito

'SuperMario' al ataque. Tras situar los tipos en mínimos históricos, ha lanzado un programa para que la banca reactive los préstamos a la economía real

Foto: El presidente del BCE, Mario Draghi
El presidente del BCE, Mario Draghi

Hoy sí. SuperMario en toda su dimensión. Tras preparar el terreno  en abril y mayo, el Banco Central Europeo (BCE) ha descargado una auténtica batería de medidas expansivas con las que plantar cara a las presiones deflacionistas y vitaminar un crecimiento que no se pasa de ser anémico. Ha anunciado el lanzamiento de un programa de financiación bancaria a largo plazo condicionada (TLTRO), la suspensión de las esterilizaciones de las compras de deuda realizadas entre 2010 y 2012, la ampliación de la barra libre de financiación bancaria y los preparativos para poner en marcha en el futuro programa de compras de deuda respaldada por préstamos (titulizaciones).

"No hemos terminado todavía", ha remachado incluso el presidente de la entidad, Mario Draghi, en alusión directa a que si hace falta más, lo hará. ¿Y ha habido alguna voz disidente en la mesa redonda del BCE? Ninguna. "El Consejo de Gobierno es unánime en su compromiso de usar instrumentos no convencionales dentro de su mandato". 

Ese LTRO condicionado, que en inglés responde a las siglas TLTRO, ascenderá inicialmente a 400.000 millones de euros y tendrá un plazo máximo de cuatro años. Primero se desarrollará en dos operaciones que se ejecutarán en septiembre y diciembre de 2014; pero luego habrá más opciones cada tres meses desde marzo de 2015. Cada entidad podrá solicitar hasta el 7% del volumen de préstamos concedidos a las empresas con fecha de 30 de abril. Deja fuera los préstamos hipotecarios y los concedidos a otros bancos o al sector público. Es decir, se focaliza en el crédito empresarial porque eso es justamente lo que quiere; incentivar el retorno del crédito al tejido productivo. 

Este programa es una versión 2.0 de los LTRO que llevó a cabo en noviembre de 2011 y febrero de 2012. Entonces, inyectó en los bancos 1 billónes de euros. Aunque el BCE pretendía que ese dinero sirviera para estimular el crédito, la realidad fue que las entidades lo emplearon fundamental para la compra de deuda pública. Aprendida esta lección, ahora pone en marcha un LTRO condicionado, en el sentido de que solo proporcionará dinero para conceder préstamos a las empresas

Pero no se ha quedado ahí. Draghi también ha anunciado que dejará de esterilizar las compras que realizó bajo el programa de compras de deuda pública (SMP) que realizó entre 2010 y 2012. En ese periodo, adquirió títulos por un valor superior a los 200.000 millones de euros; de esa suma, aún le quedan 163.000 milllones en cartera. En su momento, y para no saltarse la ortodoxia, se comprometió a retirar de circulación la misma cantidad de euros que dedicara a esas adquisiciones, una práctica que se conoce como esterilización y que ha mantenido hasta hoy.

Pero que en adelante dejará de hacer, lo que implica una inyección en el sistema de esos 163.000 millones de euros. Con este chute pretenderá revitalizar el crédito y presionar a la baja sobre el euro. 

También ha prorrogado la barra libre de financiación bancaria, algo que se ha convertido en un básico de sus decisiones expansivas en los últimos tiempos. En octubre de 2008 el BCE suspendió las subastas periódicas de dinero mediante las que prestaba dinero a los bancos, para sustituirlas por un mecanismo en el que les presta tanto diner como le piden y a un interés homogéneo y definido. Es decir, los provee de toda la liquidez que le solicitan, de ahí que se le define como barra libre

Para dotarse de un argumento poderoso que sustente semejante descarga de medidas, Draghi ha revisado a la baja sus previsiones de inflación. Si el BCE veía los precios en 2014 en el 1%, ahora cree que la inflación se situará en el 0,7%. Para 2015, el descenso es del 1,3 al 1,1%; para 2016, del 1,5 al 1,4%; y para el último trimestre de 2016, del 1,7 al 1,5%. 

Con respecto al crecimiento, ha revisado a la baja sus previsiones de crecimiento para 2014 del 1,2 al 1%. Por el contrario, ha subido del 1,5 al 1,7% el pronóstico para 2015 y ha mantenido en el 1,8% el de 2016

Dinero más barato que nunca

Draghi dispara esta munición tras haber actuado ya antes. A las 13.45 horas ha estrujado aún más los tipos de interés oficiales, puesto que los ha abaratado del 0,25 al mínimo histórico del 0,15%, y ha emprendido otro movimiento sin precedentes: ha situado los intereses de la facilidad de depósito en negativo al rebajarlos del 0 al -0,10%.

¿Qué implica este último movimiento? Que en adelante cobrará a los bancos por el dinero que se les ocurra llevar a la facilidad de depósito, un recurso que el BCE les ofrece para que aparquen durante un día el dinero sobrante que tengan. Históricamente, les ha pagado un interés por ello; desde ahora, será al revés: les cobrará por ello.

Con ambas medidas persigue dos efectos directos: debilitar el euro y estimular a la banca para que conceda más préstamos y que no meta el dinero en la facilidad de depósito -ayer, más de 30.000 millones de euros, para un total de 163.000 millones de euros de exceso de liquidez en la región-.

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