EL VALOR RECAE A 0,70 TRAS LLEGAR A 0,844

La salida del Banco Popular del índice MSCI provoca el cierre de cortos y augura caídas

Nuevo contratiempo para los accionistas del Popular. La salida del valor del índice MSCI ha provocado el cierre de cortos, pero ahora las ventas de los fondos anuncian más caídas

Foto: El presidente del Banco Popular, Emilio Saracho. (EFE)
El presidente del Banco Popular, Emilio Saracho. (EFE)

A perro flaco todo son pulgas. A la búsqueda de compradores para el Banco Popular y a la inspección del BCE desvelada ayer por El Confidencial se suma otro factor. Este lunes el valor ha salido de los índices MSCI Europe (los índices bursátiles más seguidos del continente), lo que obligará a varios fondos a vender sus acciones. Como muchos de estos fondos tenían sus acciones prestadas a los bajistas, se las habían reclamado, lo que explica el reciente 'rally' de la cotización que terminó el jueves pasado. Y ahora venderán esos títulos, lo que anuncia más caídas adicionales al 6,25% que cayó ayer hasta 0,70 euros (su mínimo anual e histórico se encuentra en 0,611).

Debido a la alta probabilidad de salida del valor de estos índices, por la caída acumulada en los últimos meses y la estrechez del valor, dichos fondos necesitaban recuperar las acciones que tenían prestadas para poder venderlas a su vez y comprar los nuevos valores que entren en los índices MSCI. Para ello, se las reclamaron a los inversores bajistas para que se las devolvieran. Y estos, para poder dárselas, debían recomprarlas en mercado: eso es lo que se conoce como cierre de cortos, que tiene implicaciones alcistas (las compras impulsan la cotización). Y en el caso del Popular, este movimiento ha sido tan masivo que ha provocado lo que se denomina 'short sqeeze' —ahogamiento de los cortos, como en el episodio de la serie 'Billions' en el que sale Metallica—. Eso explica el 'rally' de las cinco sesiones anteriores a la del jueves, del 27,1% desde 0,664 hasta 0,844 euros, así como la reducción de las posiciones cortas del 12,37% de hace dos semanas hasta el 11,73% del viernes, según la CNMV.

Pero este movimiento se acabó el jueves, cuando la cotización recortó el 6,64% hasta 0,788 euros, y ha continuado el viernes y el lunes; el hecho de que el Popular tenga un precio inferior al euro por acción, contribuye a exagerar los vaivenes en bolsa. Ahora, estos fondos han recuperado las acciones que habían prestado, pero no las van a mantener en cartera, sino que van a venderlas a su vez tras confirmarse la salida del Popular del MSCI este lunes. Se estima que hay entre 130 y 190 millones de acciones en poder de estos fondos indexados. Lo cual debería alimentar la caída del precio en las próximas sesiones más allá del descenso acumulado en los últimos tres días.

Ponerse bajista en bolsa consiste en tomar prestadas acciones de un tercero (los fondos indexados en este caso) al que se le paga un tipo de interés. Se venden entonces esas acciones en mercado y se ingresa el dinero de dicha venta, con la esperanza de que bajen para recomprarlas a un precio inferior. Esa recompra se hace con parte del dinero de la venta; como se había vendido a un precio más alto, queda un remanente que es el beneficio de la operación una vez descontados los intereses que cobra el fondo. En esta ocasión, lo que ha ocurrido es que ha habido una recompra masiva por parte de los cortos, lo que ha provocado este estrangulamiento: los bajistas se han amontonado para recomprar (recuerden que las acciones en préstamo estaban en récord histórico), y eso ha disparado el precio.

Kepler cree que puede caer hasta 0,25 euros

El problema es que este efecto es efímero porque no hay detrás dinero con vocación de permanencia que confíe en los fundamentales de la entidad que preside Emilio Saracho. Los resultados fueron malos (pérdidas de 137 millones) pese a los avances en el saneamiento del ladrillo, y, sobre todo, la entidad no avanzó nada en los planes de recapitalización. El propio consejero delegado, Ignacio Sánchez Asiaín, se inclinó por la opción de la venta la semana pasada al presentar las cuentas, y El Confidencial adelantó que ha contratado a JP Morgan y Lazard para que busquen un posible comprador. Pero, en cualquier caso, nadie está dispuesto a pagar una prima si debe asumir el déficit de provisiones de la entidad, que se cifra entre 3.000 y 4.000 millones.

¿Hasta dónde puede caer el valor? Como informó también este medio, Merrill Lynch rebajó su precio objetivo hasta 0,40 euros porque el riesgo de demandas aleja una compra. Tras los resultados, Kepler Cheuvreux ha fijado un suelo aún más bajo, en 0,25 euros, por las dudas sobre cómo se va a recapitalizar ante la falta de avances de los responsables del banco (esta firma considera que tiene un déficit de 5.600 millones). Además, le preocupan la salida de depósitos, la caída del crédito (mayor que la del sector por la falta de foco comercial) y los escasos avances en reducción de la cartera inmobiliaria.

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