LAS CIUDADES ESPAÑOLAS, AL MARGEN

París y Fráncfort pugnan por sustituir a Londres como centro financiero europeo

La posible victoria del Brexit ha provocado una carrera entre París y Fráncfort por tomar el relevo de Londres como gran centro financiero europeo. Madrid ni está ni se le espera

Foto: Las torre Eiffel iluminada en memoria de las víctimas de Orlando (Reuters)
Las torre Eiffel iluminada en memoria de las víctimas de Orlando (Reuters)

Una de las consecuencias más graves que afronta Reino Unido si triunfa la salida de la UE (Brexit) en el referéndum del día 23 es la pérdida de peso de Londres como gran centro financiero europeo. Muchos bancos de inversión y firmas del mercado se plantean trasladar gran parte de sus operaciones y de su plantilla al continente si este resultado se confirma, y París y Fráncfort ya han puesto la alfombra roja para atraerlos. La capital francesa presume de su infraestructura y su glamur, pero tiene en contra su elevada fiscalidad. Otras ciudades como Dublín o Amsterdam también se están moviendo en este sentido, aunque con menos posibilidades. Por el contrario, ni Madrid ni Barcelona han tomado ninguna iniciativa para explotar las ventajas de España.

El Ayuntamiento de París ha lanzado una campaña dirigida a los banqueros con el elocuente eslógan "Welcome to Europe", para la que la élite política francesa ha aparcado su relación ambivalente con el mundo financiero. El presidente galo, François Hollande, declaró en 2012 que las altas finanzas eran su "enemigo" cuando propuso elevar el tipo impositivo para los "ricos" hasta el 75%. Pero ahora eso ha quedado en el olvido e incluso se ha lanzado un grupo para promocionar a Francia como centro financiero llamado Paris Europlace. Su presidente, Gérard Mestrallet, asegura que no quiere que Reino Unido salga de la UE, pero si lo hace, "París estará ahí para dar la bienvenida a los banqueros".

El presidente francés, François Hollande, ayer en Versalles (EFE)
El presidente francés, François Hollande, ayer en Versalles (EFE)

En la actualidad Londres es, con diferencia, el mayor centro financiero de Europa. En torno a un tercio de toda la operativa denominada en euros se hace desde la City, a pesar de que el Reino Unido nunca ha pretendido pertenecer a la zona euro. Esta preponderancia ha irritado históricamente a los grandes países continentales, pero responde a un cúmulo de circunstancias como tradición, cultura, infraestructura y talento que hacen imbatible a la capital británica. Pero si el país decide abandonar la UE, esta situación tendrá que cambiar por fuerza.

La opinión generalizada es que, en caso de Brexit, los bancos se verán obligados a trasladar a sus plantillas e incluso sus sedes centrales desde Londres a la zona euro para poder seguir operando sin trabas. Porque el nuevo escenario tendría impliaciones incluso laborales, como la exigencia de visado a los trabajadores no británicos, como alerta Natixis. Por ejemplo, el banco británico HSBC anunció hace unos meses trasla daría al 20% de su fuerza laboral  de Londres, unos 1.000 empleados, a París. Esto afectaría a todas las áreas, desde la mesa de trading a la banca de inversión.

París toma la delantera

La campaña parisina sostiene que tienen más que ofrecer que sus rivales europeos: la existencia de una infraestructura financiera en una ciudad donde tienen la sede cuatro de las 10 mayores entidades financieras europeas y donde trabajan 800.000 personas en el sector; unas oficinas más baratas que en Londres; un buen sistema educativo centrado en las matemáticas; y excelentes conexiones de transporte con el resto de Europa. Eso, por no hablar del glamur de la ciudad de la luz, con sus restaurantes, óperas, teatros, museos, etc.

Vista de varios edificios en el distrito financiero de La Defense, cerca de París
Vista de varios edificios en el distrito financiero de La Defense, cerca de París

Según ua comparación elaborada por el 'Financial Times', los alquileres de oficinas en París son más caros que en Fráncfort (1.610 dólares al mes frente a 1.220), pero tiene a los citados cuatro grande sbancos (BNP Paribas, Société Générale, Crádit Agricole y BPCE) frente a uno en la ciudad alemana (Deutsche Bank), la capitalización de Euronext es de 3,4 billones frente a los 1,7 billones de la Deutsche Börse y (aquí París arrasa) la capital francesa cuenta con 101 restaurantes con estrellas Michelin frente a los 15 de Fráncfort.

Los impuestos, el gran lunar de Francia

"Tenemos una calidad de vida que es incomparable en Europa. Estamos en una buena posición para recibir a un gran número de expatriados y de empresas", afirma Valérie Pécresse, antiguo ministro de Finanzas galo ahora comprometido con esta campaña. Ahora bien, la candidatura de París también tiene desventajas. la más citada por los banqueros son los elevados impuestos, que castigan especialmente el empleo. Según la Federación Francesa de Banca, un salario neto de 300.000 euros anual pagado en Reino Unido cuesta al banco 352.740 euros una vez incluidos todos los impuestos y cotizaciones. En Francia, esa misma retribución le costaría 471.799 euros.

Un salario de un banquero de 300.000 euros brutos anuales cuesta a la entidad 352.740 en Reino Unido y 471.799 en Francia por culpa de los impuestos

Este es la principal demanda del sector financiero hacia su Gobierno, y éste se está mostrando receptivo a pesar de la retórica de Hollande cuando llegó al poder. Así, ha empezado a tomar algunas medidas más 'business-friendly', como la reforma laboral, con las que espera reactivar su estancada economía. Pero, de momento, no ha entrado en cuestiones fiscales. En todo caso, la campaña está en su apogeo y continuará incluso aunque el Reino Unido opte por seguir en la UE: "La elección sensata para un negocio no es estar en un país que podría salir de Europa cualquier día, sino invertir a largo plazo en otro que siempre estará en Europa", según Pécresse.

Ni Madrid ni Barcelona entran en la pugna

Esperanza Aguirre (Irma Collín, cedida por La Nueva España)
Esperanza Aguirre (Irma Collín, cedida por La Nueva España)

Por supuesto, los alemanes también están usando sus armas para atraer a los que salgan de Gran Bretaña en caso de Brexit, como la potencia económica del país, su mejor fiscalidad, unas políticas más liberales y favorables a las empresas o contar con la sede del BCE. Dublín (que esgrime el idioma y el impuesto de sociedades más bajo de Europa) o Amsterdam tienen menos probabilidades dado el pequeño tamaño de sus países. En esta batalla llama la atención la ausencia de las dos principales ciudades españolas, que no se han dado cuenta de esta oportunidad o no han visto posibilidades de enfrentarse a franceses o alemanes.

En los tiempos de Esperanza Aguirre, la Comunidad de Madrid lanzó un proyecto llamado "Madrid centro financiero" que pretendía precisamente convertir a la capital de España en una alternativa a Londres para este sector mediante ventajas fiscales, administrativas y laborales, que pretendía 'vender' junto a las infraestructuras y el clima -en eso la victoria española es incuestionable-. Sin embargo, la falta de apoyo del Gobierno central y los avatares de la 'lideresa' dieron al traste con la idea.

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