CAE EN LA SEMANA MÁS DE UN 1,5%

El Ibex pone en juego su soporte clave en una rampa hacia los 7.500 puntos

El Ibex pone en juego su soporte clave en una rampa hacia los 7.500 puntos
Javier Checa  /  Pedro Calvo 06/04/2013   (06:00h)
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De nuevo en el filo de la navaja. El Ibex 35 ha cerrado la semana con una caída del 1,5%, la cuarta consecutiva de descensos, algo que no ocurría desde hace exactamente un año. El escenario económico a ambos lados del Atlántico pesa en unas bolsas que, desde finales de 2012 se habían acostumbrado a subir, en ocasiones sin demasiados motivos para hacerlo. Así las cosas, el selectivo, que ya se deja un 4,5% en lo que va de año, queda a un paso por debajo de los 7.800 puntos, un nivel de soporte clave para la gran mayoría de expertos. 

En Estados Unidos el pobre dato de creación de empleo conocido el viernes ha sido el enésimo jarro de agua fría para los inversores. Según los últimos datos oficiales, durante el mes de marzo se crearon apenas 88.000 puestos de trabajo, un dato muy por debajo de las expectativas, que se situaban en 190.000 nuevos empleos. Esto evidencia que la recuperación económica en Estados Unidos sigue siendo lenta y pone en duda la política de estímulos que se está siguiendo desde la Reserva Federal.

En Europa el escenario no pinta mucho mejor. Con la crisis chipriota todavía encima de la mesa, los expertos apuntan a que se hace cada vez más evidente que el mercado está sostenido por los bancos centrales. "Hemos estado tomando ibuprofeno financiero pero, cuando se pasan los efectos queda la dura realidad. Además han ido surgiendo toda clase de imponderables. A principios de año no contábamos con los problemas de Chipre, la ingobernabilidad de Italia o una guerra en ciernes como la que propicia Corea del Norte. Sin embargo, aquí están", apunta María Muñoz, estratega de mercados de Inversis banco

Con todo ello, Mario Draghi también ha sido protagonista en la semana al reconocer que se mantiene una lenta pero persistente recuperación prevista para la segunda mitad del año pero que está sujeta a "riesgos bajistas". Prueba de ello son los registros de actividad manufacturera y del sector servicios, que aún reflejan una contracción de la economía, y la tasa de paro, que en enero y febrero ha escalado hasta el 12%, el nivel más alto desde el nacimiento del euro. Pese a esto, el presidente del BCE ha ratificado que se seguirá manteniendo una política expansiva y ha insistido en que estarán listos para actuar si fuera necesario mientras se ha desmarcado del primer plan de rescate de Chipre, al que calificó de "poco inteligente" desmintiendo que fuera un modelo para futuras intervenciones.

De vuelta al entorno de los 7.500 puntos

Todas las miradas apuntan ahora al Ibex 35. ¿Ha pasado lo peor o todavía puede haber margen para nuevas caídas? Los analistas sitúan en los 7.800 puntos el soporte clave que debería sostener la cotización del índice español. Sin embargo, nadie se atreve a asegurar que pueda haber nuevos descensos hasta un nivel que podría llegar a situarse en el entorno de los 7.500 - 7.200 puntos.

El analista técnico Yosi Truzman considera que "no se puede descartar alguna caída abrupta que sitúe al Ibex en el entorno de los 7.500 puntos pero el fondo del mercado, a nivel general y desde un punto de vista tecnico, sigue siendo alcista y esto no cambia en un día".

Por lo pronto, esta semana se ha cerrado en el selectivo español con todos los valores en negativo, a excepción de seis compañías. Entre los más castigados han destacado Abengoa (-8,6%), Arcelormittal (-8,2%) y compañías como Bankinter (-7,9%) en plena ampliación de capital e IAG (-7,8%), lastrada por el recelo inversor a las aerolíneas tras un nuevo brote de gripe aviar en China y las amenazas bélicas de Corea del Norte. Por su parte, BBVA y Santander han cerrado con caídas de un 2% y un 1,1%, Telefónica se ha dejado un 1,1%, Inditex un 2,27% y Repsol ha subido un 0,69%.

Buena semana para la deuda

La inestabilidad vista en las bolsas no se ha trasladado esta semana a la deuda pública españoles. Las compras se han impuesto con claridad, con el consiguiente descenso de los rendimientos, que bajan cuando el precio de los títulos sube. La rentabilidad de los bonos a 10 años se moderado del 5,06 al 4,75%. Siguiendo su estela, la prima de riesgo, que mide la diferencia entre el rendimiento de los títulos españoles y alemanes a 10 años, se ha estrechado de los 378 a los 354 puntos básicos.

Esta evolución le ha sentado bien al Tesoro Público en la subasta de bonos y obligaciones que ha realizado esta semana. El jueves captó 4.307 millones, por encima del objetivo máximo establecido con antelación, situado en los 4.000 millones de euros. Tras esta operación, la primera del segundo trimestre, el organismo emisor ya ha cubierto el 38,6% de los objetivos anuales de financiación para la deuda a medio y largo plazo y el 34% del objetivo para el conjunto de la deuda. La próxima semana será turno para Alemania, Francia e Italia, que volverán a salir a subastar deuda a corto y medio plazo.

Fuera de las materias primas, dentro de los bonos

Donde el rastro de la inestabilidad sufrida en las últimas sesiones ha sido visible ha sido en la deuda estadounidense y alemana. Se han erigido en los refugios más demandados cuando el nerviosismo ha arreciado. Esas compras defensivas han llegado a situar el rendimiento de los bonos germanos a 10 años en el 1,21%, algo que no ocurría desde julio, y el de los títulos estadounidenses, bajo el 1,7%, el mínimo desde diciembre.

Por el contrario, las materias primas han visto cómo los inversores salían de ellas. El barril de petróleo Brent, de referencia en Europa, ha caído un 5,3% en el conjunto de la semana, hasta los 104,2 dólares, su precio más bajo desde julio. Y el oro ha confirmado que no atraviesa su mejor momento. Esta semana ha llegado a caer hasta los 1.540 dólares, su mínimo desde mayo de 2010. Aunque luego ha remontado hasta los 1.580 dólares, en lo que va de año acumula un retroceso del 6%. 

Movimientos espectaculares en las divisas

Con tantos bancos centrales y tantos datos relevantes como había sobre la pista esta semana, las divisas también ha desempeñado un papel protagonista. Los decepcionantes datos de empleo de EEUU impulsaron a última hora al euro, que despide la semana por encima de los 1,30 dólares, con una apreciación semanal del 1,5%. Aunque el foco principal ha correspondido al yen tras la masiva impresión de yenes anunciada por el Banco de Japón. La divisa nipona se ha depreciado hasta los 97,6 yenes por dólar, su cambio más bajo desde 2009, y hasta los 127 yenes por euro. 

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