Los inversores bajistas o cortos, aquellos que toman posiciones dentro de un valor a la espera de aprovecharse de futuras caídas en su cotización, han vuelto a estar presentes en el capital de dos pesos pesados de la bolsa española como son Inditex y Telefónica. Según los datos que se extraen del registro de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), correspondientes a las dos últimas semanas, estos inversores regresaron tres años después al capital de la compañía textil al hacerse con un 0,2% del mismo.

Por su parte, en la operadora presidida por César Alierta han vuelto a hacerse con un 0,2% después de entrar por primera vez el pasado mes de abril con un 0,24%. El próximo viernes la operadora tendrá que salir a la palestra a presentar sus cuentas correspondientes a los nueve primeros meses del año.

Así las cosas, los bajistas elevan posiciones en el capital de 16 valores de la bolsa española entre los que destacan otros cinco valores donde regresan además de Telefónica e Inditex. Estos son dos componentes del sector financiero como Bankinter (0,5%) y CaixaBank (0,2%), Ebro Foods (0,23%), Ence (0,31%) o la cadena hotelera NH Hoteles (0,67%).

También en el negocio hotelero, destaca la subida de 0,68 puntos porcentuales en Meliá Hoteles, el valor que hoy cuenta con más posiciones cortas en su capital al situarse en el máximo histórico del 7,41%. Entre otras alzas destacadas, Viscofan es otra de las firmas en la que los cortos pasan del 0,22% al 0,86% en plena tormenta bursátil tras la presentación de sus cuentas, mientras que su presencia también se deja notar en Jazztel (0,18 puntos porcentuales) y Sacyr (0,34 puntos porcentuales).

Se relaja la presión en Abengoa

Quince son los valores donde la presión se ve rebajada por parte de los bajistas y, entre ellos, la mayor caída es para Abengoa donde pasan de ostentar un 3,76% a un 1,05%. El movimiento es especialmente violento si se tiene en cuenta que es la tercera quincena consecutiva en la que la presión se rebaja en más de 1,5 puntos porcentuales. Dicho de otra forma, el pasado 20 de septiembre la compañía era uno de los valores más expuestos a los zarpazos de los osos, que tenían en su poder un 7,23% del capital.

No es la única firma que se gana un respiro. En el caso de los grandes bancos, los cortos también se baten en retirada después de que hace quince días incrementaran su presión. En Santander caen del 0,41% al 0,2% y en BBVA salen por completo tras desprenderse del 0,2% que tenían en la última lectura. 

Por su parte, Acciona también coge algo de aire al pasar del 4,16% al 3,42%; Acerinox, del 5,44% al 5,05% y BME, del 4,68% al 4,14%. Mención especial tiene la caída en FCC donde, en plena efervescencia del valor tras la entrada de Bill Gates en su capital, los bajistas caen del 2,72% al 1,87%.

Otra forma de invertir

Las posiciones cortas o bajistas representan una opción más que tienen a su alcance los inversores para operar en bolsa. A diferencia de las posiciones alcistas o largas –más habituales-, en las que los inversores ganan cuando compran a un precio y venden luego a otro más alto, en las bajistas o cortas las ganancias se producen cuando el precio de las acciones cae.

La clave reside en adelantarse a ese descenso tomando prestados en el mercado títulos de esa empresa que son propiedad de otro accionista. Por ese préstamo, el bajista le pagará a ese accionista unos intereses en concepto de alquiler temporal. En cuanto las tiene en su poder, el inversor bajista vende esas acciones que ha tomado prestadas a la espera de que en el futuro caigan. Si eso ocurre, las recompra a un precio más barato, con lo que se embolsa la diferencia entre el precio de venta inicial -más alto- y el precio de recompra posterior -más bajo-. Parte de esta ganancia será empleada por el inversor bajista para pagar los intereses por el alquiler de las acciones; el resto será su beneficio. Por su parte, al término de la operación el accionista original volverá a tener los títulos en su poder y se habrá llevado el importe de ese alquiler -los intereses-.

En todo este proceso, el inversor a corto está asumiendo el riesgo de que su intuición no se vea premiada. Si, en contra de lo que cree, las acciones suben, sufrirá las pérdidas correspondientes al pago de los intereses y la recompra de los títulos, para devolvérselos al accionista, a un precio mayor.