El Banco de Japón (BOJ) mejoró hoy su evaluación con respecto a la economía del país asiático, la cual "se recupera moderadamente", al tiempo que decidió mantener intacto su potente programa de estímulo para acabar con la deflación.

La reacción de los mercadps fue de total indiferencia. El Nikkei, que había venido avanzando entorno al medio punto porcentual durante toda la sesión ha terminado completamente plano en los 14.064 puntos después de que ayer alcanzara su nivel más alto en un mes. Por su parte, el Topix que agrupa a los valores de la primera sección, avanzó un 0,13% hasta los 1.157 enteros.

En el documento publicado tras la reunión mensual de dos días de su junta de política monetaria, la entidad emisora afirmó que "la economía se está recuperando moderadamente".

Hasta el mes pasado el BOJ mantenía que la tercera economía mundial estaba "empezando a recuperarse moderadamente".

La sutil mejora en su diagnóstico responde a que "las economías extranjeras se encaminan gradualmente a la recuperación", aunque sus rendimientos aún no alcancen sus mayores cotas.

Gracias a esto, las exportaciones niponas, uno de los motores de su economía, han seguido recuperándose.

Del mismo modo, la inversión de capital en Japón "empieza a recuperarse gracias a que los beneficios corporativos han mejorado".

El organismo subrayó también que la inversión pública ha continuado creciendo, que la recuperación de la inversión inmobiliaria "se ha hecho evidente", que la producción industrial se "incrementa moderadamente" y que el consumo, que supone el 60 por ciento del PIB, se mantiene sólido.

El texto también resaltó que se "observan mejoras" en el mercado laboral y en lo que respecta a la subidas salariales, y que el IPC se mantiene en un rango de subida de entre el 0,5 y el 1 por ciento interanual, a tiempo que el BOJ cree probable que la inflación suba aún más "de manera gradual".

En cuanto a los riesgos que afronta Japón, el BOJ reiteró en su comunicado que aún existe un "alto grado de incertidumbre" debido principalmente a la crisis de deuda en Europa y al ritmo de crecimiento en Estados Unidos, en las economías emergentes, y en los países exportadores de materias primas.

Por unanimidad, la junta aprobó continuar las operaciones de compra de bonos y activos "para incrementar la base monetaria a un ritmo anual de entre 60 y 70 billones de yenes" de cara terminar con 15 años de deflación y lograr en los próximos dos años que los precios registren subidas de en torno al 2 por ciento internanual.

Este programa de flexibilización a un ritmo sin precedentes fue activado en abril e impulsado por el Gobierno del conservador Shinzo Abe, que junto con un fuerte incremento del gasto público ha logrado de momento impulsar la recuperación de Japón.