La relajación de las tensiones en torno a la deuda española es evidente día tras día y este martes ha escenificado lo que se venía venir desde hace semanas. La prima de riesgo ha caído hasta su nivel más bajo de los dos últimos años. Los 275 puntos eran la referencia clave y desde primera hora de la mañana del martes el diferencial consiguió dejar atrás esta cota hasta cerrar en los 268 puntos. En el caso del bono español a diez años la radiografía es muy similar con la rentabilidad en el 4,43%, el nivel más bajo desde principios de junio. ¿Es sostenible en el tiempo esta relajación de la prima de riesgo? ¿Puede ser fruto del clima más favorable que vive el mercado este verano?

Para empezar, hay que buscar una explicación en los descensos que acumula la prima en las últimas semanas. En las veinte sesiones precedentes apenas ha registrado subidas en cuatro días y este martes ha cerrado con su mayor descenso en mes y medio. En otras palabras, al comienzo del mes de agosto el diferencial marcaba 298 puntos y en apenas medio mes ha conseguido rebajar este nivel en 30 puntos básicos. El caso de España no es aislado. En Italia la prima de riesgo también consigue retroceder hasta su nivel más bajo desde julio de 2011. La explicación y el contrapunto a estos descensos se puede encontrar en Alemania donde el bund germano está sumido en una espiral alcista que le ha llevado en las últimas semanas a situarse a un paso de sus máximos de marzo de 2012. “L

Esta tendencia para los expertos no deja de ser “normal”, a la vista de que acumula un descenso de casi un 60% respecto a los máximos que marcó el pasado verano, cuando llegó a tocar máximos en 638 puntos. “En las últimas semanas se está acrecentando el apetito por el riesgo. Eso es algo que le viene bien a España pero todavía es pronto para cantar victoria por lo que intentamos ser prudentes y esperar a que se mantenga la tendencia”, apunta Javier Urones desde XTB Trading. Eso sí, estos analistas insisten en señalar que "los inversores exigen más a Alemania porque comienzan a contemplar de forma atractiva la relación rentabilidad – riesgo que ofrecen los bonos periféricos”.

En opinión de Victoria Torre, analista de Self Bank, “el buen hacer de las bolsas tiene mucho que ver en la caída de la prima de riesgo ya que los inversores se están dando cuenta de que puede que sea buen momento para ir tomando posiciones en España”. De fondo, el escenario también está ayudando a que se tenga esta percepción. Para Torre es clave “la mejora de los datos macroeconómicos y los resultados corporativos, que el banco malo haya comenzado a dar salida a sus activos, que los inversores hayan comenzado a digerir el progresivo fin de los estímulos en EEUU o que el Banco de Japón mantenga su política expansiva… Todo ayuda a generar una sensación de calma”.

Tregua… al menos hasta septiembre

Ahora bien, ¿puede ser duradero este impasse? Para María Muñoz, analista de Inversis, “en septiembre hay muchas incertidumbres por delante” (el día 22 habrá elecciones generales en Alemania, el Constitucional alemán debe decidir sobre el programa de compra de deuda del BCE (OMT), se preparan los test de estrés a las entidades europeas, habrá reuniones de la Fed y el BCE…) “Nosotros creemos que la prima va a seguir manteniendo una tendencia a la baja pero no descartamos que vaya a haber algunos focos de inestabilidad en el camino y se pueda regresar al entorno de los 300 puntos”.

Uno de los aspectos clave para apuntalar los descensos registrados por la prima de riesgo es que se produzca una evolución positiva en los datos de paro. “El objetivo del Gobierno debe ser un efecto, el de reducir el paro, y no quedarse en la mera causa de un descenso del diferencial. Los últimos rallys dan tranquilidad pero se deben ver refrendados por datos consistentes. Si éstos se producen y no hay escándalos políticos o nada excepcional se mantendrán las caídas”, afirman desde XTB.

Un respiro para el Tesoro

El organismo comandado por Iñigo Fernández de Mesa ya tiene cubiertas en un 76% sus necesidades de capital para el próximo año. Esto es algo más de 92.000 millones de los 121.000 previstos. El buen hacer del Tesoro es patente si se compara con el año pasado cuando por estas fechas había conseguido cubrir un 57% de sus objetivos. En este escenario, la caída de la rentabilidad de la deuda española va a suponer un alivio adicional para las arcas del Estado.

Según datos del Tesoro, el coste de financiación durante este año asciende al 2,66%, uno de los más bajos de la última década, sólo por detrás del de 2009 (2,56%) y 2010 (2,1%), cuando España todavía ostentaba la calificación de triple A.