LAS POLÍTICAS MONETARIAS, PROTAGONISTAS DE DAVOS

¿Por qué Alemania repatría su oro en plena guerra de divisas?

Los bancos centrales se han convertido en la principal arma de los países para tratar de reactivar sus maltrechas economías a fuerza de devaluar su moneda
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¿Por qué Alemania repatría su oro en plena guerra de divisas?
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Los bancos centrales se han convertido en la principal arma de los países para tratar de reactivar sus maltrechas economías a fuerza de devaluar su moneda frente al resto. El mundo se encuentra sumido de pleno en la llamada guerra de divisas y la “agresiva” flexibilización anunciada ayer por el Banco de Japón no es sino un episodio más de esta estrategia que tiene en EEUU su máximo exponente desde la crisis financiera de 2008.

De hecho, desde sus mínimos de julio, el euro se ha revalorizado más de un 10% frente al billete verde y ayer se volvió a situar por encima de los 1,33 dólares. “¿Tiene lógica la subida del euro cuando la economía está en recesión e, incluso, discutimos aún si habrá más recortes de los tipos de interés oficiales?”, se pregunta José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi. “Pero lo cierto es que vemos como el spread de tipos a corto plazo entre el euro y el dólar aumenta a medida que mejora la percepción de riesgo sobre el euro”.

Sin embargo, cuando todos los bancos centrales llevan a cabo políticas monetarias tremendamente expansivas los resultados no son los deseables y se corre el riesgo de entrar en una espiral bajista de la que es difícil escapar. De hecho, este será uno de los temas que planee sobre el Foro Económico Mundial que arranca hoy en Davos y en el que se dan cita la élite política y económica del planeta.

Así, mientras la Reserva Federal de EEUU viene manteniendo el precio del dinero en el 0% y va ya por el tercer programa de medidas de expansión cuantitativa, el nuevo Gobierno nipón ha presionado a su banco central hasta aumentar el objetivo de inflación al 2%, China ha anunciado más relajación en 2013 y Suiza tiene el franco completamente intervenido.

“Se está aumentando la masa monetaria alrededor del 6%-7% anual, se está creando inflación en las materias primas y exportando inflación a los países en vías de desarrollo y eso acaba repercutiendo a todos”, explica Daniel Lacalle, gestor del hedge fund Ecofin. “Lo más importante es que la velocidad del dinero se está desplomando y eso implica que la actividad económica no se recupera, porque el mensaje que se lanza es de 'no se preocupe en invertir en activos reales e invierta en riesgo'. Se está creando una burbuja monstruosa en activos como los bonos”.

El problema es que se está generando en todos los países dinero falso para hacer frente a una deuda que es muy difícil de pagar y que, además, se va acumulando mientras la renta disponible de las familias disminuye porque los estados tienen que aumentar las cargas impositivas, con lo que sube la inseguridad y cae, por lo tanto, el consumo.

“Considerando el frenazo de los últimos años en el avance de liberalización comercial y el escaso crecimiento del comercio mundial, temo que a nivel político en algunos países comiencen a aparecer proclamas proteccionistas. Esperemos que sólo quede en esto y no sea nada tangible”, asegura Martínez Campuzano.

Alemania teme que la situación termine por estallar

El gran peligro de toda esta situación es el que viene avisando Alemania desde que comenzó la crisis: hiperinflación y la pérdida de confianza en el papel moneda. Probablemente por este motivo, el Bundesbank ha decidido dar una señal de fortaleza en plena guerra de divisas y repatriar parte del oro que tiene almacenado en Francia y Estados Unidos, donde acumula 3.400 toneladas valoradas en 178.000 millones de dólares.

Una decisión que ha pasado muy desapercibida desde que fue anunciada la semana pasada, pero que tiene su relevancia en el contexto actual. Y es que cabe preguntarse, ¿por qué en estos momentos?

“Con esta batalla la gente pierde poder adquisitivo y busca un activo que no se pueda devaluar, con lo que se incrementa la burbuja del oro”, explica a Cotizalia.com Daniel Álvarez, analista de X-Trade. “En este sentido, los países son como las personas: no quieren perder poder y encuentran valor en el metal precioso. Por eso, en el caso de Alemania, la medida es sobre todo política”.

En este sentido, Álvarez explica que, en primer lugar, el Buba responde a las críticas que había venido recibiendo por no tener el control de su oro en plena guerra de divisas y, en segundo, para vender una imagen de fortaleza de la política ortodoxa de Alemania, que no va a permitir la pérdida de poder en caso de devaluación del euro también.

Sin embargo, Daniel Lacalle va un paso más allá y apunta a que Alemania se está cubriendo las espaldas por si la situación colapsa. “Ahora no tendría sentido mantenerlo en un país que no es el tuyo cuando temen que esto va a estallar, porque ya lo han vivido antes”. De hecho, el principal fantasma de Alemania, por el que ha venido impidiendo que el Banco Central Europeo siga los pasos de su homólogo estadounidense, es precisamente la situación de hiperinflación que vivió a raíz de la I Guerra Mundial.

“Saben que si el sistema colapsa tienen oro y que tus activos físicos no te soportan si no tienes acceso directo a ellos. Esto demuestra que Alemania tiene una percepción de la realidad económica muy diferente a la impuesta a nivel mundial. El problema de esta guerra de divisas es que es incontrolable y en el momento que tengas un problema de saturación de deuda en uno de estos países se va a contagiar a todos los demás. Grecia ha sido solo un aviso”.